miércoles, 7 de diciembre de 2011

SANTA MARÍA JOSEFA ROSELLO, Virgen Fundadora


7 de diciembre


SANTA MARÍA JOSEFA ROSELLO, 
Virgen Fundadora



   Esta activísima mujer tuvo el consuelo de que al morir ya había fundado 66 conventos de su comunidad. Es la fundadora de las Hermanas de la Misericordia.

   María Josefa Roselló nació en Albisola Marina, provincia de Savona, el 27 de jmayo de 1811. Cuarta hija de una numerosa familia, carente de bienes de fortuna, pues los padres eran modestos fabricantes de objetos de alfarería, pero con riqueza de fe y de piedad. También ella aprendió a modelar el barro y se hizo cargo de sus hermanos menores, permitiendo a su madre dedicarse a sus numerosas ocupaciones. Cuando todavía era muy jovencita, su papá la llamaba "la pequeña capitana", porque demostraba tener cualidades de líder y ejercía mucha influencia entre sus compañeras.

   Desde la infancia se distinguió en el estudio, en la caridad hacia los pobres y sobre todo en la devoción al Crucificado y a la Santísima Virgen. Un día todas las personas mayores del pueblo dispusieron irse en peregrinación a visitar un santuario de la Virgen, en otra población. Cuando ya los mayores se habían marchado, María Josefa organizó a las niñas de la población y con ellas se fue cantando y rezando, en peregrinación al templo del pueblo. Un joven subió a la torre e hizo repicar las campanas, y así también los menores tuvieron su fiesta religiosa.

   Se inscribió en la Tercera Orden Franciscana y poco a poco sintió nacer en su corazón el deseo de una vida más perfecta que le permitiese con mayor facilidad hacerse santa. A los 19 años  entró en una familia señorial de Savona, los Monleone, más como hija adoptiva de dos cónyuges sin hijos, que como doméstica, para asistir al patrón enfermo. Permaneció siete años en aquella casa, despertando con su conducta el afecto y la admiración, no sólo de los patrones, sino también de la servidumbre. Cuando la señora quedó viuda y le propuso quedarse siempre con ella, prometiéndole hacerla su heredera, ella lo rehusó. Se sentía llamada por otra vocación y pidió ingresar en un Instituto de caridad como hermana. Su petición fue rechazada porque la pobreza de su familia no le permitía aportar la dote.

   Para María Josefa siguieron años de duras pruebas, la muerte de su madre, de su hermano, de su hermana Josefina de 17 años y finalmente de su padre. Entonces ella vino a ser el principal sostén de la familia. El obispo de la diócesis, Agostino de Mari, le propuso la fundación de un Instituto para trabajar con la juventud femenina. Ella aceptó. Las tres primeras vocaciones vinieron de Albisola, donde sirvió como sede una modesta casa arrendada. La fundación lleva la fecha del 10 de agosto de 1837. El 22 de octubre de 1837 tuvo lugar la primera vestición de las hermanas de la nueva Congregación de las Hijas de nuestra Señora de la Misericordia y María Josefa Rosello fue su fundadora y primera Madre. El objetivo de la fundación era dedicarse a la instrucción y educación de las muchachas pobres y la asistencia a los enfermos.

   Con unos muebles viejos, una casona casi en ruinas, cuatro colchones de paja extendidos en el suelo, unos kilos de papas, un crucifijo y un cuadro de la Santísima Virgen, empezaron la nueva comunidad. Dios la bendijo tanto, que ya en vida de la fundadora se inauguraron 66 casas de la comunidad. Sus biógrafos dicen que María Josefa no hizo milagros de curaciones, pero que obtuvo de Dios el milagro de que su congregación se multiplicara de manera admirable. Cada vez que tenía en alguna de las casas unos centavos sobrantes, ya pensaba en fundar otra para las gentes más pobres.

   La esposa del paralítico al cual ella había atendido con tanta caridad cuando era joven, le dejó al morir toda su grande herencia y con eso pudo pagar terribles deudas que tenía y hacer nuevas fundaciones.

   La Madre Josefa tenía una confianza total en la Divina Providencia, o sea en el gran amor generoso con que Dios cuida de nosotros. Y aún en las circunstancias más difíciles no dudaba de que Dios iba a intervenir a ayudarla, y así sucedía.

   En su escritorio tenía una calavera para recordar continuamente en quá terminan las bellezas y vanidades del mundo.

   Durante cuarenta años fue superiora general, pero aún teniendo tan alto cargo, en cada casa donde llegaba, se dedicaba a ayudar en los oficios más humildes: lavar, barrer, cocinar, atender a los enfermos más repugnantes, etc.

   Ante tantos trabajos y afanes se enfermó gravemente. El obispo se dio cuenta de que se trataba de cansancio y exceso de trabajo. La envió a descansar varias semanas, y volvió llena de salud y de energías para seguir trabajando, por el Reino de Dios.

   Los misioneros encontraban muchas niñas abandonadas y en graves peligros y las llevaban a la Madre Josefa. Y ella, aun con grandes sacrificios y endeudándose hasta el extremo, las recibía gratuitamente para educarlas.

   Su gran deseo era el poder enviar misioneras a lejanas tierras. Y la ocasión se presentó en 1875 cuando desde Buenos Aires, Argentina, le rogaron que enviara a sus religiosas a atender a las niñas abandonadas. Y coincidió el envío de sus primeras misioneras con el primer grupo de misioneros salesianos que enviaba San Juan Bosco. Así que ellas en el barco recibieron la bendición y los consejos de este gran santo que estaba ese día despidiendo a sus primeros misioneros salesianos.

También en América sus religiosas fueron fundando hospitales, casas de refugio y obras de beneficiencia.

   Sus últimos años padeció muy dolorosas enfermedades que la redujeron casi a total quietud. Y llegaron escrúpulos o falsos temores de que se iba a condenar. Era una pena más que le permitía Dios para que se santificara más y más. Pero venció esas tentaciones con gran confianza en Dios y murió diciendo: "Amemos a Jesús. Lo más importante es amar a Dios y salvar el alma". El 7 de diciembre de 1880 pasó a la eternidad. En 1949 fue declarada santa.

Que la Divina Providencia de Dios envíe a su santa Iglesia muchas "capitanas" que, como María Josefa Rosello, se dediquen a llenar el mundo de obras de caridad.

martes, 6 de diciembre de 2011

SAN NICOLÁS DE BARI

 6 de diciembre


SAN NICOLÁS DE BARI,
Obispo y Confesor
(siglo IV)



Dejad a los niños, y no les impidáis venir a Mí;
porque de los que son como ellos
es el reino de los cielos.
(Mateo, 19, 14).

   San Nicolás, noble de Licia, en Asia Menor, fue modelo de escolares antes de llegar a ser su santo patrono. Después de la muerte de sus padres, empleó todos sus bienes en obras pías. Un día, sabiendo que la virtud de tres jovencitas caídas en la miseria corría peligro, les deslizó durante la noche, por las hendijas de su ventana, con qué poder establecerse honestamente. Sanaba a todos los enfermos que a él acudían y resucitó a un muerto mientras iba a los Santos Lugares. Elegido obispo de Mira, fue torturado, puesto en prisión bajo Diocleciano, salió de ella bajo el reinado de Constantino, a quien se le apareció para la liberación de tres comisarios imperiales, víctimas de la calumnia y condenados a la pena capital. Distinguióse, después, en el Concilio de Nicea. En sus últimos momentos vio que los ángeles salían a su encuentro.

MEDITACIÓN
SOBRE SAN NICOLÁS,
PATRONO DE LA JUVENTUD

   I. El joven que quiere vivir santamente, nada mejor puede hacer que imitar la conducta de San Nicolás. Joven aún, lo veían retirarse con frecuencia a las iglesias para orar y excitar en su corazón el fuego del amor divino. Los ayunos, las vigilias y el cilicio, eran los guardianes de su virginidad. Velaba sobre sus miradas y evitaba, en cuanto podía, la conversación con mujeres. ¿Practicas tú las mismas virtudes? ¿Qué precauciones tomas para conservar tu pureza y tu inocencia? ¿Cómo te conduces con relación a Dios y a ti mismo?

   II. Este santo escolar profesaba un admirable respeto a sus maestros, recibía sus órdenes como salidas de la boca de Jesucristo, frecuentaba sus condiscípulos más piadosos y evitaba con esmero a los libertinos. ¿Así te portas tú con tu prójimo? ¿Qué compañías frecuentas? ¿Qué respeto tienes a tus superiores? ¿Cómo les obedeces?

   III. Estudiaba el santo con asidua dedicación, para llegar a ser un día capaz de servir a Dios y excitar a los demás en su amor. Dios, por órgano de tus padres, te ordena que trabajes; trabaja, pues, pero que sea únicamente en lo que Dios quiere, como Dios quiere, y para cumplir su santa voluntad. Finalmente, aprende de San Bernardo esta sentencia que comprende casi todos los deberes de un joven: Es menester que un joven tema a Dios, respete a sus padres y conserve su pureza.

El temor de Dios  
Orad por los escolares.

ORACIÓN

   Oh Dios, que al bienaventurado Nicolás pontífice hiciste ilustre por un gran número de milagros, concedednos por sus méritos e intercesión, la gracia de librarnos de las llamas eternas. Por J. C. N. S. Amén.



SAN PEDRO PASCUAL


6 de diciembre



SAN PEDRO PASCUAL,
Obispo y Mártir
( 1300 P.C.)

   La familia valenciana de los Pascual dio a la iglesia seis mártires durante la dominación de los moros, según se dice el Beato Pedro fue el último de ellos. Pedro se educó en su casa, bajo la dirección de un maestro privado, era éste un sacerdote originario de Narbona y doctor en teología por la universidad de París, a quien los padres de Pedro habían rescatado de manos de los moros, Pedro se trasladó con él a París, donde hizo sus estudios y obtuvo el título de doctor. A su regreso a Valencia, recibió las órdenes sagradas a los veinticuatro años de edad. Fue profesor de teología en Barcelona, hasta que Jaime I de Aragón le nombró tutor de su hijo Sancho, quien poco después fue nombrado arzobispo de Toledo. Como dicho príncipe era todavía muy joven para recibir las órdenes, el Beato Pedro fue nombrado administrador de la diócesis. Más tarde, fue nombrado obispo titular de Granada, que estaba entonces en manos de los moros, pero no recibió la consagración episcopal sino hasta 1296, cuando fue elegido obispo de Jaén. Dicha ciudad estaba todavía bajo el poder de los moros. A pesar del peligro, el beato rescató a muchos cautivos, instruyó y bautizó a los cristianos, predicó a los infieles, y reconcilió con la Iglesia a varios apóstatas y renegados. Por ésta razón, los moros se apoderaron de él durante una visita que hizo a Granada, y le encerraron en un calabozo a donde nadie podía ir a verle. A pesar de ello, el Beato Pedro se las ingenió para escribir un tratado contra el Islam y su profeta. Cuando las autoridades se enteraron de que dicho tratado corría de mano en mano, condenaron a muerte al beato. Este atravesó por un período de pavor la víspera del día de la ejecución; pero el Señor se le apareció y le reconfortó. A la mañana siguiente, fue asesinado a puñaladas mientras hacía oración; los perseguidores le cortaron después la cabeza. El beato tenía entonces setenta y tres años. La tradición describe así la muerte de Pedro; pero, según parece, murió a consecuencia de lo que sufrió en la prisión.  

   Clemente X confirmó en 1673 el culto del Beato Pedro Pascual, e incluyó su nombre en el Martirologio Romano. Aunque suele darse a Pedro Pascual el título de santo, el Martirologio Romano le llama "beatus".


SANTOS DIONISIA, MAYORICO y OTROS, Mártires


6 de diciembre



SANTOS DIONISIA, MAYORICO  y OTROS,
Mártires
(484 P.C.)

   El año 484, el rey arriano Humerico desterró de su diócesis a los obispos católicos de África. Durante la violenta persecución que siguió a esa medida, perecieron numerosos cristianos. Dionisia, que era una mujer notable por su belleza, celo y piedad, fue azotada en el foro hasta quedar bañada de sangre. Viendo Dionisia que su joven hijo, Mayórico, temblaba ante ese espectáculo, le dijo: "Hijo mío, no olvides que hemos sido bautizados en el nombre de la Santísima Trinidad. No debemos perder la túnica bautismal, no sea que el Señor nos encuentre sin el vestido de bodas y nos arroje a las tinieblas." El niño, confortado por esas palabras, sufrió con extraordinaria constancia un martirio brutal. La hermana de Santa Dionisia, Dativa, así como su primo Emiliano, que era médico, y Leoncia, Tercio y Bonifacio, sufrieron también horribles tormentos por la fe. Por ello, el Martirologio Romano dice que merecieron figurar entre los santos confesores de Cristo. Dionisia, Mayórico y Dativa murieron en la hoguera; Emiliano y Tercio fueron desollados vivos.
   San Siervo, a quien se conmemora al día siguiente, era originario de Tuburbo. Los perseguidores le torturaron con la mayor violencia, levantándole una y otra vez con cuerdas y dejándole caer desde lo alto. Después, le arrastraron por las calles hasta que la piel y los pedazos de carne le colgaban por todo el cuerpo. Entre los mártires de Cucusa hubo una mujer llamada Victoria, a la que los perseguidores colgaron por las muñecas sobre una hoguera. Su esposo, que no estaba bautizado, le pidió en los términos más conmovedores que por lo menos tuviese piedad de sus hijitos y obedeciese al rey para salvase. La santa no accedió a sus súplicas y apartó la vista de sus hijitos. Los perseguidores, creyéndola muerta, la dejaron tirada por tierra. Victoria recobró conocimiento y, más tarde, relató que se le había aparecido una doncella que la había curado pasándole la mano por las heridas.

   Lo único que sabemos sobre estos mártires es lo que cuenta el obispo de Vita, en su Historia persecutionis provinciae africanae; el autor vivió en la época de los sucesos. No existen pruebas de que el culto de estos mártires haya sido muy popular. Los nombres de estos santos no figuran en el Calendario de Cartago ni en el Hieronymianum.

SAN ABRAHAM, Obispo de Kratia (558 P.C.)


6 de diciembre

SAN ABRAHAM, 
Obispo de Kratia
(558 P.C.)

   Las vidas de los santos están llenas de ejemplos de hombres que se vieron obligados a aceptar cargos que no deseaban. En ciertos casos más frecuentes en el oriente, se cuenta que dichos hombres huyeron más tarde, tratando (generalmente en vano) de consagrarse a la contemplación en el retiro. Tal fue el caso de San Abraham. Nació en Emesa de Siria, el año 474, y ahí mismo tomó el hábito monacal. Cuando el joven tenía dieciocho años, unos bandoleros nómadas asaltaron el monasterio, y él huyó con su padre espiritual a Constantinopla. Ahí se refugiaron en un monasterio. Abraham fue nombrado procurador y su padre espiritual, abad. A los veinte años de edad, el santo, que se distinguía por su virtud y cualidades administrativas, fue nombrado abad del monasterio de Kratia, en Bitinia (Flaviópolis, actualmente Geredeh). Al cabo de diez años, San Abraham huyó a Palestina; pero pronto se supo dónde estaba, y su obispo le obligó a volver a su cargo. Algún tiempo después, el santo fue elegido obispo de Kratia y desempeñó ese cargo trece años, al cabo de los cuales, huyó nuevamente a Palestina y se refugió en un monasterio de Torre de Eudokia. Ahí llevó una vida de gran mortificación y oración por más de 20 años y murió hacia el 558, sin haber vuelto a su diócesis. San Abraham fue el más famoso de los obispos de Kratia, desde los comienzos de esa sede en el siglo III hasta su desaparición en el XII.

lunes, 5 de diciembre de 2011

SAN SABAS, Abad


5 de diciembre


SAN SABAS,
Abad 



Bien sé de quién me he fiado, y estoy cierto
de que es poderoso para conservar
mi depósito hasta aquel día.
(2 Timoteo, 1, 12).

   San Sabas, nacido en Capadocia en el año 439, a los ocho años de edad entró a un monasterio cerca de Cesárea y, después, atraído por los Santos Lugares, se fue a habitar una gruta junto al torrente del Cedrón, donde no había, en la Cuaresma, otro alimento fuera de la Santa Eucaristía, y donde muy pronto tuvo numerosos discípulos. Un día, un león le dejó su caverna. Fue a combatir a los eutiquianos en Constantinopla, y fue llevado, no obstante su pobre vestimenta, ante Anastasio II. Más tarde, el emperador Justiniano, habiendo ido a verlo, fue abandonado por él no bien San Sabas oyó llamar para el oficio divino. Murió en el año 532.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ESPERANZA

   I. Espera en Dios, pero témelo: la esperanza sin el temor conduce a la pereza espiritual, el temor sin la esperanza conduce a la desesperación. Dios es bueno, quiere salvarnos: ¡cuán consolador es este pensamiento! Dios es justo, puede condenarnos: ¡cuán terrible es este pensamiento! Dios mío, temo vuestra justicia, pero tengo confianza en vuestra bondad; emplead conmigo, no los rigores de vuestra justicia, sino las dulzuras de vuestra misericordia.

   II. Espero de vuestra bondad vuestra gracia en este mundo y vuestra gloria en el otro. No es de mi ingenio ni de mi trabajo ni de mis amigos de quienes espero mi felicidad; de Vos es, oh Dios, que sois el único apoyo de mi esperanza. Tampoco son riquezas, placeres y honores lo que espero de vuestra liberalidad; yo espero, deseo, pido solamente vuestra santa gracia; dadme vuestro santo amor, quitadme todos los bienes de la tierra, y estaré demasiado contento y demasiado rico. Al ver nuestro desinterés en los bienes celestiales y nuestro apego a los bienes de este mundo, diríase que no tenemos ni fe ni esperanza. Pecamos contra la fe y la esperanza; parece que no creemos sino en la vanidad y en la mentira. (San Cipriano).

   III. Mi esperanza no está fundada en mis trabajos sino en los méritos de mi Salvador Jesucristo. Si considero mi flaqueza, no me queda sino esperar el infierno; pero si dirijo mis miradas a Jesús crucificado por mi, debo esperar el paraíso. ¡Que se levanten contra mí mis enemigos, no seré confundido, porque es en Vos en quien espero y no en mí, Señor! (San Agustín).

La esperanza en Dios
Orad por vuestros
superiores eclesiásticos.

ORACIÓN

   Haced, os suplicamos, Señor, que la intercesión del santo abad Sabas nos haga agradables ante vuestra Majestad, y que obtengamos por sus ruegos lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

SAN NICECIO, Obispo de Tréveris


5 de diciembre


SAN NICECIO,
Obispo de Tréveris
(566 P.C.)



   Varios hombres muy destacados de la época de Nicecio de Tréveris, como San Gregorio de Tours y San Venancio Fortunato, dan testimonio de los méritos de este santo, que fue el último obispo galo-romano de Tréveris, en los primeros tiempos del triunfo de los francos en la Galia. Nicecio nació en Auvernia. Como el cabello del niño formaba una especie de tonsura, las gentes lo interpretaron como un signo de que abrazaría el estado eclesiástico. En efecto, Nicecio se hizo monje y llegó a ser Abad de su monasterio, que probablemente estaba en Limoges. En ese cargo atrajo sobre sí las miradas de Teodorico I. Cuando murió San Aprúnculo, obispo de Tréveris, el clero y el pueblo enviaron una embajada al rey para pedirle que nombrase obispo a San Galo de Clermont. Teodorico se negó a ello y nombró a Nicecio. Los oficiales del monarca acompañaron al obispo electo a Tréveris y éste mostró desde aquel momento qué clase de prelado iba a ser. En efecto, cuando la comitiva acampó para pasar la noche, los soldados de la escolta soltaron a sus caballos en los campos de los vecinos. Nicecio les ordenó que los trajesen de nuevo al campamento, pero los oficiales se rieron de él. Entonces Nicecio amenazó con excomulgar a los opresores de los pobres y partió él mismo en busca de los caballos. El santo había predicado con frecuencia a sus monjes sobre el texto que dice que "el hombre puede caer de tres modos; por el pensamiento, por la palabra y por la obra" y reprendió sin temor a Teodorico y a su hijo Teodoberto por los excesos que cometían. Tal vez esos dos monarcas aprovecharon los consejos de San Nicecio. En todo caso Clotario I se mostró menos condescendiente, ya que, cuando el santo le excomulgó por sus crímenes, él le desterró. El destierro fue de corta duración, pues Clotario murió al poco tiempo, y su hijo Sigeberto, que le sucedió en el gobierno de esa porción de sus dominios, restituyó a Nicecio su diócesis.

   El santo obispo asistió a varios importantes sínodos en Clermont y otras ciudades y restableció infatigablemente la disciplina en una diócesis en la que los desórdenes civiles habían causado grandes estragos. El santo llevó a su diócesis obreros italianos para reconstruir su catedral y fortificar la ciudad por el lado del Mosela. También fundó una escuela para el clero, pero su ejemplo era la mejor escuela, tanto para los clérigos como para los laicos. Aunque San Nicecio gozaba del favor del rey Sigeberto, su celo no dejó de acarrearle persecuciones, pues no había miedo ni respeto humano que le impidiese defender la causa de Dios en particular. Se creó enemigos tratando de desarraigar la costumbre de los matrimonios incestuosos, porque excomulgaba a los culpables. Se conservaban algunas cartas del santo. Una de ellas escritas alrededor del año 561, está dirigida a Clodesinda, hija de Clotario I, casada con el arriano Alboino, rey de Lombardía.San Nicecio le aconseja que trate de convertir a su marido a la fe ortodoxa, haciéndole notar los milagros obrados en la iglesia católica por las reliquias de algunos santos a quienes los arrianos veneraban también. Y prosigue: "Haced que el rey envíe mensajeros a la iglesia de San Martín. Si se atreven a entrar en ella, se darían cuenta de que los ciegos recobran la vista, los sordos el oído y los mudos la palabra, los leprosos y enfermos salen curados, como nosotros mismos lo hemos visto. ¿Y qué diré de las reliquias de los santos obispos Germán, Hilario y Lupo, cuyos milagros son innumerables? Aun los endemoniados confiesan el poder de esas reliquias. ¿sucede acaso lo mismo en las iglesias de los arrianos? Ciertamente no. Un demonio nunca exorciza a otro". Una segunda carta está dirigida al emperador Justiniano, a quien su esposa había arrastrado a una especie de semimonofisismo. Nicecio le dice que en Italia, Africa, España y Galia se ha lamentado su caída, y que se condenará si no abjura de sus errores. San Nicecio murió hacia el año 566, tal vez el 1° de Octubre, fecha en que se celebra su fiesta en Tréveris. El Martirologio Romano lo conmemora en este día.

SANTA CRISPINA


5 de diciembre


SANTA CRISPINA,
Mártir
(304 P.C.)



Perseguidos, los cristianos se multiplican más de
día en día. Tan noble es el puesto que Dios les ha
asignado, que no les está permitido desertar de él
(Anónimo romano, siglo II)

   Era una de las mujeres más conocidas del Africa del tiempo de San Agustín, originaria de Tagara de Numidia, casada y con varios hijos. Durante la persecución de Diocleciano, Crispina compareció ante el procónsul Anulino en Teveste, por negarse a ofrecer sacrificios rituales a los dioses romanos. Instada por el juez a obedecer, contestó: "Yo sólo reconozco a un Dios. Vuestros dioses son ídolos de piedra, estatuas esculpidas por manos de hombres". El procónsul ordenó entonces que fuera muerta por la espada. La ejecución tuvo lugar en Teveste el 5 de diciembre del 304.

BEATO NICOLÁS DE SIBENIK


5 de diciembre


BEATO NICOLÁS DE SIBENIK,
Mártir
(1391 P.C.)



   Nicolás de Tavilic nació en Sibenik, en Dalmacia, en la primera mitad del siglo XIV. Ingresó en la Orden de los Frailes Menores, cerca de Asís, en Rivotorto. Desde Hacía mucho tiempo, la maligna secta de los "bogomili" o "paterinos" hacía estragos en Bosnia y en la costa de Dalmacia, de suerte que hasta los obispos se habían contaminado. A los dominicos y franciscanos se confió la tarea de restaurar la fe y la vida cristiana. Los franciscanos tuvieron particular éxito. Uno de los misioneros más famosos fue el Beato Nicolás, quien trabajó veinte años en Bosnia. Al cabo de ese período, fue enviado a la misión que los franciscanos tenían en Palestina. Poco después, fue apresado y descuartizado, junto con otros tres franciscanos, por haber predicado públicamente la fe a los mahometanos. Desde entonces, empezó a venerársele como mártir.Su culto fue confirmado en 1888.

BEATO BARTOLOMÉ DE MANTUA


5 de diciembre



BEATO BARTOLOMÉ DE MANTUA,
Carmelita
(1495 P.C.)



   No sabemos gran cosa sobre la vida de Bartolomé Fanti. Fue uno de los carmelitas extraordinariamente santos que vivieron en Mantua, en el siglo XV. Nació en 1443. A los diecisiete años, ingresó en la orden del Carmelo. Después de su ordenación se distinguió como predicador. Era extraordinariamente devoto del Santísimo Sacramento. Con el aceite de la lámpara del Santísimo, curó milagrosamente a varias personas. Instituyó en Mántua una cofradía de laicos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, para la que él mismo escribió los estatutos y prescribió los ejercicios de devoción. Se cuenta que el Beato Bartolomé fue maestro de novicios del poeta carmelita, Beato Bautista Spagnolo, quien, calificó a nuestro beato como "santísimo guía y maestro espiritual". El Beato Bartolomé murió el 5 de diciembre de 1495. Su culto fue confirmado en 1909.

BEATO JUAN ALMOND


5 de diciembre



BEATO JUAN ALMOND,
Mártir
(1612 P.C.)

   Juan Almond nació en Allerton, cerca de Liverpool, y estudió en la escuela de Much Woolton. Era muy joven cuando se trasladó a Irlanda. Ahí permaneció hasta que ingresó en el Colegio Inglés de Reims. Terminó en Roma sus estudios con un brillante debate público, presidido por el cardenal Baronio, quien alabó al P. Almond. Este recibió las órdenes sagradas en 1598. Cuatro años más tarde, partió a la misión de Inglaterra. Durante sus diez años de apostolado, "llevó sinceramente una vida muy santa, con gran gozo de cuantos le conocieron, y se ganó bien merecida fama por su saber y santidad. Combatía el pecado y era un modelo para todos. Era de inteligencia aguda e ingeniosa, hábil y certero en sus respuestas, modesto en los debates, muy va liente y siempre estaba dispuesto a sufrir por Cristo, que había sufrido por él."

   El P. Almond fue arrestado en 1612. El Dr. Juan King, obispo de Londres se encargó de interrogarle. En ese interrogatorio el beato demostró varias veces que "era de inteligencia aguda, ingenioso, hábil y certero en sus respuestas", como lo dice el panegirista que acabamos de citar. Los perseguidores quisieron que firmase una fórmula inaceptable del juramento de fidelidad. El P. Almond se negó a ello y propuso en cambio esta otra fórmula: "Yo profeso en mi alma y en mi corazón tal lealtad al rey Jaime, a quien Dios bendiga ahora y siempre, que ningún monarca cristiano podría esperarla mayor, por la ley natural ni por la ley de Dios, ni por la ley positiva de la Iglesia verdadera, ya sea o la nuestra o la vuestra." Los perseguidores no aceptaron esa fórmula y le encarcelaron en Newgate. Nueve meses más tarde, el beato fue juzgado por el delito de alta traición de ser sacerdote ordenado y ejercer su ministerio en Inglaterra. Los jueces le condenaron a muerte. El 5 de diciembre de 1612 fue conducido a Tybum en una carreta. Después de arengar a la multitud, respondió públicamente a las objeciones de un ministro protestante. En seguida arrojó a la multitud cuanto tenía en la bolsa, es decir, tres o cuatro libras de plata, quejándose de que el carcelero de Newgate le hubiese dejado tan poco. Después dijo: "Una hora sigue a la otra, y la muerte acaba por llegar. Pero la muerte no es morir; es la puerta por la que entramos en la felicidad de la vida eterna. La vida es muerte para los que no se preparan a pasar por la muerte, pues las penas, las desgracias y los infortunios los turban constantemente. Para nosotros esta vida es el camino que conduce a la vida eterna a través de la muerte." El beato pidió que alguno de los presentes le prestara su pañuelo para cubrirse los ojos y murió con el nombre de Jesús en los labios.


domingo, 4 de diciembre de 2011

SAN PEDRO CRISÓLOGO


4 de diciembre


SAN PEDRO CRISÓLOGO,
Obispo y Doctor



Nosotros somos coadjutores de Dios; 
vosotros sois el campo que Dios cultiva; 
el edificio de Dios.
(1 Corintios, 3, 9).

   San Pedro, apodado Crisólogo (de palabra de oro), nacido en Imola y arzobispo de Ravena, en aquel entonces residencia imperial, cultivó con valor infatigable la porción de la herencia del Señor que el soberano pontífice Sixto III, por orden del Apóstol San Pedro, que se le apareció, había confiado a su celo. Trató de extirpar en ella los vicios, los abusos y los restos de idolatría, y de hacer florecer la fe y las virtudes cristianas. Predicó con tanto ardor que muchas veces llegó hasta perder la voz. Él fue quien, hablando contra los desórdenes de las fiestas populares, pronunció esta frase que se ha hecho célebre: El que se divierte con Satanás no podrá gozarse con Cristo. Murió hacia el año 450.

MEDITACIÓN - EL CRISTIANO SE PARECE
A UN CAMPO, A UNA VIÑA, A UN EDIFICIO

  I. Somos un campo que Jesucristo ha cultivado, que ha regado con sus sudores, con sus lágrimas y con su sangre, y que el Espíritu Santo, con sus inspiraciones y el rocío celestial de la gracia, trata de hacerlo fértil. ¿Cómo respondemos nosotros a tantos cuidados? ¿qué frutos producimos? Dios espera que demos las rosas de la caridad, y el lirio de la pureza; ¡Y nuestra alma, como una tierra ingrata, sólo produce espinas para coronar a Jesucristo!

   II. Nuestro Salvador compara a los justos con una viña. Almas justas, vosotras sois la viña del Señor; si se os hace llorar Y gemir, señal es de que Jesucristo os destina a dar buenos frutos. En cuanto a vosotros, perversos, árboles infructuosos, crecéis a vuestro antojo Y sin sufrir nunca; mas, tiempo llegará en que seréis cortados Y arrojados al fuego; la funesta prosperidad en la cual vivís, es el triste presagio de los males que os asaltarán al salir de esta vida. ¿Cuál es, entre los sabios, aquél a quien no cambia la prosperidad? ¿Cuál, cuyos vicios no se agrandan con la prosperidad? (Salviano).

   III. Cada uno de nosotros debe construir un edificio espiritual con sus buenas acciones. La base de este edificio, es la fe; la esperanza, su sostén, Y la caridad, el coronamiento: porque la caridad es el coronamiento de toda virtud. ¡Ah! ¡levantamos soberbios palacios en el mundo, como si para siempre debiéramos permanecer en él, Y descuidamos nuestro edificio espiritual! ¡No estamos seguros del mañana, y edificamos como si debiésemos vivir eternamente! (San Jerónimo).

La vigilancia
Orad por los predicadores.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis designado milagrosamente al ilustre pontífice Pedro Crisólogo para gobernar e instruir a vuestra Iglesia, haced, os lo rogamos, que después de haberlo tenido aquí en la tierra como doctor y guía, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. Por J. C. N. S.  Amén.


SANTA BÁRBARA


4 de diciembre


SANTA BÁRBARA,  
Virgen y Mártir

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   Imperando en Oriente Maximino, hubo en la ciudad de Nicomedia un caballero noble y poderoso, llamado Pióscoro, hombre feroz y muy dado al culto de sus falsos dioses. Tenía una sola hija llamada Bárbara, doncella de extremada belleza y de costumbres muy contrarias a las de su padre; el cual para apartarla de los ojos de los hombres que la codiciaban, y porque sospechó que estaba en comuni ación con los cristianos la encerró en la torre de una granja, donde había mucha comodidad.. Holgóse la santa doncella con este encerramiento, porque era amiga de soledad y quietud; y fue tanto lo que Dios obró en su alma en aquel retiro, que dando de mano a todos los gustos de la carne, determinó Bárbara consagrarle su pureza. Andando el tiempo, quísola su padre casar; mas ella se resistió, diciendo que ya tenía esposo y Esposo inmortal. No se puede creer el furor que cobró Dióscoro entendiendo que su hija Bárbara era cristiana. Por no perder la gracia del emperador, hízola prender y conducir al tribunal de Marciano, que era allí presidente, el cual con blandas palabras quiso derribarla; y trocando la blandura y suavidad fingida en cruel dad verdadera, mandóla desnudar y azotar con nervios de bueyes, y luego con un cilicio fregar las heridas; con lo cual quedó su cuerpo manando por todas partes arroyos de sangre. Echada: de nuevo en la cárcel, le apareció su esposo, Jesucristo y la sanó y le dio fuerzas para los restantes combates. Otro día, llevada a la segunda audiencia, viéndola el presidente del todo sana, quedó pasmado y de nuevo con halagos procuró inducirla a que adorase los ídolos; mas como respondiese ella con el valor que a esposa de Cristo convenía, mandó a los verdugos que descarnasen sus costados con peines de hierro, y luego la abrasasen con hachas encendidas, y con un martillo golpeasen su cabeza. Estaba en estos tormentos la va lerosa virgen, puestos en el cielo sus ojos y el corazón, hablando, dulcemente con su divino Esposo, pidiéndole favor y prometiendo le fidelidad. Adelantando la crueldad del tirano, hízole cortar los pechos y mandó que la sacasen a la vergüenza por las calles públicas de la ciudad, y que la fuesen azotando para mayor vergüenza y escarnio; pero el Señor, la amparó y cubrió su cuerpo con una claridad maravillosa, con que no pudo ser vista de los ojos profanos. Volviéronla al tribunal, y el presidente la mandó al. fin degollar. A todo este espectáculo había estado presente el bárbaro padre. ¡Quién lo creyera! y él fue quien con permiso del juez le dio muerte por su mano. Vengó Dios tanta crueldad, porque al poco tiempo, volviendo el padre del monte a su casa, un rayo del cielo súbitamente le mató, y le privó de la vida temporal y eterna, y lo mismo le aconteció al  presidente Marciano. El cuerpo de santa Bárbara lo recogió un varón religioso y pío, llamado Valenciano, y entre, cánticos y salmos lo colocó honoríficamente En un lugar llamado Gelasio, donde el Señor por su intercesión obró grandes milagros.

REFLEXIÓN

   Es la gloriosa virgen santa Bárbara particular abogada contra los truenos y rayos, con los cuales parece que quiso nuestro Señor castigar a su padre y al inicuo juez que la condenaron y mataron: y así es muy piadosa costumbre cuando estalla una gran tormenta, el santiguarse y pedir la protección de Dios por la virtud de la santa Cruz y los méritos de santa Bárbara.

ORACIÓN

   Oh Dios, que entre los otros prodigios de tu poder ornaste al sexo débil con la palma del martirio; concédenos benigno, que pues honramos el nacimiento de santa Bárbara, imitando sus ejemplos subamos a la gloria. Oh  Por J. C. N. S.  Amén.


SAN OSMUNDO, Obispo de Salisbury


4 de diciembre


SAN OSMUNDO,
Obispo de Salisbury
(1099)



   Un documento de fines del siglo XV afirma que Osmundo era hijo del conde Enrique de Séez y de Isabel, medio-hermana de Guillermo el Conquistador.

   Es cosa cierta que el santo fue a Inglaterra con los normandos y sucedió a Herfast en el cargo de canciller del reino. En 1078, el rey Guillermo nombró a Osmundo obispo de Salisbury. Lanfranco de Cantembury le confirió la consagración. Selisbury en aquella época no pasaba de ser una fortaleza construida sobre la colina conocida actualmente con el nombre de Old Sarum. Herman, el predecesor de Osmundo, había empezado a construir la catedral. Osmundo la terminó y la consagró en 1092, pero cinco días más tarde, un rayo cayó sobre la obra y la destruyó en gran parte. Los cimientos de la catedral construida por San Osmundo, se ven todavía en la colina, el sitio es actualmente un campo de juego en los suburbios de New Sarum. El santo organizó el capítulo de su catedral al modo normando. El canciller era a la vez director de la escuela de clérigos y los canónicos estaban obligados a residir ahí y a cantar en el coro el oficio divino. El ejemplo tuvo gran trascendencia, ya que en esa época varias de las catedrales más importantes de Inglaterra estaban atendidas por monjes y no por el clero secular. San Osmundo formó parte de la comisión regia encargada de "La revisión del Libro de Domesday". Igualmente, fue uno de los principales prelados que estuvieron en Old Sarum en 1806, cuando se aprobó el Libro de Domesday y los nobles juraron que permanecerían leales al rey contra cualquier enemigo. En el pleito entre Guillermo el Rojo y San Anselmo acerca de las investiduras, San Osmundo se puso del lado del rey,  sin embargo, poco antes de su muerte, se arrepintió y pidió perdón a San Anselmo por habérsele opuesto.

   El nombre de San Osmundo es particularmente conocido entre los liturgistas. En la época del santo y largo tiempo después, muchas diócesis de la cristiandad tenían sus "usos" litúrgicos propios, diferentes a los de Roma. Los libros litúrgicos de Salisbury eran particularmente confusos. San Osmundo se encargó de ordenarlos, y redactó una serie de reglas sobre la celebración de la misa, el rezo del oficio divino y la administración de los sacramentos, para uniformar las costumbres de su diócesis. Un siglo después, la mayoría de las diócesis inglesas y galesas habían adoptado ya "los usos de la distinguida y Noble Iglesia de Sarum". En 1172, fueron adoptados en Irlanda y, hacia 1250, en Escocia. En Inglaterra siguieron observándose ordinariamente hasta después de la época de María Tudor, es decir, hasta que fueron gradualmente sustituidos por el rito romano reformado por San Pío V. El nuevo rito se introdujo en el colegio de Douai en 1557. Esa obra de revisión litúrgica exigía comparar muchos manuscritos y, San Osmundo reunió una nutrida biblioteca en su catedral. Según se cuenta, el santo escribió una biografía de San Adelmo, su predecesor en el gobierno eclesiástico del occidente de Wessex, a quien profesaba gran veneración, por ello asistió a la entronización de sus reliquias en Malmesbury.

   A pesar de sus múltiples actividades públicas, San Osmundo pasó largas temporadas en su ciudad episcopal, donde copió y encuadernó muchos libros de la biblioteca de su catedral. Guillermo de Malmesbury le alaba por su pureza de vida y hace notar que estaba libre de las dos grandes tentaciones de los prelados de su época, la ambición y la avaricia. San Osmundo se disgustó por el rigor y la seriedad con que trataban a sus penitentes, pero no era más riguroso con ellos que consigo mismo, murió en la noche del 3 al 4 de Diciembre de 1099 y fue sepultado en su catedral. El obispo de Salisbury, Ricardo Poore, pidió en 1228 que fuese canonizado. Las reliquias de San Osmundo fueron trasladadas de Old Sarum a la capilla de Nuestra Señora, en la nueva catedral de Salisbury. Enrique VIII destruyó el relicario. Alban Butler afirma que las reliquias fueron sepultadas en la misma capilla. Un fragmento de la dala sepulcral, en el que se lee la fecha MXCIX, se ve todavía en la nave de la catedral. El nombre de San Osmundo figura en el Martirologio Romano. Su fiesta se celebra en las diócesis de Westminster, Clifton y Plymouth.


SAN CLEMENTE DE ALEJANDRÍA


4 de diciembre


SAN CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, 
Padre de la Iglesia
(215 P.C.)



   Después de consagrar varias páginas a la vida y los escritos de este eminente Padre de la Iglesia, Alban Butler escribe: "Benedicto XIV, en la erudita disertación que dirigió al rey de Portugal en forma breve, que sirve de prefacio a la edición del Martirologio Romano de 1748, prueba perfectamente que no hay razón suficiente para incluir su nombre en el Martirologio Romano. Lo que nos ha movido a hablar de él en nuestra obra es la autoridad de ciertos calendarios privados y la costumbre de los hagiógrafos."

SAN BERNARDO, Obispo de Parma y Cardenal


4 de diciembre



SAN BERNARDO,
Obispo de Parma y Cardenal
(1133 P.C.)

   Bernardo pertenecía a la gran familia florentina de los Uberti. Renunció a un brillante porvenir para ingresar en la austera Orden de Valleumbrosa, fundada poco antes por San Juan Gualberto. Con el tiempo, Bernardo llegó a ser el abad del monasterio de San Salvio y, más tarde, general de la orden. Urbano II le elevó al cardenalato y le confió varias embajadas. En aquélla época, Parma se vio violentamente desgarrada por el cisma del obispo Cadalo, quien se erigió en antipapa, así como por el de los obispos que apoyaron a otro antipapa parmesano, Guiberto de Ravena. Precisamente en esa época turbulenta, San Bernardo fue elegido obispo de Parma y recibió la consagración de manos del Papa Pascual II. El santo apoyó celosamente al Papa Legítimo y aplicó las reformas de San Gregorio VIII, sobre todo en materia de simonía, pues ese abuso era muy común en su diócesis. Por esa razón, los partidarios del antipapa Maginulfo hicieron prisionero a San Bernardo el año 1104, en el momento en que celebraba la misa y le desterraron de su diócesis durante dos años.

   En aquélla época, en la que tantos obispos no sólo aceptaban el poder temporal, sino que lo buscaban, San Bernardo tuvo el mérito de renunciar al que había heredado de sus predecesores en la sede de Parma. Por otra parte, jamás olvidó -ni permitió que otros olvidasen- que había abrazado el estado de perfección en la vida monástica, de suerte que siguió observando la regla en cuanto se lo permitían sus deberes episcopales.. En 1127, los jefes del partido de los Hobenstaufen proclamaron rey de Alemania a Conrado, olvidando los derechos de Lotario II; San Bernardo protestó contra la elección y tuvo que huir nuevamente de Parma. Lotario fue coronado emperador en Roma, en 1133. San Bernardo murió en Parma el 4 de diciembre de ese mismo año.

SAN MARUTAS


4 de diciembre



SAN MARUTAS,
Obispo de Miferkat
(415 P.C.)

   Este santo prelado fue un ilustre Padre de la Iglesia siria de fines del siglo IV. Era obispo de Maiferkat, que se encuentra entre el Tigris y el Lago Van, cerca de la frontera de Persia. El santo reunió las "actas" de los mártires que sufrieron ahí durante la persecución de Sapor, y trasladó a su diócesis tal cantidad de reliquias, que la ciudad episcopal acabó por llamarse Martirópolis. Todavía conserva ese nombre y es una sede titular. San Marutas escribió varios  himnos en honor de los mártires. Suelen cantarse en los oficios en los que se emplea la lengua siria. El año 339, Yezdigerdo ascendió al trono de Persia. San Marutas fue entonces a Constantinopla a suplicar al emperador Arcadio que defendiese a los cristianos ante el nuevo monarca. La corte estaba entonces muy ocupada con el asunto de San Juan Crisóstomo. San Marutas estaba tan gordo que cuando pisó accidentalmente a Cirino de Calcedonia, en una reunión de obispos, le arrancó la piel del pie. La herida se gangrenó, y murió a consecuencias de ello. En una carta que San Juan Crisóstomo escribió a Santa Olimpia, desde el destierro, le cuenta que había escrito dos veces a San Marutas y le ruega que vaya a visitarlo en su nombre: "Necesito de su ayuda en los asuntos persas. Tratad de averiguar si ha tenido éxito en su misión Si tiene miedo de escribirme personalmente, decidle que os cuente a vos lo sucedido. No retardéis un solo día vuestra visita."

   Cuando fue a la corte de Persia como embajador de Teodosio el joven, San Marutas hizo cuanto pudo por conseguir que el rey se mostrase benévolo con los cristianos. El historiador Sócrates dice que, gracias a sus conocimientos de medicina, el santo curó a Yezdigerdo de unas violentas jaquecas; desde entonces, el rey ]e llamó "el amigo de Dios." Los mazdeístas, temerosos de que el rey se convirtiese al cristianismo, recurrieron a un truco. En efecto, escondieron a un hombre debajo del piso del templo. Cuando el monarca fue ahí a orar, el hombre gritó: "Arrojad de este lugar santo a quien ha cometido el sacrilegio de prestar fe a un sacerdote cristiano." Yezdigerdo decidió expulsar a Marutas de su reino. Pero el santo le persuadió de que fuese otra vez al templo y mandase levantar el piso para descubrir al impostor. Así lo hizo Yezdigerdo, y el resultado de ello fue que descubierto el impostor, dio a Marutas permiso de construir iglesias en donde quisiera. Como quiera que fuese, Yezdigerdo favoreció ciertamente a San Marutas y, gracias a esa ayuda, éste se dedicó a restablecer el orden entre los cristianos persas.

   La obra de organización de San Marutas duró hasta la invasión árabe del siglo VII. Pero la esperanza de los cristianos (y el temor de los mazdeístas) de que Yezdigerdo II se convirtiese en "el Constantino de Persia" no llegó a realizarse. La obra de pacificación llevada a cabo por San Marutas fue destruida por la violencia de Abdas, obispo de Susa, quien provocó una nueva persecución al final del reinado de Yezdigerdo.

Probablemente para entonces, San Marutas ya había muerto puesto que falleció antes que Yezdigerdo, quien murió el año 520. El Martirologio Romano dice que San Marutas fue "famoso por sus milagros y se ganó el respeto aun de sus adversarios." Se le considera como el principal de los doctores sirios, después de San Efrén, a causa de los escritos que se le atribuyen.


SAN ANNON


4 de diciembre



SAN ANNON,
Obispo de Colonia
(1075 P.C.)

   El padre de Annón era un noble suabo cuya familia había vivido tiempos mejores, por lo cual esperaba que si su hijo, que era muy inteligente, hacía una brillante carrera secular, podría devolver a la familia su antiguo lustre. Sin embargo, un pariente del conde Walterio, que era canónigo en Bamberga, le persuadió de que le confiase la educación de Annón. Así pues, el joven fue a hacer sus estudios en la escuela episcopal de Bamberga, de la que llegó ser director. Annón, que era bien parecido, hábil, erudito y elocuente, llamó la atención del emperador Enrique III, quien le hizo capellán suyo en 1506. El santo tenía entonces cuarenta y seis años. Más tarde, el emperador le nombró arzobispo de Colonia y canciller del imperio. El nombramiento no satisfizo a todos, particularmente a los habitantes de Colonia, pues pensaban que la familia de Annón no era bastante distinguida. Pero la magnificencia de las ceremonias de la consagración acalló a los críticos. Ese mismo año murió Enrique III; el gobierno del imperio pasó nominalmente a manos de su esposa, Inés de Poitou, quien debía ocupar la regencia durante la minoría de Enrique IV. Era ésta una mujer bondadosa, que carecía de talento político y era incapaz de hacer frente enérgicamente a las circunstancias. Su política le enajenó a los nobles. En Pentocostés del año 1062 Enrique fue raptado y trasladado a Colonia. Annón fue nombrado tutor del niño y regente del imperio, junto con Adalberto, obispo de Bremen. Cuando el joven monarca creció, se sacudió la tutela de San Annón y dio mano libre a Adalberto. En el cisma que provocó contra el Papa Alejandro II el antipapa Cadalo de Parma, Annón encabezó a los obispos alemanes que apoyaban a Alejandro. A pesar de ello, se le convocó a Roma, acusado de haber estado en contacto con Cadalo. Como si fuese poco, dos años después, fue acusado de simonía; pero consiguió probar su inocencia. Desgraciadamente, el santo no se vio libre del nepotismo, que era tan común entre los obispos de su época; en efecto, concedió muchos beneficios a sobrinos y partidarios y, en una ocasión eso acarreó la ruina al beneficiario.

   Esto ocurrió cuando Annón nombró obispo de Tréveris a su sobrino Conrado. Tal nombramiento desagradó profundamente a los nobles y al clero de la ciudad, ya que canónicamente tenían derecho a elegir a su obispo y estimaban mucho ese privilegio. Annón hizo caso omiso de sus reclamaciones, por más que no ignoraba que su poder estaba en decadencia. Así pues, envió a Conrado con el obispo de Espira y una escolta de hombres armados a tomar poseción de la sede. Los descontentos se aliaron con el conde Teodorico, tan poderoso como poco escrupuloso. Aunque éste era laico, reclamaba el derecho de concedr la investiduca al arzobispo de Tréveris, alegando que poseía tal derecho por prescripción. Cuando Conrado y su escolta atravesaban Briedeburgo, los hombres del conde cayeron sobre ellos. El obispo de Espira consiguió escapar con vida, aunque no sin que le robasen cuanto llevaba. Conrado fue conducido ignominiosa mente a un castillo, donde estuvo prisionero. Finalmente, fue arrojado desde las murallas. Como no muriese inmediatamente, los soldados le dieron muerte a puñaladas. Un campesino encontró su cadáver cubierto de en un bosque. El cuerpo fue trasladado a la abadía de Tholey, donde empezó a venerarse a Conrado como mártir.

   Casi toda la vida de San Annón consiste en una serie de hechos relacionados con la turbulenta historia política de su época y más bien resulta poco edificante  en la actualidad, dado que los prelados ya no tienen que participar "ex oficio" en el gobierno y los negocios públicos. Sin embargo, el santo no dejó sus obligaciones y actividades seculares le hiciesen olvidar que el bien diócesis constituía su primer deber. Sobre todo cuando su prestigio ante el emperador comenzó a decaer y se vio excluido de la vida pública, San Annón se dedicó a reformar su diócesis por los mismos medios de que se habíanvalido San Pedro Damián, el cardenal Hildebrando y con una energía parecida a la de ellos. En efecto, transformó varios monasterios y fundó otros; construyó y ensanchó muchas iglesias; reformó la moralidad pública, y distribuyó limosnas con gran generosidad. Pero, si bien San Annón fortificó la posición de su sede y ayudó liberalmente a sus súbditos, no consiguió nunca vencer la oposición que existía contra él en Colonia, y ello le amargó sus últimos años, Finalmente,  optó por retirarse a la abadía de Sieburgo, fundada por él y pasó ahí los últimos doce meses de su vida en rigurosa penitencia. Murió el 4 de diciembre de 1075. En una época de costumbres muy corrompidas, el santo se distinguió por su pureza y austeridad. Las virtudes que practicó en su vida le merecieron el honor de los altares.

sábado, 3 de diciembre de 2011

SAN FRANCISCO JAVIER, Confesor

 3 de diciembre


SAN FRANCISCO JAVIER,
Confesor



Híceme flaco con los flacos, para ganar a los flacos.
Híceme todo para todos, para salvarlos a todos.
(I Corintios, 9, 22).

   San Francisco Javier, nacido en Navarra en 1506, fue convertido en París por San Ignacio de Loyola y, en 1541, partió para las Indias y después llevó, era la primera vez que se lo hacía, al Japón la luz de la fe. Convirtió decenas de millares de almas, sanó inmenso número de enfermos, resucitó muertos y calmó tempestades. Su amor por los sufrimientos le hacía rehusar los consuelos del Cielo y desear las fatigas. En medio de las delicias con que el Señor inundaba su alma, exclamaba: ¡Basta! y en sus sufrimientos: ¡Señor, dadme más! Murió en 1552, en la isla de Sancián, frente a la China en la que tanto había deseado predicar el Evangelio.

 MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SAN FRANCISCO JAVIER

   I. El amor de Dios, que San Francisco Javier había bebido en los Ejercicios espirituales de San Ignacio, de tal modo abrasaba su corazón, que su único deseo era trabajar en la extensión de su gloria. Amor divino, abierto está mi corazón, consumido con los ardores que abrasan el alma del gran Javier. En cuanto a vosotros, placeres de la tierra, desde ahora os dejo; hasta aquí me he consagrado al mundo, a sus vanos honores y a sus placeres falaces. Muy justo es amar sobre todas las cosas a Aquél en quien puedo encontrar el cumplimiento de mis deseos. (San Euquerio)

   II. El amor al prójimo le hizo emprender largos y penosos viajes para la conversión de las almas. Este amor lo condujo a los hospitales donde, para vencerse a sí mismo y aliviar a los enfermos, llevó el heroísmo hasta succionar el pus de sus úlceras. ¿Estoy yo animado del mismo celo y del mismo amor por el prójimo? ¿Qué hago para aliviar sus necesidades temporales y espirituales?

   III. El amor a los sufrimientos le hizo desear quedar prisionero en China por el resto de sus días y padecer allí el martirio. Se privó de todos los placeres aun más inocentes, y ejerció en su cuerpo muy grandes austeridades, en expiación de sus pecados y de los del prójimo. ¡Qué cobarde que soy yo! en los sufrimientos digo siempre: ¡Basta! y San Francisco Javier exclamaba: "¡Todavía más, Señor, más todavía!" Dios mío, no tengáis en cuenta mi repugnancia; aumentad mis sufrimientos, pero aumentad al mismo tiempo mi paciencia y mi amor.

El celo por las almas
Orad por la Compañía de Jesús.


ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis querido unir a vuestra Iglesia los pueblos de la India mediante la predicaci6n y los milagros del bienaventurado Francisco, concedednos, en vuestra misericordia, que imitemos las virtudes de aquél de quien hoy honramos los gloriosos méritos. Por J. C. N. S. Amén.  

SAN GALGANO GUIDOTTI, Monje


3 de diciembre



SAN GALGANO GUIDOTTI,
Monje

No se debe estar ocioso respecto a las obligaciones
que tenemos para con Dios, ni hacerlas con descuido
(San Antonio María Claret)

   San Galgano Guidotti  nació en 1148 en Chiusdino, Siena, Italia y murió en Monte Siepe, Toscana, Italia, en 1181.

   Después de una juventud libertina, Galgano se retiró a hacer penitencia al monte Siepi, no lejos de Chiusdino, Italia, su localidad natal. Según la leyenda, su conversión se debió a una visita del Arcángel San Miguel que le mostró el camino de salvación, dándole consejos de cómo seguirlo.

   Al día siguiente, Galgano anunció que se iba a hacer ermitaño y se fue a vivir a una cueva. Sus amigos y parientes lo ridiculizaban, y Dionisia, su madre, le pidió que vistiera nuevamente las ricas ropas de noble y que fuera a despedirse de su prometida. Galgano, emprendió el camino para cumplir el deseo de su madre, pero su caballo se encabritó, lanzándolo por tierra, al tiempo que oía una voz celestial instándolo nuevamente a dejar su regalada vida. Galgano contestó que eso era más facil de decir que de hacer, casi tan facil como clavar una espada en la roca. Ilustrando sus palabras, desenvainó su espada y la arrojó a la roca. Con impresionante facilidad, la espada penetró en la roca. Galgano comprendió el mensaje  y se rcluyó definitivamente en una sombría ermita. De esta roca, hoy se conserva un fragmento.



   Después de su muerte, se erigió allí una capilla que todavía subsiste. Cuarenta años después, los cistercienses construyeron, al pie del monte Siepi, una abadía que llevaba el nombre de Galgano y que fue muy próspera en su época. Como consecuencia, San Galgano se hizo tan popular que cistercienses y agustinos lo reivindicaron, cada uno por su lado, como uno de los suyos.

   Fue canonizado en 1185.