lunes, 16 de enero de 2012

SAN FULGENCIO, Obispo, Confesor y Doctor


16 de enero


      SAN FULGENCIO, 
Obispo, Confesor y Doctor



    El glorioso prelado y sagrado doctor español san Fulgencio, nació en Cartagena, y tuvo por padre al ilustre capitán del ejército de aquélla provincia, y por hermanos a los santos Leandro, Isidoro y Florentina. Instruyóse desde su mocedad en las lenguas griega, hebrea, siriaca, itálica y latina, y salió tan aventajado en las Letras sagradas, que alcanzó entre los españoles el grado de doctor. Defendió con tanta erudición y elocuencia la divinidad de Jesucristo, que muchas veces dejó a los herejes arrianos avergonzados y corridos. Por esta causa fue desterrado de Sevilla por orden del rey, y padeció gravísimos trabajos de hambre y sed,  y encerrado en un calabozo de Cartagena, donde ni aun se le permitía mudarse la ropa que llevaba puesta. Desde la cárcel animaba con sus cartas a los católicos, para que defendiesen, aun a costa de su sangre si fuese menester, la verdad infalible del artículo revelado en las Santas Escrituras, y exhortaba a su sobrino Hermenegildo a morir por la fe, antes que abrazar la herejía del rey Leovigildo, su padre, que le amenazaba con la muerte; diciéndole que por ningún respeto de hijo había de rendirse a la voluntad de su padre hereje, con tan grande detrimento de la honra de Dios, que le atormentaba ya con gritos, alaridos y tanta ruina de la religión católica y estrago de toda la nación. Murió mártir el hijo; y el padre, viéndose acosado de terribles dolores, se movió a penitencia, aunque no lo suficiente para la salvación, mandando a Recaredo, que oyese como a padre y obedeciese a Leandro y Fulgencio, que resplandecían como antorchas de la Iglesia de España. Sosegada la persecución por muerte de Leovigildo, autor de tempestad tan deshecha, mudaron de semblante las cosas de España, cuando recibió el gobierno del reino Recaredo, el cual dio orden de que .fuesen restituidos a sus iglesias los obispos y celosos varones católicos desterrados de ellas por su padre; con cuyo motivo volvió a Sevilla san Fulgencio con grande júbilo de toda la ciudad, que le recibió como ínclito defensor de la fe de Cristo. Abjurando después Recaredo el error arriano en el concilio de Toledo, toda la nación se convirtió a la verdadera fe. Gobernó san Fulgencio, con admirable solicitud las iglesias de Sevilla, Ecija y Cartagena; escribió muchos libros llenos de celestial sabiduría y de aquélla gracia que derrama el Espíritu Santo sobre los doctores de la Iglesia; y lleno de méritos y virtudes, y asistido en su último trance por san Braulio, obispo de Zaragoza, y Laureano, obispo gaditano, entregó su alma preciosa al Señor. Las diócesis de Cartagena y Plasencia le veneran como a su patrono; sus reliquias se conservan en la catedral de Murcia y en el Escorial.

  REFLEXIÓN

   La conversión de España a la verdadera fe, redunda en mucha gloria de los santos hermanos Leandro y Fulgencio, clarísimas lumbreras de la Iglesia española. Y pues la doctrina de los sagrados doctores es la de los santos apóstoles, y la doctrina de los apóstoles es la de nuestro Señor Jesucristo, Díos y hombre verdadero, conservémosla en toda su entereza. Esta es la única doctrina autorizada, verdadera, celestial y divina. Las doctrinas anticatólicas son puras cavilaciones de hombres falibles, veleidosos, apostatas, impíos, deshonestos y soberbios. ¡Grande imprudencia y extremada locura es el hacer algún caso de lo que éstos enseñan, tratándose del negocio de toda nuestra eternidad!

ORACIÓN      

   Oh Dios, que escogiste para tu pueblo como ministro de la eterna, salud al bienaventurado Fulgencio, rogámoste nos concedas, que tengamos por intercesor en los cielos, al que tuvimos en la tierra por doctor y maestro de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

   

domingo, 15 de enero de 2012

EL PATROCINIO DE SANTA FILOMENA, Virgen y Mártir

 Domingo siguiente al 10 de enero



EL PATROCINIO DE SANTA FILOMENA,
Virgen y Mártir



   Santa Filomena es patrona de los jóvenes, especialmente de los bebés y de los niños. Es la consoladora de los afligidos y prisioneros. Es el consuelo de los que sufren y los enfermos. Ayuda a los pobres y a los huérfanos. Es consoladora de madres afligidas que la invoquen para ayudar a sus hijos en cosas espirituales o materiales. Ayuda mucho a los estudiantes y a l os que tienen que dar exámenes. Es protectora de los recién casados, y muchas veces les ha dado a las madres estériles la alegría de la maternidad. Asiste y protege a las parturientas. Cuando se la invoca, inspira. Muestra su más grande amparo a sus devotos guiándolos hacia el amor de Cristo y de María.

SAN PABLO, Primer Ermitaño


15 de enero



SAN PABLO,
Primer Ermitaño 



Cualquiera de vosotros que no renuncia todo lo que
posee, no puede ser mi discípulo.
(Lucas, 14, 33).

   Ilustre fundador de los eremitas, ¡cuán hermoso resultaba veros en vuestra gruta, vestido con un manto de hojas de palma, alimentado con un medio pan que un cuervo os traía cada día! Una fuente os daba de beber, la roca os servía de lecho, y estabais más contento en esa gruta que los reyes en sus palacios. ¡Gran Santo, haced que meditando vuestra vida aprendamos a despreciar el mundo y sus falsas máximas!

  MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SAN PABLO

   I. San Pablo, al ver a los perseguidores atacar la fe y la virtud de los cristianos mediante el cebo de los placeres, buscó en la soledad un abrigo contra la tentación. ¿Amas la pureza? ¿Quieres, a imitación de San Pablo, conservar esta bella virtud? Huye de las ocasiones. En esta clase de combates la huida asegura la victoria.

   II. Aunque no fuese designio de Pablo el permanecer en la soledad, fue el de Dios el mantenerlo en ella. Tantas dulzuras hízole gustar en ese desierto, que desde entonces despreció el mundo y sus placeres. Alma tímida, ¿qué temes tú? Dios te llama, quiere desasirte del mundo; prueba, ensaya cuán suave es pertenecerle totalmente. Las dificultades se desvanecerán desde que pongas manos a la obra. No perderás tus placeres, sino que los trocarás en una alegría más sólida y más santa.

   III. San Pablo permaneció en esta terrible soledad durante ochenta años, sin ver a nadie, excepto a San Antonio, que, inspirado de lo alto, lo fue a visitar. Tú comienzas con fervor, pero este fervor es sola mente fuego de paja que se extingue en un instante. Ánimo, continúa; la eternidad bienaventurada que esperas, el Dios a quien sirves, valen la pena de que perseveres en la virtud durante los pocos años que te quedan de vida.

La huída de las tentaciones 
Orad por vuestros superiores eclesiásticos

ORACIÓN

      Oh Dios, que cada año nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría con la solemnidad del bien aventurado Pablo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que recibió en el cielo, imitemos la que vivió en la tierra.  Por N. S. J. C. Amén.

SAN MAURO, Abad


15 de enero



SAN MAURO,
Abad



   Nació en Roma de una familia ilustre el año 511. Se educa desde su adolescencia bajo la dirección de San Benito, e ingresa en su orden, haciéndolo San Benito su asistente en el gobierno de Subiaco. Un niño llamado Plácido fue un día a buscar agua y se cayó en el lago, donde fue arrastrado a la distancia de un tiro de flecha. San Benito, que se hallaba en su celda, tuvo una visión del hecho, y envió a Mauro a rescatar al niño. Mauro obedeció, caminó sobre las aguas y sacó al niño tirándole por los cabellos. Mauro atribuyó el milagro a las oraciones de San Benito, pero el santo declaró que había sido un premio de Dios a la obediencia de su discípulo. Poco después, el santo patriarca se retiró a MonteCasino, y parece que San Mauro le sucedió como superior de Subiaco. San Mauro tenía fama de Taumaturgo por el episodio del estanque con el niño Plácido, la curación de los menesterosos y sus relaciones con el conde Gaidulfo, enemigo funesto de los monjes franceses. Su gran espíritu de penitencia le impulsa a retirarse a bien morir. Entrega su alma a Dios el 15 de enero del 583.

   Sus reliquias se veneran en Extremadura, pero no se sabe cuándo llegaron allí, sólo se puede afirmar ser muy antigua su veneración. El Sínodo diocesano de 1501 se expresa en estos términos: "Y así mismo, mandamos que en el lugar de Almendral se denuncie por fiesta de guardar el día de santo Mauro, por cuanto allí está el cuerpo". El Arcipreste de Santa Justa en Toledo, Julián Pérez llega a firmar que en 1130 ya se celebraba su memoria en Almendral según costumbres de muchos años antes, que en opinión de Solano de Figueroa sería a final de la monarquía goda, opinión no compartida hoy.

   Cuando él es visitador general del Obispado en 1658 indaga sobre el asunto y recoge la tradición de que los benedictinos fueron sus portadores, aunque no hay papeles de bulas pontificias que lo acrediten debido a la desaparición de documentos por un incendio.

   Fueron trasladadas dichas reliquias a la Catedral por el Obispo benedictino de Badajoz D. Fray José de la Zerda el 1643, continuando parte en Almendral, como lo fuera en Fosano, Montecasino y Marsella. La guerra con Portugal, que comenzó el 1640, obligó a dicho traslado por los motivos de seguridad. El 8 de Abril de 1668 ordena al cabildo entregar el cuerpo de San Mauro a la villa de Almendral. La entrega la hacen el 29 del mismo mes, los capitulares Juan Rebolero y Pedro Lepe. Quedó una reliquia en la Seo de la catedral, encargándosele a Solano de Figueroa la depositara en el relicario.

SAN JUAN CALIBITES, Sacerdote


15 de enero

SAN JUAN CALIBITES,
Mendigo
(404 P.C.)

   Abandonando a sus padres y su cuantiosa fortuna, San Juan se retiró del mundo a Gomón del Bósforo, entre los monjes "vigilantes", fundados por San Alejandro Akimetes. A los seis años retornó a su casa disfrazado de mendigo y vivió de la caridad de sus padres, sin ser reconocido por ellos, en una choza próxima a su casa. El nombre de Calibites se deriva de la palabra griega "kalubé", que significa "choza". Juan se santificó ahí por la paciencia, la mansedumbre y la oración. Se cuenta que, hallándose ya en el lecho de muerte, reveló su identidad a su madre, aduciendo como prueba el libro de los Evangelios empastado en oro que había usado de niño. El santo pidió que le sepultaran en la choza donde había vivido. Así se hizo, en efecto; pero sobre la choza se construyó una iglesia, y las reliquias del santo fueron más tarde trasladadas a Roma. La leyenda de San  Juan Calibities se originó o se confundió con las de San Alejo, San Onésimo y otros dos santos más, en las que aparece la idea del disfraz.

 

sábado, 14 de enero de 2012

SAN HILARIO, Obispo, Confesor


14 de enero


SAN HILARIO,
Obispo, Confesor



¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un
poco de tiempo aparece, y luego desaparece.
(Santiago, 4, 15).

   San Hilario se convirtió a la fe cristiana leyendo la Sagrada Escritura. Tuvo la gloria de que fuera su discípulo el gran santo Martín, a quien comunicó su extraordinaria doctrina y su ardiente celo. Defendió la fe contra los herejes y fue desterrado por causa de la ortodoxia. Murió en el año 368.


  MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA HUMANA   

   I. ¿Qué cosa es la vida humana? Es, dice el apóstol Santiago, un vapor que, casi al mismo tiem po, aparece y desaparece. ¡Qué corta es esta vida! Apenas comenzamos a vivir es menester, ya, pensar en morir. ¡Qué insegura es! No sabemos cuándo concluirá. Mas, ¡cuán llena está de miserias! ¿Puedes decir con verdad que has vivido un día siquiera sin disgusto? Sin embargo, amamos esta vida tan miserable, y tememos la muerte que debe abrirnos el paraíso: es que nuestra fe no es lo bastante viva.

   II. Nuestra vida no debe ser considerada en sí misma solamente; debe, además, considerarse como un tránsito a la eternidad. No vivimos para siempre, sino para morir un día, y para merecer el cielo. En lo único en que debemos emplear el tiempo de nuestra vida es, pues, en trabajar para merecer, después de ella, una eternidad feliz. Examinemos en particular todas nuestras acciones. ¡Ay! ¡Trabajamos en hacer fortuna, en consolidar nuestra reputación en esta tierra, como si debiéramos vivir en ella eterna mente!

   III. Pronto terminará esta vida, y comenzará la eternidad, para ser recompensados o castigados, según el buen o mal uso que hayamos hecho de ella. ¡Tan poco tiempo tenemos para merecer una eternidad de dicha, y lo empleamos en otras cosas! No sabemos cuánto durará este tiempo; trabajemos, pues, seriamente. ¿Qué no se sufre para prolongar algunos instantes una vida miserable? ¡Y nada se quiere soportar para merecer una vida eterna y bienaventurada!

 La lectura espiritual 
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

      Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Hilario, haced, benignamente, que después de tenerlo en la tierra como doctor y guía, lo tengamos como intercesor en el cielo.  Por N. S. J. C. Amén

SAN FÉLIX DE NOLA, Presbítero

 14 de enero


      SAN FÉLIX DE NOLA, 
Presbítero



   Nació san Félix en Nola de Campania, y perdió sus padres, siendo de poca edad. Viéndose huérfano, dio la mayor parte de su patrimonio a los pobres, y se aplicó al servicio de la Iglesia, en la cual tuvo el grado de lector y exorcista con tanta virtud y espíritu, que echaba los demonios de los cuerpos que atormentaban y poseían. Había ya subido al grado del sacerdocio, cuando se levantó una horrible persecución contra la Iglesia. Viniendo a Nola los ministros del emperador, buscaron al anciano y santo obispo de la ciudad, llamado Máximo, el cual por el amor de sus ovejas se había retirado a los riscos de los montes, encomendando a Félix su rebaño. Prendieron, pues, a san Félix, y cargado de cadenas, le echaron en una cárcel muy obscura, llena de pedazos de tejas para que no pudiese dormir ni reposar. Entretanto el anciano obispo se consumía en la soledad, acordándose de su grey y padeciendo los extremos rigores del hambre y del frío. Mas presto consoló el Señor a los dos: porque un ángel desató a san Félix de sus prisiones y le abrió las puertas de la cárcel y le acompañó al monte donde estaba el santo obispo. Hallóle san Félix desfallecido y tendido en el suelo: abrazóle, y haciendo oración por él, vio allí cerca un racimo de uvas, y exprimiéndole en la boca del santo, le volvió en sí. Tomóle después sobre sus hombros, y llevóle secretamente a la ciudad, confiándolo a una santa anciana hasta que cesase aquélla persecución. Hallaron un día los ministros del emperador a san Félix en la plaza, sin conocerle; y le preguntaron si conocía a Félix presbítero; y él les respondió que de cara no le conocía como era verdad, pues de cara nadie se conoce: y como los ministros, mejor informados, corriesen tras él; escondióse entre unas paredes viejas, donde el Señor le ocultó, cubriendo repentinamente aquél escondrijo con unas telarañas muy espesas y cerradas. Calmada aquélla borrasca, salió de su secreto retraimiento y comenzó de nuevo a exhortar al pueblo a toda virtud. Murió en este tiempo el obispo Máximo consumido por su larga enfermedad y trabajos que por Cristo había padecido: luego todos pusieron los ojos en san Félix para que fuese su pastor y obispo: mas él les persuadió con buenas razones que eligiesen a Quinto, que era un clérigo de santísima vida. Como durante la persecución hubiesen confiscado a nuestro santo todos sus bienes, aconsejáronle que los pidiese por justicia; mas él respondió: «No quiera Dios que yo torne a poseer lo que una vez perdí por Jesucristo». Y así se sustentó de los frutos de una pequeña huerta que cultivaba, hasta que lleno ya de méritos y de virtudes, el día 14 de enero descansó en la paz del Señor, el cual honró su sepulcro con grandes prodigios.

  REFLEXIÓN

   En la vida de este santo hay muchas cosas admirables por las cuales hemos de alabar a Dios como son: haberle librado de la cárcel por un ángel, como a san Pedro, llevándole al monte donde su obispo estaba pereciendo; haberle proveído del racimo de uvas para su refrigerio; y defendídole con telas de arañas de los que le buscaban para matarle. ¿Quién, pues, desconfiará en sus trabajos, de Dios nuestro Señor? El cual, aunque mortifica para darnos ocasión de mérito, también da la vida; y después de haber dejado llegar al hombre a lo más profundo del abismo, le saca, le levanta, le anima, y le da al fin la corona de la gloria..

ORACIÓN      

   Oye, Señor, las súplicas que te hacemos en la fiesta de tu bienaventurado confesor san Félix, para que los que no confiamos en nuestros méritos, seamos ayudados por las oraciones de este santo, que fue de tu agrado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

   

SANTA MACRINA LA VIEJA, Viuda


14 de enero
      



SANTA MACRINA LA VIEJA, 
Viuda

   En más de una de sus cartas, San Basilio el grande menciona a la madre de su padre, Macrina, con la cual parece haberse educado y a cuyo cuidado en darle una sana instrucción religiosa, atribuye el santo el hecho de no haberse contaminado nunca con opiniones heterodoxas, que hubiese tenido que modificar después. Macrina y su esposo sufrieron mucho en la persecución de Galerio y Máximo, hasta el grado de verse forzados a huir y ocultarse delos perseguidores en los bosques de Ponto, durante siete años. Con frecuencia padecieron hambres, y San Gregorio Nazianceno afirma que, en ocasiones sólo sobrevivieron comiéndose a las fieras que, por un milagro de la Providencia, se dejaban cazar dócilmente. Pasado este peligro estalló una nueva persecución, en la que los bienes de Macrina y su esposo fueron confiscados. Según parece, los cristianos les honraron reconociéndoles formalmente el título de confesores de la fe. Macrina sobrevivió a su esposo, pero ignoramos la fecha exacta de su muerte. El Martirologio Romano nos dice que Macrina fue discípula de San Gregorio Taumaturgo; pero lo único que esto puede significar es que la santa estudió a fondo sus escritos.

viernes, 13 de enero de 2012

CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


13 de enero



CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO



   Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.

   Bautizándose Jesús, nos enseñó la necesidad del bautismo para todos, y además su humildad, autorizó el bautismo del Bautista; el Espíritu Santo declaró la divinidad del Salvador, y por último, santificó las aguas habilitándolas para redimir los pecados.

SAN GODOFREDO, Abad


13 de enero


SAN GODOFREDO,
Abad



Conforme a la santidad del que os llamó, sed también
vosotros santos en todo vuestro proceder.
(1 Pedro, 1, 15).

   San Godofredo conde de Kappenberg, asqueado de la gloria de las armas y de las vanidades del mundo, persuadió a su esposa a que se hiciese monja, consagró todos sus bienes al Señor, y convirtió su castillo en convento donde tomó el hábito de la Orden Premonstratense. En el seno de esta ciudadela fue donde comenzó a guerrear contra su cuerpo con sus ayunos y austeridades, contra el mundo con su po breza y contra el demonio con su obediencia. Murió en 1136, a la edad de treinta años.

  MEDITACIÓN
SOBRE LA SANTIDAD
QUE DIOS NOS PIDE

   I. Dios quiere que todos los hombres sean san tos. Para eso los ha creado; para eso Jesucristo se encarnó. Todos poseen los medios y las gracias ne cesarias para alcanzar este fin, y, cuando somos fieles a las gracias que recibimos, Dios nos prepara otras más grandes. Pero, ¡ay! en vano será que Dios pro digue todas sus gracias para que seamos santos, si nosotros, por nuestra parte, no trabajamos para con quistar la santidad. ¿Quieres en verdad ser santo? Si lo quieres, lo serás. Nada gana Dios con tu san tificación, ello no lo hace más feliz; es asunto nuestro: de él depende nuestra eternidad feliz. ¿Qué has hecho hasta aquí, y qué has resuelto hacer en lo porvenir, para llegar a ser santo?

   II. Dios no pide que todos los hombres traba jen en su santificación de la misma manera: Él tiene mil caminos diferentes para conducir a sus elegidos a la gloria. Hay santos de todas las condiciones; consiaera el estado de vida en el que estás colocado, cumple dignamente todos sus deberes: es la santidad a la que Dios te llama. El anacoreta no debe, para santificarse, vivir como el hombre de mundo, ni éste como el anacoreta. Mira si imitas a los santos que han vivido en un estado de vida semejante al tuyo.

   III. El que busca y aprovecha todas las ocasio nes para santificarse en el género de vida que ha elegido, ése ha dado con el camino más corto que lleva a la perfección. ¿Aprovechas esas ocasiones? ¿Cuántas vehementes inspiraciones no deja Dios de enviarte para atraerte? ¿Qué no hace para desapegar tu corazón del amor a las creaturas? ¿Qué te impide elevarte a Él? ¡Ah! ¡Los primeros cristianos han vencido a los tiranos, y, a pesar de los suplicios, han obtenido la corona de la santidad; y a nosotros el apego que tenemos a los placeres de esta vida nos impide llegar a ser santos! Ellos han luchado contra la atrocidad de los tormentos: luchemos, nosotros, contra las dulzuras de los placeres. (San Eusebio de Émeso).

El menosprecio de las riquezas 
Orad por los pobres.

ORACIÓN

      Haced, os rogamos, Señor, que la intercesión de San Godofredo, abad, nos haga gratos a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos.  Por N. S. J. C. Amén

SAN POTITO, Mártir

 13 de enero


SAN POTITO,
Mártir
(¿154? P.C.)

   Las Actas que los bolandistas han presentado sobre este mártir, no inspiran ninguna confianza. En ellas, se presenta a Potito como originario de Cerdeña, convertido al cristianismo, siendo aún niño, y sin que su padre -que era idólatra- lo supiera. Al enterarse éste de la conversión de su hijo, lo metió en la cárcel. Pero Potito, con sus oraciones y enseñanzas consiguió convertirlo. En seguida, no pudiendo resolverse a vivir entre paganos, se refugió en una ciudad que no se ha podido identificar (Valeria o Gárgara). Allí curó la lepra a una mujer de un senador llamado Agatón, y convirtió a toda su familia.

   La fama de esta conversión llegó hasta Roma. Se mandó traer a Potito, quien libró de un demonio ala hija del emperador; pero esta curación se atribuyó a la magia. Quisieron obligar al joven a que adorara a los dioses del imperio, pero él se rehusó y murió en los tormentos en Roma, o en una ciudad del sur de Italia.

   Los bolandistas no tienen mejor información sobre la suerte que cupo a las reliquias del mártir. Se dice que habrían sido trasladas de Asculum a Cerdeña con las de San Efisio, cuya fiesta se celebra el día 15 de enero.

   Todavía se honra a San Potito en Nápoles, donde le han dedicado una iglesia. Los benedictinos, que celebran su oficio en esta iglesia, obtuvieron del Papa Clemente XII un oficio especial en su honor. Los himnos de este oficio han sido editados por los bolandistas(1).

   La fiesta del santo mártir no está señalada más que en los martirologios relativamente nuevos, y en diversas fechas del mes de enero. El Martirologio Romano la ha situado el día 13 de enero.

   

SANTA GLAFIRA, Virgen


13 de enero


SANTA GLAFIRA, 
Virgen
(324 P.C.)

   Grafira, de origen italiano y nacida de padres cristianos, había sido dedicada al servicio de la casa del emperador Licinio. Este, cuñado de Constantino, quiso expulsar del palacio a todos los cristianos, pero, seducido por la belleza de Glafira, le hizo proposiciones deshonestas. Glafira, después de haberlo resistido, hizo saber esta tentativa a la emperatriz Constancia Augusta. Con la ayuda de Constancia, Glafira se disfrazó de hombre y pudo salir del palacio. Fue a ponerse bajo la protección de Basilio, obispo de Amasea del Ponto.

   Licinio llegó a saber el lugar donde se escondía Glafira. Furioso, dio órdenes de que trajeran a la muchacha y al obispo, su protector, cargados de cadenas. Pero antes de que esta orden pudiera ser ejecutada, Dios había sacado de este mundo a su fiel servidora.

  El nombre de Glafira figura en el Martirologio Romanoel 13 de enero.

SANTOS GUMERSINDO y SERVIDEO, Mártires


13 de enero


SANTOS GUMERSINDO y SERVIDEO,
Mártires
(852 P.C.)

   Gumersindo o Gómez, originario de Toledo, era todavía un niño cuando viajó a Córdoba con sus padres.

   Se hizo clérigo y fue ordenado diácono. Trabajó por formar piadosos maestros para la juventud, junto a la basílica de los santos mártires Fausto, Genaro y Marcial.

   Una vez ordenado sacerdote, le confiaron el cuidado de una parroquia en el campo, cerca de la ciudad de Córdoba.

   Abderramán II, que reinaba y era el dueño de esta ciudad, había permitido a todo musulmán matar, sin mayores formalidades, a cualquier cristiano que hablara mal de Mahoma. Un día en que Gumersindo, acompañado de un monje que se llamaba Servideo, había ido a Córdoba, fue denunciado como cristiano y decapitado por causa de la fe. Lo mismo sucedió a su acompañante. Era el 13 de enero de 852.

   Los cuerpos de estos mártires fueron furtivamente sustraídos por los cristianos y sepultados en la iglesia de San Cristóbal. Desde su muerte, fueron objeto de culto y sus nombres e inscritos en el Martirologio Romano el 13 de enero.

SAN BERNO, Abad de Cluny


13 de enero


SAN BERNO,
Abad de Cluny
(927 P.C.)

   Considerando la inmensa influencia de Cluny en el desarrollo de la vida monástica y de la vida religiosa, en general, en la Europa occidental del siglo X al XII, sabemos muy poco de la personalidad de su primer abad. Berno parece haber sido un hombre de buena familia y de cierta riqueza. Fue el fundador de la abadía de Gigny y su primer abad, después de haber reformado como superior el monasterio de Baume-les-Messieurs; por último, el duque Guillermo de Aquitania le escogió como superior del monasterio que había proyectado fundar. San Beno eligió un sitio de Cluny, cerca de Macon, en el centro de Francia. La abadía de Cluny dependió directamente de Roma. En las fundaciones subsiguientes se impuso el principio de la centralización, pero en la época de San Berno no existía un gobierno central en las casas, cuya reforma le había sido confiada. San Berno gobernó de 910 a 927.Tal vez el mayor tributo a su acción fue la devoción personal que le profesó San Odo, quien había sido novicio suyo en Baume y le sucedió en el cargo de abad de Cluny, el año 927. Odo iba a ser el más famoso y enérgico de los abades de dicho monasterio.

   

SANTOS HERMILO y ESTRATONICO, Mártires


13 de enero


SANTOS HERMILO y ESTRATONICO, 
Mártires
(315 P.C.)

   La leyenda más difundida sobre estos santos sitúa su martirio en Singidunum, cerca de Belgrado, bajo el emperador Licinio.

   De Hermilo se dice que era diácono. Fue detenido bajo la acusación de ser cristiano, y enviado a prisión con las mejillas destrozadas. Allí le visitó y consoló un ángel. Conducido después delante del emperador, seis hombres lo azotaron con varas, sin que pareciera sentir dolor alguno. En el tormento, dirigió a Dios una oración, a la que respondió una voz del cielo, prometiéndole el triunfo al cabo de tres días. Mientras entraba en la prisión, entonó el salmo Dominus illuminatio mea, al que hicieron eco unas voces celestiales. Al día siguiente le infligieron nuevos suplicios, durante los cuales no cesaba de cantar su felicidad.

   Con todos estos prodigios, el carcelero de la prisión, llamado Estratónico, fue ganado para la fe. Denunciado al emperador, fue condenado a los azotes con varas. Encerrado en la prisión, oyó la voz milagrosa que le prometía el triunfo para el día siguiente. Por última vez, Hermilo compareció ante el juez y sufrió nuevos suplicios; al fin, él y Estratónico fueron envueltos en una red y arrojados al río Danubio.

   Tres días más tarde, los cuerpos fueron encontrados en la orilla del río. Los fieles los recogieron y los depositaron en un lugar que está a dieciocho estadios de Singidunum. Los dos nombres están inscritos en los menologios griegos(3), el 13 de enero. Estratónico tenía una iglesia en Constantinopla, cuya fundación se atribuye a San Marciano. Entre los latinos se encuentran los dos nombres, inscritos el 13 de enero, en las adiciones de Molano al Martirologio de Ursuardo, y de ahí han pasado al Martirologio Romano.

   

SAN AGRECIO, Obispo de Tréveris


13 de enero

SAN AGRECIO,
Obispo de Tréveris
(¿329? P.C.)

   La vida de San Agrecio (o Agricio) ha adquirido particular interés en estos últimos años, debido a las discusiones sobre la autenticidad de la "Santa Túnica de Tréveris". Según la vida del santo (se trata de un documento ciertamente no anterior al siglo XI y considerado por los críticos como obra depura imaginación), Aprecio fue primero, Patriarca de Antioquía; después, el Papa San Silvestre, a instancias de la Emperatriz Elena, madre de Constantino, le nombró obispo de Tréveris. Esa región de Alemania, que había sido evangelizada casi dos siglos antes, volvió a caer prácticamente en el paganismo. San Aprecio se dedicó a construir allí iglesias y a establecer relaciones más estrechas con el centro de la cristiandad. Santa Elena le animó en esta tarea y le envió una parte de las preciosas reliquias descubiertas por ella en Tierra Santa. Así llegaron a Tréveris uno de los clavos de la cruz, el cuchillo de la Última Cena, los cuerpos de los santos Lázaro y Marta, y lo que pasaba por ser la túnica inconsútil del Señor. Pero el carácter poco fidedigno de la biografía de San Agrecio, que narra esto, no es un argumento en favor de la autenticidad de los hechos. Por otra parte, la placa de marfil de origen bizantino, que algunos interpretan como una representación de los santos Silvestre y Agrecio transportando en un carro las reliquias a Tréveris, se refiere probablemente a otra translación de reliquias a Constantinopla, bajo el emperador León I (457-474). Se afirma también que San Silvestre concedió a Tréveris, en la persona de San Agrecio, la primacía sobre todos los obispos de la Galia y Germania. Dejando aparte estas ficciones, los únicos datos ciertos que poseemos sobre San Agrecio son que asistió como obispo de Tréveris al Concilio de Arlés, en 314, y que fue sucedido por San Maximino.

BEATO GODOFREDO de KAPPENBERG, Conde y Religioso


13 de enero


BEATO GODOFREDO de KAPPENBERG,
Conde y Religioso
(1127 P.C.)

   Godofredo, quien murió a los treinta años de edad, pertenece a la categoría de los santos jóvenes que pasaron su vida en la tierra, preparándose para el cielo. Godofredo era conde de Krappenberg y señor de un gran distrito en la diócesis de Münster de Westfalia. Su esposa provenía de una familia tan distinguida como la suya. Bajo la influencia de San Norberto, fundador de los canónigos Premonstratenses, Godofredo decidió convertir su castillo de Kappenberg en monasterio de esa orden, y en seguida persuadió a su mujer y a su hermano para que renunciasen como él al mundo y se hiciesen religiosos bajo la dirección de San Norberto. El suegro de Godofredo le opuso una resistencia muy violenta y aún le amenazó de muerte, pero el beato no dejó por ello de regalar todas sus posesiones a los premonstratenses. Cerca de Kappenberg construyó un convento en el que su esposa y dos de sus hermanas tomaron el velo.  Fundó además varios hospitales y otras instituciones de caridad. Siendo novicio premonstratense, se empleaba en las ocupaciones más humildes y lavaba los pies a los enfermos y peregrinos albergados en el hospital. Aunque había recibido ya las órdenes menores, no vivió el tiempo suficiente para ser ordenado sacerdote. El 13 de enero de 1127 entregó gozosamente su alma a Dios, declarando que no quería vivir un momento más, ni por todo el oro del mundo.

Los premonstratenses celebran su fiesta el 16 de enero.

BEATA VERÓNICA de BINASCO, Virgen


13 de enero


BEATA VERÓNICA de BINASCO,
Virgen
(1497 P.C.)

   Verónica nació en Binasco, cerca de Milán, en 1445, era hija de humildes campesinos. A los veintidós años entró al convento agustino de Santa María en Milán, y en él pasó treinta años de vida religiosa en el humilde oficio de Hermana mendicante.

   Murió el 13 de enero de 1497, y a los diez años de la muerte, León X le concedió el culto privado. Mientras vivió en familia sólo aprendió el duro trabajo campesino; no fue a la escuela, así que cuando entró en eI convento tuvo que luchar bastante para aprender a leer y escribir, pero los resultados fueron escasos. Sin embargo, aprendió la más importante lección de vida ascética, cuando la Virgen le reveló en una visión cuál era el camino a seguir para aprender la ciencia divina que lleva a Dios:

1) La pureza del corazón.
2) La paciencia para con el prójimo, que no nos hace escandalizar de las culpas, sino que nos lleva a orar por los que las cometen.
3) La meditación diaria sobre la Pasión de Jesús.

   Para que se le grabaran en la memoria estas sencillas pero preciosas nociones, la Virgen se las tradujo no en letras del alfabeto, sino con poético simbolismo de colores: el blanco de la pureza y del amor de Dios, el negro de la paciencia y el rojo de la Pasión.

   Así, esta humilde monja analfabeta aprendió la sabiduría directamente de la fuente divina. Sin haber abierto ningún libro de teología, y mucho menos un tratado de psicología. Sor Verónica maravillaba a cuantos se le acercaban por la audacia de su doctrina. También tenía una clara intuición de las aflicciones de los demás. Sor Verónica, estaba en contacto permanente con la gente por el oficio que tenía de pedir limosna de puerta en puerta, pero ella daba más de lo que recibía dando a cuantos se le acercaban el pan que alimenta el alma.

   Por invitación de la Virgen, viajó a Roma a llevarle un mensaje al Papa, Alejandro Vl. El Papa (un gran devoto de la Virgen) la recibió amablemente y la escuchó con atención porque comprendió que se encontraba ante un alma privilegiada.

   La beata Verónica gozó del don de la profecía y lo usó para preanunciar el día y la hora de su muerte. La profecía se cumplió puntualmente, y sor Verónica expiró serenamente, el 13 de enero de 1497.

jueves, 12 de enero de 2012

SAN ARCADIO, Mártir


12 de enero


SAN ARCADIO,
Mártir



Si con Él padecemos y reinaremos también con Él;
si lo negáremos, Él nos negará igualmente. 
(2 Timoteo, 2, 12).

   San Arcadio se retiró a la soledad durante la persecución, mas no lo hizo sino para adquirir en ella fuerzas a fin de combatir con mayor coraje. Presentóse al tirano. Fue cortado en pedazos, pero los suplicios le resultaron dulces, porque lo hacían semejante a Jesucristo en la tierra, y le aseguraban su dicha en el cielo.

  MEDITACIÓN
SOBRE LOS SUFRIMIENTOS

   I. Pecador, es preciso sufrir en esta vida para no sufrir en la otra; es menester que borres tus delitos con tus trabajos, tus lágrimas y tu sangre: no hay otro medio para que vuelvas a gozar del favor de Dios. Él te envía sufrimientos: recíbelos como remedios para las enfermedades de tu alma. Siempre quieres pecar, y no quieres hacer penitencia: ten cuidado, te encuentras en un estado peligroso. Es necesario satisfacer a Dios en este mundo o en el otro. Elige.

   II. Pecadores convertidos, que habéis tenido la felicidad de reconciliaros con Dios, no os creáis que ya podéis dejar de llorar vuestros pecados y cesar de sufrir para borrarlos. Aun cuando se os hubiera re velado, como a Magdalena, que vuestros pecados han sido perdonados, menester sería, sin embargo, hacer como ella penitencia, todo el resto de vuestros días. Temblad, llorad siempre, pues no sabéis si sois dig nos de odio o de amor de Dios. Aunque no hubierais cometido sino un solo pecado, sería suficiente como para obligaros a llorar eternamente.

   III. Almas santas que aspiráis a la perfección, aun cuando fueseis arrebatadas todos los días hasta el tercer cielo, como San Pablo, no os creáis por eso dispensadas de hacer penitencia. Vuestras contemplaciones haríanse sospechosas, si no van acompaña das del amor a los sufrimientos. Si amáis sólida mente a Jesús, querréis asemejaras a Él sufriendo con Él. Tendréis motivo para esperar la gloria de Jesucristo, si participáis en los dolores de su pasión.

La paciencia 
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN

      Os suplicamos, oh Dios omnipotente, que hagáis que por la intercesión del bienaventurado Arcadio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, seamos fortificados en el amor de vuestro Nombre.  Por N. S. J. C. Amén

   

SAN NAZARIO, Confesor


12 de enero



      SAN NAZARIO, 
Confesor



   El bienaventurado, san Nazario fue español de nacionalidad. Siendo de edad competente, como echase de ver el engaño del mundo, determinó dejarlo; y en efecto lo hizo, tomando el hábito religioso de san Benito en el monasterio de San Miguel de Cuxán, que estaba en el antiguo obispado de Elna, que ahora es el de Perpiñán. Hecho monje, se entregó al estudio de la perfección de tal manera, que siendo aún novicio, comenzó a resplandecer con clarísimos rayos de todas las virtudes. Era el primero en el coro, en su oración y contemplación derramaba dulces lágrimas y era visitado por el Señor con soberanos regalos y consuelos; afligía su cuerpo con ásperas disciplinas y continuos ayunos, y vivía como ángel revestido de carne humana. Pero una de las virtudes en que más se señaló fue su grande caridad con los pobres de Cristo. Porque teniendo en el monasterio el cargo de hospedar y alimentar a los que se llegaban a sus puertas, se mostraba con ellos tan misericordioso y liberal, que no pocas veces se quitaba de su necesario sustento para darles de comer. Curaba a los enfermos, vestía a los desnudos, consolaba a los tristes, y con blandas y persuasivas exhortaciones les administraba al mismo tiempo el sustento del alma, despertando los pecadores a penitencia y encendiendo a todos más y más y en el temor y amor santo de Dios. Creció la fama de su santidad y derramóse por todos los pueblos de Cataluña cuando e1 Señor comenzó a obrar por él grandes milagros. Fue uno de ellos, que habiéndose prendido fuego el monasterio con tanta vehemencia, que amenazaba devorarlo, el santo apagó aquel incendio, con sólo echar en medio de las llamas su hábito religioso, el cual se halló después, con grande asombro de todos, entero y sin la menor lesión del fuego. Hizo este gran siervo de Dios vida santísima en aquel convento; y aunque llegó a la cumbre de la perfección, teníase en ninguna estima a sus propios ojos, y como el último de sus hermanos, sirviéndoles en los oficios más bajos y humildes. Finalmente, lleno de méritos y virtudes, quiso morir tendido en el suelo con profundísima humildad; y así entregó su bendita alma al Señor en este día 12 de enero, en el cual se celebra su festividad en dicho monasterio, donde se conserva su cadáver sagrado con grande veneración.

  REFLEXIÓN

   ¡Qué maravilloso es Dios en sus santos! grandes prodigios hace por ellos, cuando son grandes sus virtudes; y entonces se levantan a tal altura de perfección, Que uno sólo de ellos, aunque desconocido y retirado, como san Nazario, en el claustro de un monasterio, vale más delante de Dios, que todo el resto de los hombes. No sabes tú lo que el Señor exige de ti; porque a unos pide más, a otros pide menos, conforme a la medida de su divina gracia; pero no le niegues al menos lo poco que entiendes que te pide; ni sosiegues hasta que tu propia conciencia te diga que ya haces lo que debes, que ya estás en paz y en gracia con Dios nuestro Señor, y que confiando en su bondad infinita, ya no temes la muerte, ni el rigor del juicio, ni las penas del infierno, reservadas a los pecadores impenitentes, y a los cristianos de sólo nombre, a quienes la fe servirá solamente de mayor condenación.

ORACIÓN      

   Oh Dios, que cada año nos alegras con la fiesta de tu confesor el bienaventurado san Nazario; concédenos por tu bondad la gracia de imitar en la tierra las virtuosas acciones de aquel santo cuyo nacimiento en el cielo celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.