sábado, 29 de octubre de 2011

SANTA ERMELINDA


29 de octubre

SANTA ERMELINDA
Virgen

(Siglo VI)
   Tras hacer voto de virginidad, Santa Ermelinda abandonó el castillo de sus padres, donde desfilaban los pretendientes, y se retiró a Beauvechain para vivir en castidad y oración. Por desgracia se encontraban en esta ciudad un noble que se dedicaban a acosarla. Su ángel de la guarda la sacó de Beauchevain y la condujo a Meldert donde un buen sacerdote fue su director y la ayudó a vivir su vocación. Ermelinda, que asistía a misa cada mañana, llegaba todos los días descalza, tanto en invierno como en verano.  

SAN TEUDERIO


29 de octubre

SAN TEUDERIO(*)
Abad

(575 P. C.)
   San Teuderio nació en Arcisia (Saint-Chef d'Arcisse) del Delfinado. Después de haber practicado la vida monástica en Lérida y de haber recibido la ordenación sacerdotal de manos de San Cesario de Arles, regresó a su ciudad natal; ahí se le unieron varios discípulos, para quienes construyó primero una serie de celdas y más tarde un monasterio cerca de Vienne. Desde antiguo existía ahí la costumbre de elegir a uno de los monjes más santos para que llevase voluntariamente vida de recluso. El elegido se retiraba a una celda, en la que pasaba el tiempo orando y ayunando para obtener la divina misericordia sobre el pueblo y sobre él. Tal práctica habría constituido una superstición y un abuso, si las gentes hubiesen abandonado la oración y la penitencia so pretexto de que otro las practicaba en su favor. El pueblo eligió a San Teuderio para ese estado de penitencia. El santo aceptó gozosamente y pasó los últimos doce años de su vida en la iglesia de San Lorenzo, cumpliendo fervorosamente su obligación. Dios le concedió un extraordinario don de milagros que le hizo muy famoso. El santo murió alrededor del año 575.  

SAN ABRAHAM DE ROSTOV


29 de octubre

SAN ABRAHAM DE ROSTOV(*)
Abad

(Siglo XII)
   Según parece, este santo monje misionero vivió en los primeros años del siglo XII: Nació de padres paganos cerca de Galich. Siendo joven, padeció de una enfermedadedad muy dificil de curar, de la que se vio libre por fin, tras de invocar el nombre del Dios de los cristianos. Ello le movió a recibir el bautismo. Poco después, abandonó la casa paterna y se hizo monje. Sintiéndose llamado por Dios para ir a Rostov, donde quedaban aún muchos paganos, obedeció fielmente y se entregó a predicar celosamente el Evangelio en esa región. Muchos de sus oyentes se convirtieron, y Abraham les construyó dos iglesias. Dedicó la primera a San Juan Evangelista, precisamente en el sitio en que el Apóstol se le había aparecido. A la otra la erigió en el lugar en que solía venerarse a un ídolo muy famoso. En esta última iglesia, consagrada a la Epifanía, estableció una comunidad de monjes. Sin embargo, supo evitar que la dirección del monasterio le obligase a reducir el enérgico entusiasmo con que había tratado hasta entonces de llevar a las almas de los infieles la luz de Jesucristo. Ignoramos cuándo murió San Abraham, pero consta que ya a fines del siglo XII se le tributaba culto público.

LOS MÁRTIRES DE DOUAI


29 de octubre

LOS MÁRTIRES DE DOUAI(*)(Siglos XVI y XVII)
   Guillermo Allen, quien fue más tarde cardenal, fundó el Colegio Inglés de Douai,en 1568. Murió en 1594 y su muerte se conmemora el 16 de octubre. Originalmente, la finalidad del Colegio Inglés consistía en preparar sacerdotes para Inglaterra con el objeto de restablecer ahí la fe católica. Los primeros misioneros de Douai (a los que la legislación perseguía bajo el nombre de "sacerdotes del seminario") llegaron a la Gran Bretaña en 1574. El 29 de noviembre de 1577 murió en Launceston el BEATO CUTBERTO MAYNE, primer mártir del Colegio. Durante los siguiente cien años, padecieron el martirio en Inglaterra y más de ciento sesenta ex-alumnos del Colegio (el cual de 1578 a 1594 fue trasladado a Reims). Más de ochenta de esos mártires han sido beatificados, y hemos  hablado ya de ellos en diversas páginas de esta obra. La diócesis de Westminster celebra en la fecha de hoy la fiesta colectiva de dichos mártires. Las diócesisis de Hexham y Newcastle la celebran el 31 de octubre. Cuando la Revolución Francesa de 1794 impidió la existencia del Colegio Inglés en Francia, el establecimiento se trasladó a St Edmund's, en Old Hall Green (para el sur de Inglaterra) y a Crook Hall, en Durham (para el norte). En 1808, este último colegio se cambió a St Cuthbert's de Ushaw. Todas estas fundaciones se encuentran en las diócesis arriba citadas. La colecta de la fiesta de hoy dice: "Aumenta, Señor, en nosotros el espíritu que predicaron los bienaventurados mártires de Douai, para que, inflamados por él, también nosotros amemos lo que ellos ama ron y practiquemos lo que ellos enseñaron".

   Se han publicado todos los volúmenes del diario de Douai, excepto el sexto, que se perdió. Los dos primeros aparecieron con el título de Records of the English Catholics under the Penal Laws, vol. 1 (1878); el editor fue el P. T. F. Knox. Cubren los años de 1568. 1593. Los tomos tercero, cuarto, quinto y séptimo del diario se hallan en los vols. X, XI y XXVIII de las publicaciones de la Catholic Record Society.

viernes, 28 de octubre de 2011

SAN SIMÓN y SAN JUDAS


28 de octubre 

SAN SIMÓN SAN JUDAS,*
Apóstoles
  
Como vosotros no sois del mundo, sino
que os entresaqué yo del mundo,
por eso el mundo os aborrece.
(Juan, 15, 19).

   San Simón, de Caná en Galilea, y San Judas Tadeo, hijos de María de Cleofás y primos de Jesús, fueron a predicar el Evangelio, uno a Egipto, el otro a Mesopotamia. Después de treinta años de trabajos apostólicos, fueron llamados a Persia, en donde convirtieron a gran número de paganos. Las imágenes del sol y de la luna se quebraron cuando ellos lo ordenaron, y los demonios salieron de sus templos y emprendieron la fuga bajo la forma de negros etíopes. Los paganos, excitados por dos magos, se arrojaron sobre los santos apóstoles y los masacraron. Los instigadores del crimen perecieron fulminados por un  rayo.

MEDITACIÓN
SOBRE SAN SIMÓN
y SAN JUDAS TADEO

   I. Dios llama a su servicio a los que Él ama; los separa del mundo, como hizo con estos dos apóstoles, hijos de María de Cleofás, prima de la Santísima Virgen. Jesús amaba particularmente a estos dos hermanos, gracias, sin duda, a la intercesión de Maria en su favor. Dios sólo es quien nos llama a su servicio, mas, ¡cuántas almas deben su vocaci6n a la Santísima Virgen! Renunciemos al mundo, y seremos más grandes que sus honores y que toda su gloria. (San Cipriano).

   II. El mundo persiguió a estos dos apóstoles y les dio muerte, porque disipaban sus tinieblas con la luz del Evangelio. Hombres apostólicos: la persecución será siempre vuestra parte. Vosotros aborrecéis al mundo, no os asombréis de que él os pague con la misma moneda. Regocijaos, porque cuanto más disgustéis a los hombres, más agradaréis al Señor. El mundo ama sólo a los que se le parecen.

   III. Las amenazas, las calumnias, los tormentos y la muerte no fueron suficientes para detener el celo de los dos ilustres hermanos. El mundo se esforzará por hacer fracasar todo lo que emprendáis por amor a Dios; pero no os dejéis abatir: avanzad, Dios os hará triunfar contra todos los obstáculos. No busquemos agradar a los hombres, alegrémonos más bien de disgustar a aquellos a quienes Dios mismo ha disgustado. (San Paulino).
El desprecio del mundo
Orad por la conversión de la India.

ORACIÓN
   Oh Dios, que os servisteis de los bienaventurados apóstoles Simón y Judas Tadeo para conducirnos al conocimiento de vuestro santo Nombre, haced que celebremos su gloria eterna avanzando en la virtud,  y que avancemos en la virtud celebrando su gloria. Por J. C. N. S. Amén.

SAN FARAÓN, Obispo de Meaux


28 de octubre

SAN FARAÓN, 
Obispo deMeaux
   San Faraón (672) era hijo de una ilustre familia de Borgoña, fue educado en la corte de Teodoberto de Austrasia y de Clotario II. Casó luego con una ilustre dama franca; pero al poco tiempo los dos esposos se pusieron de acuerdo para abandonar el mundo, tomando ella el velo, y entrando él a formar parte del clero de Meaux. Se dice en su vida, que siendo ya obispo de Meaux, quiso ver a su esposa y la llamó; ella vino, pero vestida de cilicio y la cabellera cortada. Entonces se avergonzó de su flaqueza, se humilló delante de Dios y admiró la virtud de aquella mujer. 

SANTA ANASTASIA y SAN CIRILO, Mártires


28 de octubre

SANTA ANASTASIA
y
SAN CIRILO,
(*)
Mártires 
(Fecha desconocida)
   El Cardenal Baronio introdujo en el Martirologio Romano el párrafo siguiente, que se lee en la fecha de hoy: "En Roma, el martirio de los santos Anastasia la mayor, virgen, y Cirilo. Durante la persecución de Valeriano, el prefecto Probo mandó cargar de cadenas a esa virgen y ordenó que fuese golpeada y torturada con garfios y con fuego. Como siguiese firme en la confesión de Cristo, le cortaron los pechos, le arrancaron las uñas, le rompieron los dientes, le cortaron las manos, y los pies. Finalmente, fue decapitada y pasó así al Celestial Esposo, adornada con las joyas de tantos sufrimientos. Cirilo dio de beber a Anastasia cuando ésta pidió agua y en premio de ello fue martirizado". La tradición romana no habla de estos mártires, a quienes se empezó a venerar en oriente. El texto griego que relata el martirio dice que Anastasia era una doncella patricia de veinte años y que vivía en una comunidad de vírgenes consagradas. Los soldados del prefecto irrumpieron en el monasterio y llevaron a Anastasia a la presencia del prefecto Probo, quien mandó que la desnudasen. Como la santa replicase que ello constituía una vergüenza mayor para Probo que para ella, fue torturada en la forma en que lo indica el Martirologio. Sus restos fueron más tarde trasladados a Constantinopla.

SAN FIDEL DE COMO


28 de octubre

SAN FIDEL DE COMO,(*)
Mártir 
(¿303? P. C.) 
   Según lo refiere una leyenda, durante la persecución de Maximiano, un oficial llamado Fidel fue a visitar y servir a los cristianos que estaban prisioneros en Milán. Fidel ayudó a escapar a cinco de los cristianos y partió con ellos y dos soldados, llamados Carpóforo y Exanto, con la intención de cruzar los Alpes. Los fugitivos fueron capturados en Como, y sólo Fidel consiguió escapar con vida. Pero los perseguidores le siguieron en una barca y le tomaron prisionero en Samolito, del otro lado del lago. Inmediatamente, le azotaron y le dacapitaron. Otra versión refiere que Fidel, Carpóforoy Exanto, eran soldados cristianos. Cuando estalló la persecución, abandonaron las armas y huyeron a Como, donde fueron arrestados y ejecutados. En Como se venera a San Fidel desde tiempos muy antiguos.

   El texto de las actas, relativamente sobrio, puede verse en Acta Sanctorum, vol. XII; está tomado de un manuscrito del siglo XIV. Enodio, que vivió en el siglo VI, conocióla tumba de San Fidel en Como; además, se han encontrado, cerca del lago los restos de una basílica.

SAN SALVIO, Ermitaño


28 de octubre

SAN SALVIO,(*) Ermitaño 
(¿Siglo VI?) 
   Se ha confundido a nuestro santo con San Salvio de Albi y con San Salvio de Amiens (y a éstos con otro San Salvio). Sin embargo, el Salvio al que nos referimos aquí, fue, según parece, un ermitaño del bosque de Bray de Normandía. En realidad no sabemos nada sobre él. pero Alban Butler presenta el resumen de un manuscrito que se conservaba en su tiempo en el castillo de Saint-Saire (Eure-et-Loire), que pertenecía a los condes de Boulainvilliers. He aquí su resumen:

"Los documentos del metropolitano de Rouen demuestran que, hacia el año 800 y casi durante un siglo después, había en el bosque de Bray un sitio destinado a honrar y conservar la memoria de San Salvio... Quedan ciertas pruebas de que San Salvio fue un ermitaño, en un manuscrito de hace unos cinco o seis siglos, en el que se conserva el oficio de su fiesta. También existe una imagen del santo en un vitral de una antigua capilla subterránea: está vestido de ermitaño, de rodillas y orando con las manos extendidas. Los milagros y curaciones extraordinarios que Dios obró en el sitio en que se hallaba la ermita del santo, ayudaron a propagar su fama y movieron al pueblo a construir ahí una iglesia o capilla... Los canónigos de Rouen pagaron los gastos que se hicieron para barbechar las tierras más accesibles de los alrededores, de suerte que pudiesen sostenerse los sacerdotes encargados del oficio divino en la capilla. Tal fue el origen de la parroquia de San Salvio, así como de la fundación del señorío que posee allí el capítulo de Rouen.

BEATOS PEDRO SANZ y COMPAÑEROS, Mártires


28 de octubre

BEATOS PEDRO SANZ
y
COMPAÑEROS,(*) Mártires 
   En pleno siglo XX se ven aún llegar a España unos hombres de barbas venerables, cansados de años y de fatigas; sobre el hábito blanco llevan, a veces, cruces pectorales, símbolo de una vida enteramente crucificada que ha sabido de renuncias más que de hono res. Dijeron, desde la cubierta de un barco, adiós a su patria y a sus deudos, mientras la mirada se les perdía en un horizonte sobre natural y difícil; veinticinco años al hombro de su juventud contaban entonces, más o menos; época dorada para empezar heroísmos; cuarenta o cincuenta han gastado en países de Oriente, luminosos de sol y seda, ciegos de cielo, sembrando el trigo de Dios, sembrando el Evangelio. Ahora retornan, cumplida la tarea, a los lares para morir en paz. La aventura misional de estos hombres, puro asombro y acicate del proselitismo abnegado del catolicismo, no puede medirse por el rasero de lo humano, porque lo humano ha sido trascendido. Hay que valorarla en la balanza de los heroísmos más limpios. Esos heroísmos que son posibles para la manque dad eficiente del hombre cuando la aúpa la gracia y le da cuerda la vocación apostólica.
   Para la Iglesia de retaguardia, para la Iglesia de cada día, esos hombres que retornan con la vida gastada en la línea de combate, llenos de cicatrices físicas, el alma aún en primavera, son ejemplar lección. Pero no olvidemos a los que no volvieron, a los que cayeron en el campo de la misión. A los mártires. Su último acto de servicio, su última palabra, fue su misma sangre. Semilla y verdad, testimonio irrefutable de amor a Dios y a la Iglesia.


   Los cristianos debemos meditar un poco más, desde nuestro cómodo vivir la fe, ese vivir arriesgado, tenso, y ese morir envidiable de los misioneros. Hoy nos brinda la liturgia la lección de cinco mártires dominicos que encendieron con su sangre cinco estrellas en d vasto imperio de la China. Sus nombres pudieran ser muy bien los nuestros: Pedro Sanz, Francisco Serrano, Juan Alcover, Joaquín Royo y Francisco Díaz. Nombres y apellidos de auténtica cepa española.


   La misión dominicana de China fue siempre una misión zarandeada de contratiempos. Pero, como está regada con sangre gene rosa, es una misión que no puede morir. La sangre de los mártires germina siempre. En la primera mitad del siglo XVIII la misión atravesó uno de los períodos más espinosos. Y, también, más bellos. La milenaria cultura china es reacia a cualquier reeducación cultural o religiosa de procedencia extraña. Esta dificultad radical se vio aumentada con dolorosa frecuencia por los decretos imperiales que proscribían la labor evangelizadora de los misioneros. El 17 de diciembre de 1706 fue crucial para la misión: el emperador dictó un decreto por el que los misioneros quedaban en una disyuntiva: o aceptar el piao -admisión y enseñanza de los ritos sínicos- o salir del gran imperio. Lo primero era imposible, porque Roma había hablado de un modo categórico en el sentido de condena de tales ritos; lo segundo era lacerante, porque significaba abandonar el rebaño, privarlo de pastores. Sólo quedaba un res quicio o una salida: quedarse allí, a sombra de tejados, a correr la aventura de vivir "fuera de la ley" imperial y morir por la fe. La provincia dominicana de Filipinas comprendió que éste era el único camino para salvar una cristiandad que necesitaba ayuda y amparo en momentos tan cruciales. Las actas de los capítulos provinciales de 1712 y 1714 recogen esta inquietud y esta honda pena cristiana. El general de la Orden, reverendísimo padre Cloche, insta al padre provincial para que no se deje vencer por el desaliento: "La misión de China es la que en todos tiempos ha dado mayor lustre a la provincia, es la niña de sus ojos" misioneros. Por ese único y empinado camino, la misión iba a coronarse de gloria. Cinco españoles correrán la aventura hasta el final. Cinco mártires. Cinco santos. Medio siglo de historia misional se llenará casi exclusivamente con su gesta heroica; los otros misioneros dominicos cayeron antes en la brecha o se vieron precisados a dejar la misión.


   La ficha biográfica de estos cinco paladines es sencilla: Pedro Sanz nació el 3 de septiembre de 1680 en Ascó, villa del obispado de Tortosa; sus padres fueron Andrés Sanz y Catalina Jordá; de Ascó pasó a Lérida. bajo la férula de un tío suyo que era capellán catedralicio, y en Lérida tomó el hábito de dominico en 1697, ordenándose de sacerdote el 20 de septiembre de 1704; en 1708 fue destinado a San Ildefonso de Zaragoza y el 21 de julio de 1712 sale de Zaragoza camino de Cádiz, puerto de donde zarpaban todas las expediciones de misioneros dominicos para el Nuevo Mundo y para Oriente; el 16 de septiembre salió de Cádiz; el 2 de diciembre llega a Veracruz; e15 de abril de 1713 zarpa de Acapulco y arriba a Manila, vencido ya el verano de ese año; el 12 de junio de 1715 zarpa nuevamente rumbo a la China, llegando días después a sus riberas como un contrabandista con el divino contrabando del amor y del Evangelio.


28 de octubre
BEATO FRANCISCO SERRANO

   Francisco Serrano nace en Huéneja, obispado de Guadix y provincia de Granada, el 4 de diciembre de 1695; lo bautizó su abuelo Pedro Frías, quien, habiendo enviudado, se hizo sacerdote; en 1713 tomó el hábito en Santa Cruz la Real de Granada; allí se hizo amigo de fray Juan Alcover, que le acompañará en la hora de la sangre: terminados los estudios con brillantez, fue nombrado lector de artes; artes y libros dejó zarpando de Cádiz el 13 de julio de 1725, con su amigo el padre Alcover, para Filipinas; casi tres años duró la travesía. Pronto emprendió otra más: zarpó para el gran imperio. En realidad, allí empezaba su aventura: la del mar tirio.


28 de octubre
BEATO JUAN ALCOVER

   Juan Alcover vino al mundo el 21 de diciembre de 1694 en Granada, en la parroquia de la Virgen de las Angustias, patrona de la ciudad; en 1709 se hace dominico; la ordenación sacerdotal la recibe a fines de 1718; intentó irse a las misiones, pero fracasó el intento por causas ajenas a su intención; en el ínterin se dedicó a la predicación en Lorca y sus contornos; y, finalmente, zarpó de Cádiz el 15 de julio de 1725; naufragó la nave capitana y en ella el presidente de la misión; la elección de nuevo jefe recayó en el padre Alcover, quien la llevó hasta Manila. El 4 de octubre de 1728 sale de Manila para China, disfrazado de capitán, logrando incorporarse al grupo de los misioneros.


28 de octubre
BEATO JOAQUÍN ROYO

   Joaquín Royo vio la luz en Hinojosa (Teruel) en el otoño de 1691; era hijo de Joaquín Royo y Mariana Pérez; el 24 de marzo de 1709 ingresó como novicio en Nuestra Señora del Pilar, de Valencia; empezó los estudios eclesiásticos en el convento de Predicadores; pero antes de terminarlos sintió la llamada de las misiones y allá se fue, embarcando en Cádiz el 16 de septiembre de 1712; en Puebla de los Ángeles se ordenó de subdiácono; pro siguió el viaje a Manila, y de allí a China, cuando tenía nada más que veintitrés años.


28 de octubre
BEATO FRANCISCO SERRANO

   Francisco Díaz era natural de Ecija (Sevilla), donde nació el 2 de octubre de 1713; fueron sus padres Juan Díaz Fernández e Isabel María Rincón y Rico. El 11 de septiembre de 1730 tomó el hábito, y cinco años más tarde, a los veintidós de edad, zarpó de Cádiz a fines de noviembre de 1735: un año después estaba ya en Filipinas continuando los estudios. En 1739 arribó a la misión.

   Estos cinco intrépidos misioneros aguantaron el vendaval de las más crudas persecuciones. En contacto unos con otros, sin perder el temple de su fortaleza heroica, huyendo de villa en villa, con sagrados por entero a su labor apostólica, mantuvieron encendida la llama de la fe en la provincia de Fokién. Una y otra vez se embravecía la tormenta; pero ellos no conocían el miedo. Las relaciones que periódicamente enviaban a sus superiores y las cartas a sus amigos son un estupendo testimonio del espíritu con que evangelizaban, desafiando a la muerte con una alegría divina. La misión había sido fundada en 1556 por el padre Gaspar de la Cruz; las persecuciones la habían sacudido con furia diabólica; en 1643 se apuntaló espiritualmente con la muerte del protomártir de China: el Beato Franciscano Capillas. Pero nunca había atravesado una época de tanta hostilidad como en estos años del siglo XVIII. Según narra el Beato Alcover, era un milagro continuar viviendo; pero estaban todos embargados de gozo en medio de las tribulaciones. En 1735 falleció el emperador Yung-Ching y le sucedió Kien-Lung. La tregua de los días de la sucesión fue corta; los misioneros se distribuyeron entre Fogán, Focheu, Moyang y Kan-Kiapán. El padre Sanz había sido nombrado vicario apostólico y consagrado obispo titular de Mauricastro en 1730. Al padre Alcover le ofreció el padre provincial el cargo de procurador de las misiones, con residencia en la colonia portuguesa de Macao, pero renunció, rogando que le dejase en campaña; más tarde aceptó el nombra- miento de vicario provincial.

   El nuevo emperador prohibió la práctica de la religión católica en sus anchurosos dominios. El ministerio se complicó de tal manera que los misioneros tenían que salir de noche a ejercerlo y disfrazarse con trajes y oficios humildes y guarecerse en los montes para huir de la enconada búsqueda de los mandarines, que habían puesto a precio sus cabezas. Las escenas más emocionantes se suceden como en una novela de aventuras a lo divino. El padre Alcover cuenta que andaba de un lugar para otro con sólo el breviario y una estampa de la Virgen de las Angustias, sin poder decir misa casi nunca. No se veían unos a otros más que de año en año. Una noche se subió a un árbol en un bosque para huir de las alimañas, y tuvo que atarse para sostenerse; creyó que había llegado su hora y entonó el Miserere; con sorpresa oyó que le respondían a coro; era el padre Serrano que había hecho lo mismo; esperaron al alba por temor a las fieras, se abrazaron y volvieron a despedirse.

   Por fin, en 1746, el virrey de Focheu, Cheu-Kio-Kien, organizó la caza de los valerosos misioneros utilizando los informes de un apóstata. El 25 de junio, entre once y doce de la noche, cayó prisionero el padre Alcover; el 27, los padres Serrano y Díaz; el 2 de julio, el padre Sanz, y el 3, el padre Royo. El 5 de julio están ya los cinco en la cárcel de Fogán; custodiados de soldadesca, ello llegan a Focheu. El 19 empieza un primer proceso; los jueces dictan sentencia absolutoria, pero el virrey monta en ira, depone a los jueces y nombra un nuevo tribunal, que empieza a actuar el 27 de agosto. De antemano estaba dada la sentencia de muerte. Mientras Cheu-Kio-Kien es galardonado con el cargo de jefe de los virreyes en la corte imperial; le sucede Coc, tan Herodes como él.

   El 26 de mayo de 1747 la catana siega, en las afueras de la ciudad, la vida madura del padre Sanz; los otros cuatro esperan contentos que les llegue la hora; el padre Serrano es nombrado vicario apostólico y obispo titular de Tipasitania. No sueñan con honores, sino con martirios. Los cuatro son herrados en la cara con los caracteres Chan-Fan, es decir, "reo de muerte". Y el 28 de octubre de 1748, al atardecer, los cuatro prisioneros fueron degollados en sus respectivos calabozos. En el suelo, cuatro cadáveres; pero sus almas, con palmas recién estrenadas, se juntaron en la gloria con el coro de los testigos de la verdad.

   El ejemplo de aquellos campeones de la fe llenó de asombro y admiración a toda la Iglesia militante. El rey católico Fernando VI escribió al provincial de los dominicos a Manila manifestándole que era un gran " honor a estos mis dominios de España el que hayan sido de su misma nación los religiosos que ofrecieron gustosos sus vidas, rubricando con su sangre la infalible verdad de nuestra religión". El padre provincial envió al padre Juan de Santa María, natural de aquel país, a rescatar los restos de los mártires. Tras mil peripecias, logró recoger los huesos calcinados, que fueron objeto de un apoteósico recibimiento en Manila. Benedicto XIV, que había seguido con desvelo la aventura, en dos alocuciones a los cardenales encomió su fortaleza inconmovible; en la primera los llamó " mártires designados", cuando aún vivían en aquella tierra áspera de Focheu; después de su martirio, en la segunda alocución, los calificó de "mártires consumados", reservando a sus sucesores el que los declararan " mártires vindicados", o sea, que los elevasen a la gloria de los altares.

   El proceso canónico para la beatificación fue introducido en Roma en tiempo de Pío VI y se llevó a feliz término en el pontificado de León XIII, que quiso celebrar su jubileo episcopal bajo los auspicios de los protagonistas de aquella emocionante epopeya del cristianismo. El 14 de mayo de 1893 fueron inscritos en el catálogo de los bienaventurados. Fue relator de la causa el cardenal Zigliara, y entre los ilustres personajes que asistieron a la beatificación estaban el reverendísimo padre José María Larroca, general de los dominicos, y el embajador de España, señor Merry del Val.
ALVARO HUERGA, O. P.

jueves, 27 de octubre de 2011

SAN FRUMENCIO


27 de octubre

SAN FRUMENCIO,*
Obispo Confesor
Nosotros como más fuertes, debemos soportar
las flaquezas de los menos firmes y no dejarnos
llevar de complacencia por nosotros mismos.
(Romanos, 15, I).

   San Frumencio visitó Persia hacia el año 330 con un filósofo de Tiro, tío suyo, y fue apresado en el mar al volverse a Etiopia. Impresionados por su juventud y belleza, los bárbaros lo presentaron a su rey, que tomó a su cargo su educación y lo hizo su secretario. Después de la muerte del rey, la reina le confió la regencia. Aprovechóse de ello para favorecer la religión y abandonó después este elevado puesto para ir a pedir un obispo a San Atanasio en Alejandría. Este santo lo consagró a él mismo y lo envió de vuelta. Sus discursos y sus milagros obraron un gran número de conversiones, y Etiopía permaneció católica durante cuatro siglos.
MEDITACIÓN
SOBRE TRES GRADOS
DE AMOR AL PRÓJIMO

   I. Debemos amar a nuestros parientes y amigos, es un deber que nos impone la naturaleza; pero Dios quiere que en esto sigamos su voluntad más bien que nuestra inclinación. Ámalos, porque Dios lo quiere y como Dios lo quiere. Demuéstrales este amor trabajando todo lo que puedas en su salvación y soportando pacientemente sus defectos; la amistad y la caridad cristiana te obligan a ello.

   II. Poca cosa es amar a los parientes y amigos: esta ley la observan hasta los paganos mismos; tú debes amar a las personas con las que no te vinculan ni parentesco ni amistad. Son verdaderamente hermanos nuestros, aquellos que han reconocido como Padre suyo a Dios. (Tertuliano).

   III. Hagamos más, amemos a nuestros enemigos. El cristiano es capaz de un acto tal de caridad. ¡Cuán difícil es este amor para aquél que no consulta sino la naturaleza; pero cuán fácil para aquél que considera a Jesús expirando en la cruz por sus enemigos! Al hablar de San Esteban, dice San Gregorio: Ofrece a Dios algo más grande que la muerte, la moderación del alma y el amor a los enemigos.

La caridad
Orad por  vuestros parientes y amigos.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Frumencio, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el amor de la salvaci6n. Por J. C. N. S. Amén.

SAN ABBAN


27 de octubre

SAN ABBAN 
Abad 
(570-620)
   San Abban era hijo de Cormac, rey de Leinster, y sobrino y discípulo de san Ibar. Hizo edificar varias iglesias en Wexford y fundó el monasterio de  Magheranoidhe (hoy Adamstown), New Ross, famoso como escuela, y el monasterio de Kilabbain. 

SAN ODRANO


27 de octubre

SAN ODRANO(*) 
Abad
 
(+563)
   Odrano, "noble y sin mancha", abad de Meath, fue uno de los doce que partieron de Loch Foyle  a Iona con San Colomba. Adamnan afirma que era de origen bretón. Poco después de desembarcar, sintió Odrano que se acercaba el momento de su muerte y dijo: "Voy a ser el primer cristiano que muera en esta región. San Colomba replicó: "Yo te aseguro que irás al Reino de los Cielos y te prometo que nadie conseguirá una gracia en mi sepulcro sin habértela pedido a tí también". Como San Colomba no quería ver morir a su amigo, le dio inmediatamente la bendición y salió de la casa. Se hallaba paseando en el patio, cuando de repente miró hacia el cielo. Sus acompañantes le preguntaron qué miraba, y Colomba repuso que veía la batalla que se libraba en el aire entre los buenos y los malos espíritus. Agregó que también veía a los Ángeles que llevaban en triunfo el alma de San Odrano al cielo. Así pues, San Odrano fue el primero de los monjes irlandeses que murió y fue sepultado en Iona. El sitio de su sepultura, que se halla en el único cementerio de la isla, se llama "Reilig Orain". Se dice que el santo fundó el monasterio de Leitrioch Odrain (Latteragh de Tipperary). Aunque a esto se reduce todo lo que sabemos sobre él se le celebra como obispo en toda Irlanda.

BEATO CONTARDO FERRINI


27 de octubre

BEATO CONTARDO FERRINI (*) 
(+1902)
   Nos lo ha descrito el Papa Pío XI: "Era de estatura media, llena de solidez, de armonía, de elegancia de líneas; el paso rápido, pero firme; paso de un caminante que tiene costumbre y sabe adónde va; la pluma, siempre presta y llena de sabiduría; la palabra, cuidada y persuasiva; en su rostro, un aire de simpatía siempre igual, y que jamás le abandonó hasta la misma víspera de su muerte; pero ante todo, sobre ese rostro brillaba un resplandor de pureza y de amable juventud. Su mirada tenía toda la dulzura de la bondad, excelente corazón; sus ojos, su amplia frente, llevaban consigo el reflejo de una inteligencia verdaderamente soberana". Los retratos que de él conservamos añaden a esta descripción hecha por el Papa una barba densa, un bigote bien poblado y un pelo corto y fuerte.

   Como Federico Ozanam, iba a morir muy joven. Si Federico muere a los cuarenta años, Ferrini muere a los cuarenta y tres. Sin embargo, su corta vida resulta maravillosamente densa.

   Para explicarnos todo su valor es necesario hacernos cargo primero del ambiente de tensión religiosa y de fermentación intelectual que atravesaba Italia en la segunda mitad del siglo XIX. Planteada la unidad italiana, puesto en difícil conflicto el católico, que de una parte debía desear la unificación de su patria, y de otra, el triunfo de la Santa Sede; abiertas las inteligencias y los corazones a las corrientes ideológicas más avanzadas, una vida católica normal, no digamos revestida de heroica santidad como la de Contardo, resultaba extraordinariamente difícil. Y mucho más cuando tenía que desarrollarse en el cargadísimo ambiente de las universidades.

   Y, sin embargo, Contardo, de naturaleza tímida, de carácter retraído, va a pasar largos años de profesorado universitario viviendo con tal intensidad su catolicismo que llegamos a verle en los altares. Es verdad que había nacido en una familia cristianísima el 4 de abril de 1859, un año exactamente después del casamiento de sus padres Rinaldo Perrini y Luigia Buccellati. Pero la educación allí recibida pudo muy bien malograrse. Al menos ocasiones no faltaron. Contardo resultó desde el primer momento un superdotado, alumno de memoria prodigiosa, hábil versificador, inteligencia agudisima para captar las cosas más abstractas. Cuando aún estaba haciendo la enseñanza media se presentó un buen día a monseñor Ceriani, prefecto de la célebre biblioteca Ambrosiana, para pedirle lecciones de hebreo. Aprendido el hebreo, comenzó con el siríaco. Y después continuó con el sánscrito y el copto. Esta preparación llevaba cuando a los diecisiete años acudía a la Universidad de Pavía, en 1876, para emprender la carrera de Derecho.

   Le esperaban duras pruebas. El ambiente del colegio Borromeo, en el que se iba a hospedar, era un ambiente difícil. Sus compañeros vivían continuamente, entre conversaciones impuras, a las que él tenía horror. Contardo prefería quedarse solo, en su celda helada, antes que bajar a las salas de estudio a compartir la conversación con sus compañeros. El invierno es frío y húmedo en Pavía, y parece que lo fue de una manera especial en aquella ocasión. Pero la delicadísima virtud de Contardo, que en muchas ocasiones llegó hasta el escrúpulo, prefería pasar por todo antes que poner en peligro su pureza o su fe. En el verano de 1881, previo el consejo de su director espiritual, hizo voto de castidad. Muchísimas veces durante su vida se le ofrecerían partidos brillantes y espléndidas ocasiones de casarse. Pero él murió soltero y fiel al voto hecho entonces.

   Su carrera científica fue impresionante. Desde el primer momento prefirió no los estudios fáciles y brillantes, sino los difíciles y pesados. Por influencia de su tío, el abate Buccellati, que enseñaba Derecho penal, tuvo esta ciencia sus preferencias. Su tesis doctoral, defendida brillantemente en junio de 1870, versó sobre la importancia de Homero y Hesiodo en la historia del Derecho penal. Le concedieron una beca, con la que pudo proseguir sus estudios en Berlin. El papa Pío XII destacó, en el discurso pronunciado con motivo de su beatificación, lo que para Contardo supuso el contacto con los grandes pandectistas alemanes. La ciencia germana del Derecho romano alcanzaba entonces su más alta cúspide: Mommsen, Voigt, Pernice... se dieron cuenta de la extraordinaria capacidad de aquel joven italiano y le ayudaron. Es curioso que fuese un luterano, von Lingenthal, el que más íntimamente influyera sobre él en el aspecto científico.

   Al morir este sabio, Contardó publicó una breve biografia, en la que se deshace en elogios de la ciencia y religiosidad de su antiguo maestro. Alaba en él un sentimiento vivísimo de la naturaleza y un sentimiento religioso muy acendrado.

   Sin embargo, el juicio de Contardo sobre el protestantismo es severísimo: "Ciertamente hay virtud entre los protestantes, hay sinceros admiradores del Hombre-Dios, hay flores que se embellecen con el rocio celestial y que Dios no rechazará; pero cuanto de bueno hay queda imperfecto, privado de aquella eficacia que tendría del Dios vivo a la sombra de los altares católicos. El protestantismo nos da personas honradas, que en nuestra religión inmaculada serían santos".

   Disfrutó, en cambio, inmensamente en su contacto con los católicos alemanes. Era un catolicismo serio, lleno de coraje y de entusiasmo, depurado por las pruebas del Kulturkampf. Características todas ellas que iban muy bien con su manera de ser.

   En 1881 emprende una edición crítica de la paráfrasis griega de las Instituciones de Justiniano atribuida a Teófilo, para la que hubo de buscar manuscritos en Copenhague, Paris, Roma, Florencia y Turín. Y en octubre de 1883, a los veinticuatro años, se encarga en la Universidad de Pavía de la cátedra de exégesis de las fuentes del Derecho y de un curso de historia del Derecho penal romano. Iniciaba así sus tareas docentes. Poco después concursa a una cátedra de Bolonia, que no se le dió por motivos políticos. En 1887 pasa a enseñar a Mesina, y en 1890 a Módena. Por fin, en 1894, volvía a su amada Facultad de Pavía, en la que había de perseverar hasta la muerte.

   Hizo de su consagración al estudio y a la enseñanza un verdadero sacerdocio. Al principio sus clases eran pesadas, llenas de referencias y citas. Con el tiempo fueron aclarándose y simplificándose, hasta llegar a ser verdaderos modelos de pedagogía. Los alumnos sabían que podían contar con él a todas las horas, seguros de encontrar siempre un consejero leal y un profesor amigo de ayudarles. Independientemente del cumplimiento escrupuloso de sus deberes de catedrático, llevó toda su vida en lo más íntimo de su corazón un apasionado amor a la investigación científica. En veinte años publicó cerca de doscientos trabajos. Pero no se trataba de fáciles improvisaciones, ni de escritos ligeros de vulgarización. Una vez más escuchemos a Pío XI describir su obra de investigador: "¡El trabajo! Un trabajo científico en sumo grado; un trabajo de investigación, de reflexión, de enseñanza. Un trabajo que Ferrini realizaba con celo apasionado, pero que puede muy bien clasificarse entre los más áridos, por desarrollarse casi por entero sobre textos antiguos, sobre escrituras difíciles de descifrar y más difíciles aún de comprender. Nos mismo le hemos visto más de una vez puesto al trabajo con su inteligencia soberana. Leía a primera vista los textos embrollados, ocultos bajos las escrituras indescifrables de los siglos antiguos: en latín, en griego, en siríaco, porque él pasaba con la mayor facilidad de una lengua a otra. Leía los textos, y al primer golpe de vista captaba su sentido y a vuela pluma, daba la traducción latina o italiana. Labor fatigosísima, esencialmente difícil y ardua, y que sólo puede apreciar el que tiene la experiencia de ella; una labor que asemeja a un verdadero y largo cilicio llevado durante toda la vida".

   Aún hoy tropezamos con su nombre, después de tantos descubrimientos y de tantos avances en el Derecho romano, en las monografías y estudios que actualmente se publican. Algunas de sus obras pueden considerarse verdaderamente definitivas. Son el fruto de larguísimas horas de trabajo, de una vida de recogimiento y de laboriosidad.

   Ocasiones hubo, sin embargo, en que debió salir de su aislamiento. Así, por ejemplo, en 1895, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Milán. Y en verdad que sus contemporáneos hubieron de reconocer que su actuación resultaba ejemplar. Supo luchar como bueno en los difíciles problemas planteados en aquel tiempo contra el divorcio, por la salvación de la infancia abandonada. Pero en este mismo terreno de la política se mostró fiel hijo de la Iglesia. Eran tiempos verdaderamente difíciles, en que católicos de buenísima voluntad resbalaron a veces. Contardo se mantuvo siempre fiel a las directivas pontificias.

   Es lástima que no podamos recoger rasgos encantadores de su vida que se han conservado. Su modestia excesiva, sin consentir nunca que alabaran en su presencia algunas de sus obras científicas: su vivo sentido de la liturgia y su amor apasionado por la santa misa; su encantadora sumisión a sus padres, a los que obedecía como un niño, siendo ya catedrático respetable; su figura de excepcional alpinista; su devoción a San Francisco de Asís, de quien era terciario; su espíritu de pobreza, verdaderamente extraordinario; su irradiación apostólica, dentro de la que muy bien puede englobarse otra figura, posterior, pero también muy importante del catolicismo italiano y que pronto esperamos ver en los altares: Vico Necchi.

   Resulta encantador verle regresar por la noche a casa de su hermana, a tres kilómetros de Pavía, cenar allí con el matrimonio, jugar, por complacerles, una partida de cartas, rezar el rosario en familia, y acostarse para emprender al día siguiente, a las cinco y media de la madrugada, su nueva jornada universitaria.

   Así hasta el 17 de octubre de 1902. Una fiebre tifoidea le llevó rápidamente al sepulcro en Suma (Novara). La fama de santidad le rodeó muy pronto. Su causa fue introducida en 1924, y en 1947 Pío XII realizaba uno de los deseos más queridos de su antecesor en el solio pontificio: su solemne beatificación.

   Su tumba se encuentra hay en la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de Milán, que no llegó a conocer, pero que sí podemos decir que presintió y amó anticipadamente. En aquélla recogidísima capilla, profesores y alumnos aprenden, frecuentándola, a vivir el auténtico ideal del universitario católico.
LAMBERTO DE ECHEVERRÍA

miércoles, 26 de octubre de 2011

SAN EVARISTO


26 de octubre 

SAN EVARISTO,*
Papa Mártir
Cuando hubiereis hecho todo lo que
se os ha mandado, decid:
Siervos inútiles somos;
lo que hemos debido hacer, eso hicimos.
(Lucas. 17. 10).

   San Evaristo, cuarto sucesor de San Pedro, gobernó la Iglesia durante cerca de ocho años. Se refiere que era hijo de un judío de Belén. Murió hacia el año 107 y recibió sepultura en el Vaticano. junto a San Pedro.

MEDITACIÓN
EL CRISTIANO DE NADA
DEBE ENVANECERSE

   I. No te gloríes ni de las riquezas ni de los honores, porque ellos no te hacen más virtuoso y con mucha frecuencia contribuyen a hacerte más malo. No te enorgullezcas de tus cualidades naturales, de tu nobleza, de tu belleza, de tu inteligencia. ¿Qué tienes tú que no hayas recibido de Dios y sin mérito alguno de tu parte? La muerte te arrebatará todos esos bienes; no mirará Dios sino las buenas obras que hayas practicado, y el buen uso que hayas hecho de los talentos que Él te ha deparado.

   II. Ninguna razón tienes para estar orgulloso de tu ciencia. ¿Qué sabrías tú si Dios no te hubiese dado la inteligencia? Mucho aprendiste con tus trabajos y vigilias; sabe sin embargo que ignoras infinitamente más de lo que sabes, y humíllate: ¡el menor de los demonios es más sabio que tú! La más hermosa de todas las ciencias es el conocimiento de tu nada. La humildad es la fuente y el principio de la filosofía más sublime. (San Crisóstomo).

   III. Guárdate de enorgullecerte de las gracias que hayas recibido, o de las virtudes que hayas adquirido. El que se gloría de su virtud no es virtuoso, pues la humildad es el fundamento de todas las virtudes. Imita pues a los santos, no para atraerte alabanzas, sino para cumplir tu deber. En fin, conoce tu bajeza, tu malicia y tus pecados, y serás humilde. Toda la humildad consiste en conocerse a sí mismo. (San Agustín).

La humildad
Orad por  el
 Colegio.

ORACIÓN
   Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Soberano pontífice Evaristo, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. por J. C. N. S. Amén.

SAN BERNARDO CALVÓ


26 de octubre

SAN BERNARDO CALVÓ 
Obispo
   Ya entrada la segunda mitad del siglo XII, después de la reconquista de Tortosa de manos de los árabes, uno de los caballeros repobladores del campo de Tarragona, de aquellos que contribuyeron en la obra de la Reconquista, recibe una masía (manso) no lejos de Reus, conocida aún hoy con el nombre de Calvó, que perpetúa el de la familia de un santo. En esa masía, e hijo del caballero Calvó y de su mujer Beatriz, nacía en 1180 un tercer hijo varón, Bernardo. Eso ocurre bajo el reinado de Alfonso II el Casto, hijo de los que han vinculado Aragón y Cataluña, Ramón Berenguer IV el Santo y Petronila, Tiene tres hermanos y una hermana, y la situación familiar de abolengo de caballeros ha permitido a Bernardo estudiar Leyes, posiblemente en la Universidad de Bolonia, muy frecuentada por estudiantes catalanes. Su compatricio y contemporáneo Raimundo de Peñafort verificará allá sus estudios de Derecho. Con ello reconocemos en él, hecho ya un mozo, ese doble carácter, el de caballero, que heredó de su padre, y el de jurista. No es extraño, pues, que lo encontremos ejerciendo funciones jurídicas y administrativas en la curia del arzobispo de Tarragona, junto a su baile y acompañado también de su escudero. Eso refleja el alerta constante con que vive un hombre de las condiciones de Bernardo, y más aún en ese territorio tarraconense, cercano al peligro amenazador de los árabes. La victoria de las Navas de Tolosa (1212) viene a atenuar la tensión de ese alerta, cerrando el paso a los almohades y cambiando la faz de la dominación árabe en España. Bregado en el quehacer jurídico se ve en Bernardo a un hombre que entra a menudo en litigio con otras personas y que deja entrever la conciencia poco lúcida en su ajetreo administrativo. En él se descubre al hombre de pocos escrúpulos. Sin embargo, un acontecimiento va a señalarle a ese mozo, que ha cumplido ya los treinta y dos años, una nueva senda en su vida. Pedro II de Aragón acababa de morir en la batalla de Muret (12 de septiembre de 1213), cuando Bernardo caía, a fines del mismo año, gravemente enfermo. El frente a frente con la muerte, que atestigua una disposición testamentaria de Bernardo, cambió el rumbo de su vida. Ha descubierto los planes del Señor y' ha visto en el claustro cisterciense de Santes Creus (Tarragona) el nuevo hogar para su alma. Allí entró el 30 de marzo de 1214, festiividad de Pascua de Resurrección. Su madre, Beatriz, presencia esa transformación de su Bernardo, pero su padre ha muerto ya. En ese momento de su retiro al claustro Francisco de Asís pasa por las veredas del campo de Vich y del Vallés como peregrino, camino de Santiago de Compostela. La capilla de Sant-Francese Salmuniá (popularizada con la expresión s'hi moría, es decir, "allá moría") recuerda aún hoy, en el llano de Vich, uno de los éxtasis que experimentó el poverello de Asís.

   Pasa Bernardo un año de noviciado bajo la regla de los cistercienses y en ella bebe aún el frescor del nuevo espíritu reformador que ha dejado la obra de San Bernardo de Claraval entre esos benedictinos blancos. Con un nuevo testamento fechado el 21 de junio de 1215 atestigua el desprendimiento definitivo de sus bienes y propiedades, entregado de lleno al espíritu de pobreza de la regla cisterciense. Con ese despojo de sí y de los suyos va a ir al encuentro y en pos de Jesús, el Maestro. En la soledad y en el silencio transcurre la vida monástica de Bernardo en Santes Creus. La lectura del abad de Claraval, San Bernardo, puede forjar su alma cisterciense. La teología dc la caridad, que San Bernardo crea, se centra en la explicación del capítulo séptimo de la regla de San Benito. Para San Bernardo la ley del Señor es la caridad, aquella caridad que "mantiene el lazo de unión substancial en la Trinidad de las Personas divinas", y en él puede leer el monje Calvó, ahora que cala hondo por doquier el espíritu de reforma del Cister, estas consideraciones sobre el amor: "Cuando Dios ama no quiere más que una cosa, ser amado, y sólo ama para ser amado, sabiendo que el amor hará dichosos a cuantos le amen" (In Cant. I, 11). Unos doce años de vida austera en el claustro vienen a imponer la figura del monje Bernardo, por su rectitud y ejemplaridad, como futuro abad del monasterio de Santes Creus.

    Cuando, pues, allá por 1225, la muerte del abad Ramón deja huérfana la comunidad de Santes Creus, Bernardo es elegido para dirigir e impulsar con el espíritu del abad de Claraval aquella comunidad monástica cisterciense. Ese espíritu se revela en su obra de cofundador y director espiritual de las monjas cistercienses de Valldonzella, en Barcelona. Su labor profunda y paternal contribuye a que aquella comunidad de religiosas conozca un florecimiento de vida y de vocaciones. Esa fecha de 1225, que marca un punto de avance para la expansión en Cataluña de las tres Ordenes mendicantes, dominicos, franciscanos y mercedarios, es la de la fundación de las bernardas cistercienses de Vallvidrera, que dará origen al monasterio de Valldonzella. Llevaba Bernardo apenas tres años de abad en Santes Creus cuando en 1228 tuvo una entrevista larga y tendida con los señores Montcada, que partían para la conquista de Mallorca y serán dos figuras célebres en aquella empresa contra los árabes y muy estimados de Jaime I el Conquistador. Fue un adiós al benamat ("muy amado") abad, con el que se entretuvieron varias horas en coloquio íntimo para dejar en paz su conciencia antes de emprender la campaña. De ese encuentro con Bernardo salieron los Montcada con "el rostro pálido y el corazón conmovido", después de haber recibido de él un abrazo 'efusivo". Uno de los Montcada, Guillermo, iba a dirigir el primer navío de las fuerzas de Jaime I que zarpó de Salou para Mallorca. Desembarcados ya en la isla llevan los Montcada el combate contra la sierra del puerto de Portopí, y allá encuentran la muerte. Cuando a Jaime I le llega la noticia de que los Montcada han muerto "derrama abundantes lágrimas", según atestigua su misma Crónica, ante el cadáver de los dos héroes. El abad Bernardo recibirá los restos de los Montcada para darles sepultura en la tumba que tenían ya preparada bajo la bóveda acogedora del monasterio de Santes Creus.

   La sobriedad, disciplina y el silencio cisterciense no reinan en todos los monasterios. El espíritu de reforma de San Bernardo sigue vitalizando la observancia en el claustro, y el abad Calvó, que lo convive, viene encargado de aportar e infundir ese espíritu en la comunidad de la abadía cisterciense de Ager (Lérida). La observancia estricta de la regla y de la clausura para guardar la castidad y el silencio en el alma, morada de la gracia, viene propugnado por Bernardo, y por eso afirma que, "siendo como es el silencio la salvaguardia de la vida de un religioso, lo exhortamos y lo mandamos en el Señor". En noviembre de 1230 el abad Bernardo viene a formar parte del grupo de varones "buenos" que deben escoger con el arzobispo de Tarragona al obispo de la sede de Mallorca, recién conquistada. Rasgos de caridad paternal se van recogiendo al observar el cuidado que reserva a las viudas y a los hijos de aquellos caballeros que van cayendo en las campañas de la Reconquista. Además, su caridad se refleja en el gobierno del convento que él rige, por el cuidado esmerado que prodiga a los enfermos. Mientras el abad de Santes Creus despliega esa caridad pastoral queda vacante la sede episcopal de Vich. El Cabildo de aquella sede ha visto en el abad Bernardo "al varón prudente y discreto, tanto en los asuntos espirituales como en los temporales, a quien la madurez de edad, la honestidad de su conducta, una formación teológica competente y su exquisito trato le hacen idóneo con creces para asumir tan santa dignidad", a saber, la de obispo y pastor de la grey vicense. El abad se resiste a aceptar la nueva carga, ya que el retiro del claustro enmarca su afán de mantener viva la conversación con Dios. Sin embargo, al reconocer que era voluntad del Señor deja el claustro por el báculo de obispo y pastor. Antes de tomar ese báculo podía recordar el abad las advertencias y recomendaciones que San Bernardo dirigía a su discípulo, el papa Eugenio III, en un tratado que le había dedicado: "Vas a presidir para velar, para atender, para cuidar, para servir... Además no dejes de considerar que tú debes ser la figura de la rectitud, el que afirma la verdad, el defensor de la fe, el guía de los cristianos, el pastor de la grey, el maestro de los ignorantes, el refugio de los oprimidos, el vicario de Cristo" (De considerat., 1.4 c.7).

   El espíritu benedictino comunitario que Bernardo vivía en Santes Creus dejó huella profunda en su vida. Aquel ambiente cisterciense le acompaña en su palacio episcopal de Vich. Junto al obispo Bernardo vive una pequeña comunidad de unos cuatro monjes cistercienses de Santes Creus, que permanece a su lado hasta su muerte. Aquellos monjes le acompañan en sus tareas pastorales por la diócesis y en las funciones litúrgicas, siendo testimonio del espíritu monacal y apostólico de Bernardo. En ello reflejaba el cumplimiento de aquella recomendación de San Bernardo cuando decía al obispo de Roma: "No te entregues siempre a la actividad, sino que debes reservarte tiempo para la consideración de aquello que toca a tu interés espiritual" (De considerat., 1.1 c.7). Por eso, llevado por un elevado sentido de la vida sobrenatural, jerarquiza sus funciones episcopales: primero y sobre todo la misión espiritual y pastoral, y luego la función de administrador temporal en lo que concierne al uso de sus prerrogativas feudales. Tanto en lo espiritual como en lo temporal aquellos monjes son los testigos de sus virtudes y de su caridad.

   La presencia del nuevo obispo, Bernardo, aporta en la diócesis un mensaje de paz efectivo, ya que la aversión que reinaba entre algunas familias señoriales y la ciudad va extinguiéndose gracias a su tacto personal, unido al atractivo de su persona. En él aparece el hombre adoctrinado por la "ciencia" del bien común. En aquella doble fisonomía religioso-política que tiene el obispo en esa plena Edad Media aparece como el que vela por el bien de cuantos forman su grey. Su primer cuidado está dirigido al culto divino y a la administración de los sacramentos; para ello vela por la buena formación del sacerdote y por la dignidad de los templos. Al sacerdote le exige la sencillez en el vestir y la ejemplaridad en su conducta, y para mantener firme ese su carácter obra paternalmente, pero de un modo enérgico cuando se trata de salvaguardar la dignidad del sacerdocio. Facilita un complemento de la formación sacerdotal a quien lo merece, abriendo camino para que algunos la completen en universidades del extranjero, sobre todo en la de Bolonia. Los numerosos templos consagrados durante su episcopado atestiguan el fruto de su labor pastoral. Al lado de eso participa Bernardo, al igual que Raimundo de Peñafort, del entusiasmo que ha levantado Jaime I en pro de la conquista de Valencia y acude a las Cortes de Monzón (1236), en que se determina aquella empresa. Fiel al compromiso allí contraído y a la bula del papa Gregorio IX (2 de febrero de 1237), que estimulaba a prestar auxilio al rey "que había ya tomado la cruz contra los infieles de Valencia", estimula la cruzada en la diócesis y son numerosos los caballeros que toman parte en ella. El mismo obispo Bernardo parte para Valencia el 31 de mayo de 1238; actúa allá en su doble misión de consejero y pastor, y junto al rey, y con otros signatarios, firma el 3 de octubre de 1238 en el acta de capitulación de Valencia. Con ello ha convivido dos acontecimientos históricos del reinado de Jaime I: la toma de Mallorca y la de Valencia.

   Como ayer en Santes Creus, una nota singular señala el pontificado de Bernardo en la sede de Vich: el ejercicio de su caridad. Lo profesa su testamento, que viene a ser un legado de espíritu de desprendimiento. En su quehacer cotidiano tuvo en cuenta aquella recomendación de San Bernardo: "Considera ante todo que tú eres quien debes cuidar de los pobres, tú eres la esperanza de los que sufren la miseria y el tutor de los huérfanos" (De considerat., 1.3 c.3). El obispo Bernardo Calvó "entregó felizmente su alma al Señor" el día 26 de octubre de 1243 y canceló su vida con un testamento propio del pastor y del padre de los suyos. Bernardo de Claraval (1090-1153), que le precedió casi un siglo, creó la fisonomía que tomaría la vida religiosa en muchos monasterios de Europa y la vida de piedad popular en la segunda mitad de la Edad Media. Bernardo Calvó vino a ser uno de sus hijos que difundirá aquella fisonomía de la vida monástica en Cataluña y aquella forma de piedad popular en su diócesis de Vich, sellándolo todo con el título de apóstol de la caridad.
   Esos trazos que hemos entresacado de los documentos y crónicas van tejiendo la semblanza de un "hombre justo", bueno y prudente, que en la rectitud de su vida y en su obra de pastor refleja aquel "hombre santo" aclamado por el juicio popular de los fieles. No habían transcurrido los seis meses de su muerte cuando ya estaba creada una comisión de canónigos destinada a recopilar y examinar los hechos prodigiosos que había obrado el santo obispo. No han pasado veinticinco años de la muerte del obispo Bernardo cuando uno de sus sucesores, al dirigirse a los fieles para restaurar la catedral, pone la obra bajo su advocación, recordando que en ella "está sepultado el cuerpo del Beato Bernardo, por mediación del cual el Señor obra muchos milagros", y unos quince años más tarde el Cabildo catedral recuerda a Bernardo y lo designa como "varón santo y beato de santa memoria", que fue "columna firme que cumplió las obras que le eran propias del amor y de la caridad"; por ello rec]ama que se levante un altar en "honor y reverencia de dicho santo" y que se celebre su fiesta todos los años el día 26 de octubre. )

   No ha pasado el siglo de la muerte de San Bernardo cuando el abad de Santes Creus escribe al obispo de Vich que "el Beato Bernardo, oriundo de la masía Calvó, de la diócesis de Tarragona, es tenido en gran devoción y reverencia por la gente debido a los muchos milagros que el Señor Jesucristo obra allí gracias a sus méritos", y para que él mismo pueda comprobar la verdad de algunos de esos hechos milagrosos extrae el abad "un cuaderno papiráceo antiguo" de un libro de sermones sobre la Virgen y se lo envía. Finalmente, un breve apostólico de Clemente XI (26 de septiembre de 1710) coloca la festividad de San Bernardo Calvó entre las fiestas propias del Cister.
JAIME TARRAGÓ

SANTOS LUCIANO Y MARCIANO


26 de octubre

SANTOS LUCIANO Y MARCIANO,(*) 
Mártires
(¿250? P. C.)
   Según el relato de su martirio, Luciano y Marciano, que habían estudiado la magia negra, se convirtieron al cristianismo al ver que sus supersticiones no tenían poder alguno sobre una doncella cristiana. Iluminados por la luz de la fe, quemaron públicamente sus libros en Nicomedia. Una vez que lavaron sus crímenes con el sacramento del Bautismo, distribuyeron sus posesiones entre los pobres, y se retiraron a la soledad para fortalecerse con la oración y la mortificación en la gracia que acababan de recibir. Más tarde hicieron varios viajes al extranjero para predicar a Cristo entre los gentiles. Cuando Decio publicó sus edictos persecutorios en Bitinia, Luciano y Marciano fueron arrestados. El procónsul Sabino, ante el cual comparecieron, preguntó a Luciano quién le había autorizado a predicar en el nombre de Jesucristo. El mártir replicó: "Todo ser humano está autorizado a tratar de apartar del error a sus hermanos". También Marciano se glorió en el poder de Jesucristo. Cuando el juez los condenó a la tortura, los mártires le hicieron notar que, en la época en que adoraban a los ídolos y practicaban la magia abiertamente, no habían incurrido en ningún castigo, en cambio ahora que eran buenos ciudadanos se los condenaba a la tortura. Sabino los amenazó entonces con nuevos tormentos. Marciano replicó; "Estamos prontos a sufrirlos, pero de ningún modo abjuramos del verdadero Dios, pues con ello mereceríamos ser enviados al fuego que no se extingue". Entonces, Sabino los condenó a perecer quemados en vida. Los mártires se dirigieron con gran gozo al sitio de la ejecución, cantando himnos de agradecimiento a Dios. Esta leyenda es simnplemente una novela fundada en un hecho histórico, ya que hubo realmente un grupo de mártires en Nicomedia. 

SAN RÚSTICO


26 de octubre

SAN RÚSTICO,(*)
Obispo de Narbona
(461 P. C.)




   Rústico, que nació en el sur de la Galia, era hijo delobispo llamado Bonoso. Se cree que en una carta de San Jerónimo,escrita hacia el año 411 y dirigida a él. le aconsejaba adoptar la vida eremítica. El año 427, Rústico fue elegido obispo de Narbona. La diócesis estaba entonces en crisis, pues los invasores godos difundían el arrianismo y los católicos se hallaban muy divididos. Finalmente, San Rústico escribió al Papa San León I para exponerle sus dificultades (que, según parece, procedían del sínodo que él mismo había reunido en 458) y para pedirle permiso de renunciar. El Papa le disuadió de ello y escribió una extensa carta al obispo acerca del gobierno de su diócesis. San Rústico construyó en Narbone una catedral donde todavía se conserva la inscripción que mandó grabar para conmemorar la dedicación. Aunque consta que los otros obispos estimaban mucho a San Rústico, prácticamente todo lo que sabeos sobre él es que asistió al sínodo de Arlés, en el que se aprobó el "tomo" de San León contra los monofisitas.

   La figura de este obispo galo es particularmente interesante, porque su nombre aparece en cuatroinscripciones descubiertas en Narbona o en sus cercanías. La primera de esas inscripciones, que es la más completa, narra incidentalmente no sólo que Rústico era hijo de Bonoso, sino que también que un hermano de su madre, llamado Arador, era obispo. Otra de las inscripciones, descubierta muy  recientemente, contiene las siguientes palabras: Orate pro Rustico Vestro (Pedid por mí, vuestro Rústico)

BEATA BONA DE ARMAGNAC


26 de octubre

BEATA BONA DE ARMAGNAC
Virgen




   Beata Bona De Armagnac (1434-1462) Bona pertenecía a una muy noble familia que se trataba de igual a igual con los reyes de Francia. Aunque era buena y caritativa -mantenía un leprosario para mujeres ella misma- no quería seguir la vocación de religiosa a la que se sentía llamada. Por fin la gracia de Dios acabó por empujarla y entró al convento de clarisas de Lézignan, con gran pompa y acompañamiento. Antes de que profesara, su hermano, el duque de Nemours fue por ella pues deseaba casarla por razones políticas, y al llegar preguntó si ya le habían cortado los cabellos. Bona preguntó “¿Me quiere coger de los pelos para conducirme a Carlat a casarme?”, y, sin pensarlo dos veces, echó mano a las tijeras y ella misma cortó su hermosa cabellera. Murió en el convento a los 28 años y se le recuerda como una mujer valiente, bromista, magnánima y siempre alegre. La alegría constante es signo de que se siente la filiación divina, el convencimiento de que somos hijos de Dios. Agradece muchas veces al día a tu Padre esta seguridad.

BEATO DAMIÁN DE FINARIO


26 de octubre

BEATO DAMIÁN DE FINARIO 
Monje
   Damián Furcheri nació a principios del siglo XV en el pueblecito de Perti, cerca de Finario, que es actualmente Finale Borgo, no lejos de Génova. Algunos historiadores muy posteriores cuentan que, cuando Damián era aún muy niño, fue raptado por un loco. Una luz milagrosa señaló a quienes le buscaban el sitio den queel secuestrador había escondido al niño. Damián ingresó, bastante joven, en la orden de Santo Domingo y llegó a ser un predicador muy famoso en Lombardía y Liguria. Murió en 1484, en Reggio, cerca de Módena y ahí fue sepultado. Después de su muerte, se le atribuyeron numerosos milagros.Su culto fue confirmado en 1848.