sábado, 3 de diciembre de 2011

SAN LUCIO, Rey


3 de diciembre



SAN LUCIO,
Rey

   En la primera parte del Liber Pontificalis, que fue escrita hacia el año 530, se dice a propósito del Papa San Eleuterio: El monarca inglés, Lucio, le escribió diciéndole que podría hacerse cristiano por orden suya", es decir, pidiéndole que enviase misioneros.  El Venerable Beda transcribe ese texto casi con las mismas palabras y escribe en su "Historia Eclesiástica". "En el año 156, después de la encarnación del Señor, Marco Antonio Vero, el décimo cuarto después de Augusto, fue coronado emperador, junto con su hermano Aurelio Cómodo (es decir, Lucio Vero). En esa época, cuando el santo Eleuterio ocupaba la cátedra romana, Lucio, rey de los britanos, escribió a éste una carta para manifestarle que, por mediación suya, deseaba hacerse cristiano. Pronto vio satisfecho su religioso deseo. Los británicos conservaron la fe en toda su pureza y plenitud, como la habían recibido y entre ellos reinaron la paz y la tranquilidad hasta el tiempo del emperador Diocleciano". Beda hace una tercera alusión a la conversión de Lucio, hacia el fin de su "Historia Eclesiástica", en la recapitulación. Lo único incorrecto  es la cronología, no obstante los esfuerzos de Beda por enmendarla.

   Con el transcurso del tiempo, la leyenda amplió y embelleció el hecho original. Nenio lo relata con muchas adiciones, en el siglo IX. A Lucio le llama con el nombre céltico de Lleufer Mawr, es decir, "Gran Esplendor" y al Papa le da el nombre de "Eucaristo". Su Liber Landavensis afirma que los enviados de Lucio a Roma se llamaban Elvino y Meduino (editor este último de la obra de Guillermo de Malmesbury) y añade que el Pontífice envió a los misioneros Fagano y Deruviano. Godofredo de Monmouth agrega por su parte que, en cuanto toda la región se convirtió a la fe, Lucio la dividió en provincias y diócesis. Dice que murió y fue sepultado en Gloucester. Juan Stow, en su historia de Londres en el siglo XVI, escribe a propósito de San Pedro de   Cornhill: "En esta iglesia hay una mesa sobre laque alguien escribió en tiempos lejanos, aunque  no sé por orden de quién,  el rey Lucio hizo de esa ciudad la sede metropolitana de un arzobispo y la constituyó en principal diócesis del reino, lo que no fue durante cuatro siglos, hasta la llegada del monje Agustín". En otro sitio, el mismo autor cita, tomándolos de Jocelin de Furness, los nombres de los catorce arzobispos apócrifos que gobernaron esa iglesia hasta el año 587. El autor apunta: "Esto es lo que dice Jocelin sobre los arzobispos. Dejo a los eruditos la tarea de determinar el crédito que merece tal testimonio".

   Lo importante es determinar si la afirmación del Liber Pontifaclis, que Beda reproduce, tiene o no Fundamento Histórico. Durante mucho tiempo nadie dudó de ello, pero en tiempos de Alban Butler ya comenzaba a discutirse la cuestión, aunque el autor  juzgó que no valiese la pena tomar en cuenta las discusiones.

   La cuestión del origen de la leyenda es diferente. Se ha dicho que fue inventada deliberadamente, durante las controversias entre la antigua y la nueva iglesia de Inglaterra, para demostrar el origen romano de la cristiandad británica y la sumisión de los ingleses a la Santa Sede. Pero la leyenda existía ya en Roma antes de que estallasen esas dimensiones y, cuando Beda la repitió en Inglaterra la tormenta ya había pasado. En una palabra, no existe prueba de Roma sino hasta después de la reforma, y es de lamentar que los apologistas se hayan valido de ella. Harnack emitió una hipótesis plausible e interesante, por más que no esté probada. En efecto, dicho autor hace notar que el rey Agbar IX de Edesa se llamaba Lucio Elio Septimio Megas Agbar, y que se convirtió probablemente al cristianismo en tiempos del Papa Eleuterio. Por otra parte, en los documentos antiguos se latinizaba el nombre de Birtha (es decir: la fortaleza de Edesa) llamándola "Britium Edessenorum". Algún copista, al transcribir el relato de la conversión de Lucio Abgar (Hic accepit epistulam a Lucio, in Britio rege").

SANTOS CLAUDIO, HILARIA, y COMPAÑEROS


3 de diciembre


SANTOS CLAUDIO, HILARIA,
y COMPAÑEROS,
Mártires
(Fecha desconocida)



   El Martirologio Romano dice: "En Roma, la pasión de los santos mártires Claudio, tribuno, Hilaria, su esposa, Jasón y Mauro, sus hijos y setenta soldados. El emperador Numeriano mandó que se atase a Claudio a una gran piedra y se le arrojase al río, y condenó a sus hijos y a los soldados a morir por la espada. La bienaventuradsa Hilaria sepultó los cuerpos de sus hijos. Poco después, los paganos la descubrieron orando ante la tumba y la encarcelaron; así pasó al Señor". Según la leyenda, San Claudio fue el tribuno que se convirtió al ver la constancia con que San Crisanto y Santa Daría soportaban los tormentos (25 de octubre). El Martirologio menciona el 1º de diciembre al sacerdote San Diodoro, al diácono Mariano y a sus cumpañeros, que fueron asesinados cuando celebraban la conmemoración de San Crisanto y Santa Daría.

SAN SOLA


3 de diciembre


SAN SOLA o SOL,
Monje
(794)



   San Sola era inglés. Pasó con San Bonifacio a Alemania, donde fue discípulo del santo y recibió la ordenación sacerdotal de sus manos. Al sentirse llamado por el Espíritu Santo a la vida solitaria, su maestro le aconsejó que se retirase a un sitio próximo a Fulda. Después, se trasladó a las riberas del Altmuhl, cerca de Eichstätt, donde vivió en una reducida celda, entregado a la penitencia y a la oración. Después del martirio de San Bonifacio, los santos hermanos Wilibaldo, obispo y Winebaldo, sacerdote, le exhortaron a convertir su celda, en centro religioso de la región. Para ello le regalaron unas tierras, en las que se erigió más tarde la abadía de Solnhofen, que dependía de la de Fulda. San Sola pasó al Señor el 3 de diciembre de 794, y se construyó una capilla en el sitio den que el santo había tenido su oratorio. El pueblecito de Solnhofen, al oeste de Eichstätt, perpetúa la memoria del nombre de San Sola.  


SAN CASIANO, Mártir


3 de diciembre


SAN CASIANO,
Mártir
(¿298?)



   Se cuenta que, cuando San Marcelo el Centurión fue juzgado en Tánger por Aurelio Agricolano (30 de octubre), un escribiente llamado Casiano se encargó de tomar las actas del proceso. Cuando éste oyó que Agricolano pronunciaba la sentencia de muerte contra Marcelo, que había servido tan fielmente al emperador, gritó que no estaba dispuesto a seguir tomando nota y arrojó al suelo el estilo y las tabletas. En medio del asombro de los presentes y las risas de Marcelo, Aurelio Agricolano se levantó de un salto, bajó atropelladamente de la tribuna judicial y preguntó a Casiano por qué había arrojado las tabletas y vociferado en esa forma indigna. Casiano respondió que lo había hecho porque la sentencia era injusta. Entonces Agricolano le mandó apresar.

   "Ahora bien, dicen las "actas", el bienaventurado mártir Marcelo se había reído porque el Espíritu Santo le había revelado el futuro y se regocijaba de que Casiano estuviese destinado a compartir su martirio. Aquel mismo día, se cumplió el deseo de Marcelo, quien fue martirizado ante una gran muchedumbre. Poco después, es decir el 3 de diciembre, el fiel Casiano fue conducido al mismo sitio en el que había sido juzgado Marcelo y sus respuestas fueron casi idénticas a las del Centurión, por lo que mereció obtener la corona del martirio, con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo, cuyo es el honor y la gloria, la excelencia y el poder, por los siglos de los siglos . Amén".

   Acerca de la explicación que da el autor sobre la risa de San Marcelo, séanos permitido comentar que no hacía falta un carisma del Espíritu Santo para comprender que Casiano iba a ser condenado. Lo más probable es que San Marcelo se haya reído al ver el divertido espectáculo de un juez que saltaba de la tribuna lleno de cólera, porque un escribiente le desafiaba delante de toda la corte de justicia.

viernes, 2 de diciembre de 2011

SANTA BIBIANA, Virgen y Mártir

 2 de diciembre


SANTA BIBIANA,
Virgen y Mártir



El mundo está crucificado para mí,
y yo estoy crucificado para el mundo.
(Gálatas, 6, 14). 

   Bibiana y su hermana Demetria heredaron las virtudes de sus padres Santa Flaviana y San Dafrosio, martirizados por la fe. Apronio, gobernador de Roma, después de haber confiscado sus bienes y tratado en vano de quebrantar su constancia mediante el calabozo y los horrores de la miseria, las hizo comparecer ante él. Demetria confesó generosamente su fe y cayó muerta a sus pies. Bibiana, después de haber resistido a los artificios y, después, a las implacables violencias de una mujer relajada, llamada Rufina, fue, por fin, atada a un pilar y azotada hasta que expiró.

MEDITACIÓN 
SOBRE EL DESPRECIO DEL MUNDO

   I. No ames al mundo, no te dejes prender por sus caricias falaces; halaga a sus partidarios sólo para perderlos. Les presenta miel en copa de oro, pero esta miel está envenenada. El amor de Jesús, por el contrario, comienza por la amargura y termina en la dulcedumbre. Cristiano, has sido creado para el cielo, no olvides tu glorioso destino. ¿Qué haces en el siglo, hermano mío, tú que eres más grande que el mundo? (San Jerónimo).

   II. No temas al mundo. El temor tanto como el amor al mundo, desvía del servicio de Dios. El mundo es un insensato, un enemigo de Jesucristo; es imposible darle contento, hagas lo que hicieres. Si tienes un poco de valor, será impotente contra ti; triunfa sólo de los cobardes. Yo no quiero temeros sino a Vos, oh Dios mío; que hable el mundo como quiera, yo temeré tus juicios y no los suyos. No es el mundo, no son sus partidarios los que un día me juzgarán. Vos seréis, Señor, y Vos me juzgaréis no según las máximas del mundo, sino según los preceptos del Evangelio.

   III. Hay que despreciar al mundo, pisotearlo; para lograrlo, basta considerar la vanidad de sus promesas y la manera cómo trata, todos los días, a sus más caros favoritos. ¿Qué les da en cambio de los sacrificios que se han impuesto, sino amargas decepciones? El mundo nos grita que nada puede hacer por nosotros; Vos, Señor, prometéis socorrernos; ¡Y he aquí que nosotros dejamos a quien nos sostiene para correr tras quien nos abandona! (San Agustín) .

El desprecio del mundo 
Orad por la paz
entre las naciones cristianas.

ORACIÓN

   Oh Dios, dispensador de todo bien, que habéis reunido en vuestra sierva Bibiana la flor de la virginidad con la palma del martirio, dignaos, por su intercesión, unir nuestros corazones a Vos con los vínculos de la caridad, a fin de que, libres de todo peligro, obtengamos las recompensas eternas. Por J. C. N. S. Amén.

SAN CROMACIO


2 de diciembre

SAN CROMACIO,
Obispo de Aquileya
(407 P.C.)



  Cromacio se educó en la ciudad de Aquileya, en la que probablemente había nacido. Ahí vivíó con su madre (la buena opinión que tenía San Jerónimo de esta viuda, puede verse en la carta que le escribió el año 374), su hermano, que también llegó a ser obispo y sus hermanas solteras. Después de su ordenación sacerdotal, San Cromacio tomó parte en el sínodo de Aquileya contra d arrianismo (381), bautizó a Rufino siendo todavía joven y adquirió gran reputación. El año 388, a la muerte de San Valeriano, fue elegido obispo de Aquileya y llegó a ser uno de los prelados más distinguidos de su tiempo. Fue amigo de San Jerónimo, con quien sostuvo correspondencia epistolar y quien le dedicó varias de sus obras. No por ello dejó de ser amigo de Rufino y trató de hacer las veces de pacificador y moderador en la disputa origenista. Precisamente San Cromacio fue quien incitó a Rufino a traducir la "Historia Eclesiástica" de Eusebio y otras obras y, por consejo suyo, San Ambrosio escribió su comentario sobre la profecía de Balaam. El santo ayudó también a Heliodoro de Altino a financiar la traducción de la Biblia hecha por San Jerónimo. Cromacio fue un partidario enérgico y valioso de San Juan Crisóstomo quien le profesaba gran estima. El obispo de Aquileya escribió al emperador Honorio para protestar contra la persecución de que era objeto San Juan Crisóstomo, y Honorio transmitió la protesta a su hermano Arcadio. Desgraciadamente, los esfuerzos de San Cromacio no produjeron efecto alguno. El fue un autorizado comentarista de la Sagrada Escritura; se conservan diecisiete de sus estudios sobre algunos pasajes del Evangelio de San Mateo y una homilia sobre las Bienaventuranzas. San Cromacio murió hacia el año 407. Su nombre figura en el Martirologio Romano. Su fiesta se celebra en las diócesis de Gorizia y de Istria, que antiguamente formaban parte de la provincia de Aquileya.

BEATO JUAN RUYSBROECK o RUSBROQUIO


2 de diciembre


BEATO JUAN RUYSBROECK
o RUSBROQUIO,
(1381 P.C.)



   Jan Van Ruysbroeck (o Juan Rusbroquio, como se le llama generalmente en español) nació en Ruysbroeck, cerca de Bruselas, en 1293. En aquélla época la actual ciudad era un pueblecito. Seguramente que los padres del futuro beato eran gente humilde, aunque, a decir verdad, no sabemos nada sobre su padre y, sobre su madre, sólo tenemos noticias de que era muy buena y amaba tiernamente a su hijo. A los once años, Juan se fue a vivir con su tío Juan Hickaert, que era canónigo menor de la colegiata de Santa Gúdula, en Bruselas. El niño fue a la escuela en esa ciudad. Algunos años después, su madre se fue también a vivir a un beguinato de Bruselas. Poco después de la muerte de ésta, Juan recibió la ordenación sacerdotal, a los veinticuatro años de edad. Al cabo de algún tiempo, como efecto de un sermón que había oído en Santa Gúdula, el canónigo Hinckaert cambió notablemente de vida. En efecto, re partió entre los pobres todos los bienes superfluos y, en compañía de otro canó nigo llamado Franco van Coudenberg, que era más joven que él, empezó a dedicar más y más tiempo a la contemplación en medio de su vida de canónigo. El Beato Juan se les unió pronto. Entre 1330 y 1335, escribió algunos panfletos polémicos que no se conservan, pero poco después escribió el "Libro del Reino de los Amadores de Dios", una obra que, como todas las otras del beato, fue escrita en flamenco, con la intención de que el pueblo pudiese leerla. Se trata de una refutación del falso misticismo y de una exposición del verdadero ca mino de Dios. A ella siguieron "Los Esponsales Espirituales" y varias otras obras de mística práctica. Algunos comentadores afirman que Juan era ile trado e ignorante, con lo cual añaden interés al mérito de sus escritos. Pero en realidad, está probado que era un filósofo y teólogo muy capaz y que estaba muy al tanto de las obras de los escolásticos de su época y de los grandes maestros del pasado. Por lo demás, la hipótesis de que Juan era un iletrado, fue lanzada desde su tiempo. Gerson, que le acusaba de haber caído en el pan teísmo en "Los Esponsales Espirituales", respondió a los autores de la hipótesis: "Se ha dicho que el autor de este libro es iletrado e ignorante para poder con siderar su obra como inspirada por el Espíritu Santo. Pero en realidad, da más pruebas de sabiduría humana que de inspiración divina... Su estilo es un tanto estudiado. Además, para hablar de un tema como ése, no basta la piedad, sino que hace falta también haber estudiado".

   Entre 1340 y 1343, Rusbroquio escribió la primera parte del "Libro dd Tabernáculo Espiritual", que es una alegoría de la vida mística. En la prima vera del año siguiente, los tres sacerdotes partieron de Bruselas. En efecto, se sentían llamados a dedicarse completamente a Dios en la vida contemplativa y manifestaron su deseo de retirarse a la soledad del campo, ya que en la ciudad se sentían esclavizados y oprimidos por los otros clérigos, mucho de los cuales eran mundanos y poco piadosos y entre quienes Juan había provo cado la hostilidad por el vigor de su lucha contra la herejía. Por aquel entonces, el canónigo van Coudenberg se hallaba en dificultades con el duque de Bra bante, Juan III, y éste, para contrariar al canónigo, autorizó a los monjes de la ermita de San Lamberto, en Groenendael, de ceder un terreno en los bosques de Soignes a los que aspiraban a la vida solitaria. Ahí se establecieron los tres amigos y construyeron una capilla más grande. Durante los seis primeros años fueron muy criticados por el capítulo de Santa Gúdula y los monjes de los al rededores, y además el duque solía organizar partidas de cacería en aquellos parajes. Como no estaban asociados a ninguna orden religiosa, no tenían manera de protegerse. Así pues, en 1349, cuando ya contaban con cinco discípulos, for maron una comunidad de canónigos regulares de San Agustín e hicieron los votos ante el obispo de Cambrai. El anciano Hinckaert murió al año siguiente. Franco van Coudenberg fue elegido superior del monasterio y Juan Rusbroquio prior. Franco fue, como quien dice, el fundador de Groenendael en el sentido ma terial y administrativo, en tanto que la presencia de Juan en el monasterio atraía a los numerosos aspirantes que ingresaron en la comunidad. Rusbroquio era un religioso ejemplar: dócil, paciente, obediente y amante del trabajo manual (en el que era más bien torpe). En una palabra, era mejor súbdito que superior.

   Gerardo Naghel, cartujo de Hérinnes, cuenta que Rusbroquio fue a visitar su monasterio: "¡ Cuánto más podría yo decir sobre ese rostro poderoso y viril, end ulzado por la alegría; sobre su conversación humilde y afectuosa; sobre la e spiritualidad que irradiaba de su persona; sobre su actitud tan religiosa, que manifestaba hasta en su manera de vestir! ...Aunque queríamos que nos hablase de sí mismo, nunca lo conseguimos, pues siempre nos hablaba sobre epístolas sagradas... Estaba tan libre de orgullo como si nunca hubiese esc rito obras tan buenas como las suyas". El Beato Juan solía pasar horas enteras en el bosque que circundaba al monasterio para escuchar la voz de Dios en aquel sitio donde las distracciones humanas no se interponían entre él y su Creador. Acostumbraba tomar notas sobre unas tabletas de cera y, después, las ord enaba y desarrollaba en su celda. En cierta ocasión, no se presentó a la hor a de comer y uno de los canónigos salió a buscarle; lo encontró arrebatado en éxtasis, sentado y rodeado por una luz celestial. El beato completó ahí el "Tabernáculo Espiritual" y escribió las otras obras que hicieron de él uno de más grandes contemplativos de la Edad Media(1). Se ha dicho que Rusbro quio no dijo nada que no hubiesen dicho ya otros místicos, y que su origin alidad consiste en su manera de presentar las cosas. Pero, decir algo en for ma nueva equivale siempre a decir algo nuevo. Por otra parte, como Rusbroquio vivíó entre la Edad Media y el Renacimiento, combinó los elementos filo sóficos de la escolástica con los elementos neoplatónicos. Se ha dicho con raz ón que si Rusbroquio no hubiese aportado un punto de vista personal y si su doctrina no hubiese tenido nada de original, su extraordinaria influencia ser ía inexplicable. Cierto que su santidad personal es suficiente para explicar que las turbas más heterogéneas hayan ido en peregrinación a Groenendael pa ra verle. Pero Rusbroquio ejerció también gran influencia sobre otros, que eran "doctores ac clerici non mediocres", el principal de los cuales fue Gerardo Groote, fundador de los Hermanos de la Vida Común. Por su intermedio, la doctrina del beato dejó sentir su influencia sobre la escuela de Windesheim y To más de Kempis. También puede decirse que la forma de vida monástica de Groendael explica por qué Windesheim no se hizo cartujo o cisterciense, sino agustino.

   En los últimos años de su vida, el Beato Juan no podía ya salir de la cel da que compartía con Franco van Coudenberg, quien era todavía más ancia no que él. Una noche, el beato soñó con su madre quien le decía que Dios iba a llamarle durante el Adviento. Al día siguiente, pidió que le trasladasen a enfermería, donde, consumido por la fiebre, se preparó con toda lucidez y devoción para la muerte. Dios le llamó a Sí el 2 de diciembre de 1391, a los ochenta y ocho años de edad. A partir de entonces, el segundo domingo después de Pentecostés, el capítulo de Santa Gúdula realizó procesiones a Groenendael en honor de Juan Rusbroquio. Cuando el monasterio fue suprimido en 1783, las reliquias del beato se trasladaron a Bruselas, pero desaparecieron durante la Revolución. Los esfuerzos que se habían hecho para obtener su beatificación, tantas veces interrumpidos, fueron finalmente coronados por el éxito en 1908, ya que San Pío C confirmóel culto del beato y concedió la celebración de su fiesta a los canónigos regulares de Letrán y la diócesis de Malinas. El abad Cutberto Butler opina que probablemente no haya ningún contemplativo más grande que Rusbroquio "y ciertamente no ha habido ningún escritor místico de mayor envergadura".

jueves, 1 de diciembre de 2011

SAN ELOY


1 de diciembre


SAN ELOY
Obispo y Confesor
(659 P.C.)


Haga cada uno lo que les es propio, trabaje
con sus manos como lo hemos ordenado.
(1 Tesalonicenses, 4, 11).

   San Eloy, nacido cerca de Limoges hacia el año 590 fue, primeramente, orfebre. Hizo dos tronos para Clotario II con el oro destinado para uno solo y esta probidad le valió el puesto de platero del rey. Nombrado obispo de Noyon, en el año 640, nunca iba a la corte de Dagoberto sin haber orado, y un cortejo de pobres lo seguía. Sus austeridades, sus lágrimas, sus milagros y sus predicaciones sobre los cuatro fines del hombre convirtieron a una muchedumbre de idólatras. Murió en el año 659.
         

  MEDITACIÓN
SOBRE EL TRABAJO

   I. El hombre ha nacido para trabajar. Mandó Dios a Adán que cultivase la tierra, y nadie, sea cual fuese su posición, escapa a la ley del trabajo. Imita a Jesucristo que trabajaba con San José en el taller de Nazaret; es el medio para hacerte agradable a Dios, útil a los demás y a ti mismo. Quien trabaja, decían los Padres del desierto, no tiene para combatir sino al demonio de la ociosidad; el que está ocioso, es tentado por todos los otros demonios, porque la ociosidad es la madre de todos los vicios.

   II. Trabaja como hacia San Eloy, ofreciendo a Dios tu trabajo al comienzo del día y de cada una de tus acciones. De tiempo en tiempo renueva esta intención; si hay algo que sufrir, ofrécelo a Jesús crucificado. Terminada tu tarea, examínate y pide perdón a Dios por las faltas que hayas cometido: he aquí el medio para santificar tu trabajo y acumular méritos para la eternidad. Hazlo así en todas tus ocupaciones, tanto corporales como espirituales, sean las que fueren.

   III. No emprendas demasiadas cosas, el exceso de trabajo es tan contrario a la salud como la ociosidad. En efecto, traba tu espíritu con infinidad de afanes que ahogan la devoción y te privan de todo tiempo para pensar en Dios. Recuerda siempre que una sola cosa es necesaria: trabajar en tu salvación. ¿Cómo lo haces tú? Buscas las riquezas, y aunque mucho te hayas afanado, tal vez no las encontrarás; pero a Dios, lo encontrarás siempre que quieras. (San Agustín).

El recogimiento 
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN

   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Eloy, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

SAN ANSANO, Mártir


1 de diciembre


SAN ANSANO,
Mártir 
(¿304? P.C.)



   Se venera a San Ansano, romano por nacimiento, como el primer apóstol de Siena. En efecto, las conversiones que logró en aquella ciudad fueron tan numerosas, que se le dio el apodo de "el bautizador". Durante la persecución de Diocleciano, fue encarcelado, torturado y decapitado. En el sitio de su ejecución, fuera de las murallas de la ciudad, hay todavía una iglesia. En 1170, las reliquias de San Ansano fueron trasladadas a la catedral. Los restos del santo obraron entonces varios milagros. Alguien se encargó de re gistrarlos en una biografía fabulosa. Según dicha obra, Ansano fue denuncia do por su propio padre. El joven confesó la fe, pero consiguió huir de Roma y se dirigió a Toscana. En el camino predicó en Bagnorea y fue hecho prisio nero en el sitio en que se levanta actualmente la iglesia de Nuestra Señora de las Cárceles. En Siena se profesa todavía gran devoción a este joven mártir: "En los subterráneos que hay debajo del hospital, suelen reunirse varias cofradías que, según se dice, datan de la época de los primeros cristianos de Siena, convertidos por San Ansano, los cuales acostumbran reunirse secretamente en ese sitio en los días de las persecuciones romanas."

   No existen huellas del culto antiguo de San Ansano. Baluze-Mansi, MiscellaIItG (vol. IV, pp. 60-63), publicaron dos textos de la pasión del santo; por su extensión, equiva len a dos lecciones del breviario y su estilo delata la época en que fueron escritos. Cf. Catalogus codo hagiog. Bruxel., vol. 1, pp. 129-132, de los bolandistas. Véase E. G. Gardner, Story of Siena, p. 187 y passim; y V. Lusini, Il San Giovanni di Sienna, quien afirma que los documentos prueban que, el año 881, se dedicó a San Ansano una iglesita, cuyas ruinas existen todavía. Se presume que dicha iglesia fue el primer bautisterio de Siena.

SAN AGERICO


1 de diciembre



SAN AGERICO,
Obispo de Verdún  
(588 P.C.)

   Agerico nació en Verdún o en las cercanías (tal vez en Arville), hacia el año 521. Llegó a formar parte del clero de la iglesia de San Pedro y San Pablo de Verdún. A los treinta y tres años, sucedió a San Desiderio en el gobierno de la diócesis. San Gregorio de Tours y San Venancio Fortunato, quienes fueron a visitarle a Verdún, escribieron sobre él en forma muy laudatoria: "Los pobres reciben socorro; los tristes, esperanzas; los desnudos, vestido. Lo que es de uno es de todos", dice Venancio Fortunato. San Agerico gozó del favor del rey Sigeberto I y fue él quien bautizó a su hijo Childeberto y actuó como consejero suyo cuando ascendió al trono. Sin embargo, el santo no consiguió obtener del joven rey gracia para Bertefredo y otros nobles rebeldes que se refugiaron en el santuario. En efecto, Bertefredo fue asesinado por los hombres del rey en la propia capilla del obispo. Más agradable es otra anécdota que se cuenta acerca de la amistad de Childeberto y Agerico. En cierta ocasión, el santo invitó a palacio a todos los personajes de la corte y éstos bebieron tanto, que el vino comenzó a escasear. Entonces, San Agerico mandó traer la última Barrica y la bendijo; gracias a ello, la barrica alcanzó para satisfacer todos los comensales. También se le atribuye el milagro de haber salvado a un criminal de Laon que estaba condenado a muerte, y para quien el santo obtuvo el perdón. Agerico murió el año 588. Se dice que sufrió un ataque al corazón por no haber podido salvar a Bertefredo. Fue sepultado en la iglesia de San Andrés y San Martín, que él mismo había construido en Verdún. A principios del siglo XI, se estableció ahí una abadía dedicada a San Agerico.

   Además de los datos que nos dan San Gregorio de Tours y San Venancio Fortunato, Hugo de Flavigny escribió una especie de biografía, reuniendo los datos de esas fuentes (Migne, PL., vol. clix, cc. 126-131). En el Catalogus cod. hag. lato Bib. Nat., París, vol. pp. 479-482, hay dos biografías latinas de época posterior, pero ninguna de las dos contiene datos de valor. Véase también DHG., vol. I, cc. 1223-1224.

SAN TUGDUALDO


1 de diciembre



SAN TUGDUALDO,
Obispo  
(Siglo VI)

   Según la tradición bretona, San Tugdualdo nació en Gales. De ahí se trasladó con su madre, su hermana, varios monjes y algunas personas más, a la Bretaña, cuyo rey, Deroc, era primo suyo. Se estableció en Lan Pabu de Léon (en Bretaña se daba al santo el nombre de "Pabu", es decit, "padre") y fundó varios monasterios. Tugdualdo hizo un viaje a París, donde fue consa grado obispo, y el rey Childeberto I ratificó las concesiones de tierras que se le habían hecho. Fue el primer obispo de Tréguier y murió en el monasterio de esa ciudad. El nombre de "Pabu" dio origen a la leyenda de que San Tugdualdo había sido Papa con el nombre de León. Los hagiógrafos bretones enriquecieron mucho esa leyenda. San Tugdualdo no figura en ningún calendario galés, pero tres sitios de la península de Lleyn (que forma el brazo septen trional de la bahía de Cardigan) llevan su nombre. El principal de dichos sitios es una isla desierta (Ynis Tudwal, frente a Abersoch), en la que se conservan ruinas de una antigua capilla. Ahí fue donde, de mayo a diciembre de 1887, el venerable Enrique Hughes, sacerdote galés de la diócesis de Shrewsbury y terciario de la Orden de Predicadores, llevó una heroica vida misionera, a la que una muerte temprana puso fin. La fiesta de San Tugdualdo se celebra en Bretaña. La iglesia católica de Barmouth está dedicada al santo.

   Las tres biografías que se conservan son de fecha posterior (una de ellas data tal vez del siglo IX), son poco fidedignas y contradictorias entre sí. Puede verse el texto latino en A. de la Borderie, Les trois anciennes Vies de S. Tudwal (1887), pp. 12-45; y cf. Analecta Bollandiana, vol. VIII (1889), pp. 158-163. El nombre de San Tugdualdo aparece en las letanías bretonas del siglo X, publicadas por Mabillon y reproducidas por Haddan Stubbs, Councils, vol. II, p. 82. Véase también LBS., vol. IV, pp. 271-274; Duine, Memento, p. 61; A. Oheix, Etudes hagiographiques (1919), n. 8; Duchesne, Bulletin Critique, vol. x (1889), pp. 228-229. Acerca de las presuntas reliquias del santo, cf. A. de Barthélemy, en Revue de Bretagne, vol. xxv (1901), pp. 401-413. Dom Gougaud opinaba que Tugdualdo era orgínario de la Dummonia insular, es decir, de Devon o Cornwall.

BEATO BENTIVOGLIO


1 de diciembre



BEATO BENTIVOGLIO,
Fraile  
(1232 P.C.)

   Bentivoglio nació en San Severino de las Marcas. Ingresó en la orden seráfica en vida de San Francisco. Muchos de sus parientes siguieron su ejemplo, a pesar de que eran ricos. Desgraciadamente, las crónicas no ofrecen ningún dato interesante sobre la vida personal del beato. Sin duda que Bentivoglio se distinguió por el amor a la pobreza y a la sencillez, tan característicos de la primera generación de franciscanos. En las "Fioretti" se cuenta que el párroco de San Severino vio un día en el bosque a Fray Bentivoglio elevarse varios palmos sobre el suelo, en oración extática, durante largo rato; ello convirtió al párroco a penitencia. En la misma obra leemos que Bentivoglio "estaba solo en  Trave Bonanti, asistiendo a un leproso. Su superior le mandó decir que partiese a otro sitio distante unos veinte kilómetros, pero como el fraile no quería dejar abandonado al leproso, se lo echó a los hombros, con gran fervor de caridad. Desde la madrugada hasta que se levantó el sol, le llevó cargado a lo largo de los veinte kilómetros de camino, hasta el sitio al que había sido enviado, que se llamaba Monte San Vicino. Un águila, no habría podido recorrer esa distancia en tan breve tiempo. Toda la comarca quedó sorprendida y admirada de ese milagro." Bentivoglío murió en su pueblo natal de San Severino, el día de Navidad de 1232.

   Véase Mazzara, Leggendario Francescano (1680), vol. I, pp. 239-240; Léon, Auréole Seráphique (trad. ingl.), vol. II, pp. 31-33; y Actus B. Francisci et sociorum ejus, edic. Paul Sabatier, p. 160.  

BEATO JUAN DE VERCELLI

 1 de diciembre



BEATO JUAN DE VERCELLI,
Fraile dominico  
(1283 P.C.)

   Juan nació en Vercelli alrededor del año 1205. Cuando la historia habla de él por primera vez, tenía ya cuarenta años y era prior de los dominicos de Vercelli. Tras haber dado pruebas de su fuerza de carácter y habilidades en varios cargos y misiones, fue elegido como sexto maestro general de la Orden de Predicadores, en 1624. Durante diecinueve años, desempeñó ese oficio en forma muy distinguida. Juan era de estatura más bien baja (en su primera carta a sus hermanos se llama a sí mismo "pobre hombrecito") y de rostro tan alegre que, según se dice, exigía que su ayudante fuese siempre un fraile de aspecto severo e imponente. Pero su energía suplía con creces su baja estatura. En efecto, visitó y reformó incansablemente los conventos de su orden en toda Europa, sin dispensarse jamás durante sus viajes de los ayunos eclesiásticos y de los de su orden. Gregorio X, poco después de su elección al pontificado, con fió a Juan de Vercelli y a los dominicos la tarea de hacer la paz entre los estados italianos. Tres años más tarde, el Papa pidió al beato que redactase un "esquema" para el segundo Concilio Ecuménico de Lyon. En el Concilio conoció el Beato Juan a Jerónimo de Ascoli (más tarde Nicolás IV), quien había cedido a San Buenaventura en el cargo de general de los franciscanos. Am bos escribieron juntos una carta a sus súbditos. Más tarde, la Santa Sede los envió como mediadores entre Felipe III de Francia y Alfonso X de Castilla. Ello no fue más que una continuación del oficio de pacificación en el que tanto se distiuguió Juan de Vercelli.

   El beato fue uno de los primeros propagadores de la devoción al nombre de Jesús, que el Concilio de Lyon recomendó como acto de reparación por las blasfemias de los albigenses. El Beato Gregorio X eligió particularmente a Juan de Vercelli como capitán de la Orden de Predicadores, para difundir esa de. voción. El beato escribió inmediatamente a todos los provinciales. Filialmente se decidió que en todas las iglesias de los dominicos hubiese un altar dedicado al Santo Nombre de Jesús y que se formasen cofradías contra la blasfemia. En 1278, el maestro general envió a un visitador a Inglaterra, donde algunos frailes habían atacado la doctrina de Santo Tomás de Aquino, muerto recien temente. El beato había nombrado al Doctor Angélico para ocupar la cátedra de teología en París, ya que San Alberto Magno no quiso aceptarla. Dos años más tarde, Juan de Vercelli asistió a un capítulo general en Oxford. Como su predecesor, Humberto de Romanos, el beato se negó a aceptar la dignidad episcopal y un cargo en la curia romana. También renunció al cargo de general de la orden, pero su renuncia no fue aceptada, de suerte que ejerció ese oficio hasta su muerte, ocurrida el 30 de noviembre de 1283. Su culto fue aprobado en 1903.

   P. Mothon escribió en francés una biografía muy completa, que fue traducida al ita liano con el título de Vita del B. Giovanni da Vercelli (1903). Naturalmente el P. Morliel consagra a este importante generalato un largo artículo en su Histoire des Maítres généraux O. P., vol. II, pp. 1-170. Más breve, aunque no menos cuidadoso, es el estudio de M. de Waresquiel, Le bx. Jean de Verceil (1903). V éase también Taurisano, Catalogus Hagio graphicus.

BEATO GERARDO CAGNOLI


1 de diciembre

BEATO GERARDO CAGNOLI,
Fraile 
(1345 P.C.)

   El culto que desde tiempo inmemorial se tributaba en Palermo y otras partes, a este franciscano, fue confirmado en 1908. Gerardo nació hacia 1270. Era el único vástago de una noble familia del norte de Italia. A los diez años de edad perdió a su padre. Su madre murió algunos años después. Resistió a los consejos de sus parientes que querían casarlo y, distribuyó sus bienes entre los pobres. Hasta los cuarenta años, vivió como ermitaño en los sitios más inhospitalarios de Sicilia. A principios del siglo XIV, se habló mucho de la santi dad y milagros de San Luis de Anjou, quien había renunciado al trono que le esperaba para hacerse franciscano. Gerardo, tomándole por patrono, ingresó en la misma orden alrededor de 1310. La sencillez y devoción con que cumplió sus deberes de hermano lego, fueron la admiración de todos. Un día de fiesta, cuando él era cocinero del convento, se quedó absorto en oración y se olvidó de preparar la comida. Cuando a media mañana el guardián se enteró de que ni siquiera había encendido el fuego, reprendió al hermanito por su descuido. Sin inmutarse por ello, Gerardo se dirigió a la cocina. Asistido por un joven desconocido, de radiante belleza, consiguió preparar, para la hora fijada, el banquete más delicioso que la comunidad había jamás probado. A la intercesión del Beato Gerardo se atribuyeron muchos milagros. Por ejemplo, en una ocasión, encontró llorando a un niño que había roto una jarra de crístal que llevaba a su madre; el hermano Gerardo recogió los fragmentos, los bendijo y entregó al niño la jarra en perfecto estado. Para los milagros de curación empleaba el aceite de la lámpara del altar de su patrono, San Luis. Vivía a pan y agua, dormía sobre una tabla, se disciplinaba hasta sacarse sangre y, con frecuencia, era arrebatado en éxtasis a varios palmos sobre el suelo, rodeado de un halo luminoso. Dios le llamó a Sí el 30 de diciembre de 1345.

BEATO ANTONIO BONFADINI


1 de diciembre



BEATO ANTONIO BONFADINI,
Sacerdote 
(1482 P.C.)

   La familia Bonfadini era muy distinguida en Ferrara, donde nació Antonio en 1400. En la universidad local se laureó en 1439. A los 37 años entró entre los Hermanos Menores en el convento del Santo Spirito en Ferrara y se distinguió por la fidelidad a la regla franciscana, por su espíritu de oración y su provechosa predicación.

   Ordenado sacerdote, fue atraído por la predicación de San Bernardino de Siena, que había producido un despertar maravilloso de virtudes también entre sus cohermanos. Comenzó de inmediato a recorrer los caminos de Italia como predicador de la divina palabra. Es el siglo XV, el siglo de oro de la predicación y de la santidad franciscanas. Antonio se integró en esta estela luminosa. Baste recordar la tríada espléndida: San Jaime de la Marca, San Juan de Capistrano y San Bernardino de Siena. En semejante clima no es de admirar que Antonio se sintiese atraído a la santidad. Este intenso y fructuoso apostolado desempeñado en estas regiones de Italia duró algunos decenios, y llevó muchísimas almas a una renovación de la vida cristiana.

   Sus superiores le enviaron en misión a Tierra Santa,  para que extendiera su apostolado también a los pueblos a los cuales todavía no había llegado la luz del Evangelio. Es más fácil imaginar que describir la emociones espirituales de Antonio recorriendo los mismos caminos de Palestina que Cristo, la Santísima Virgen y los Apóstoles habían recorrido, meditando la vida, la Pasión y la muerte de Cristo Hombre-Dios.

   No sabemos con certeza cuánto tiempo permaneció en Palestina, qué actividades desempeñó. Su edad muy avanzada lo hacía incapaz de una actividad apostólica normal, quizás por eso decidió regresar a la patria. Lleno de méritos y de años con profundo pesar, emprendió el viaje de regreso, que fue más pesado que el de ida. Su meta debía ser el convento de Ferrara, donde deseaba terminar sus días. Al llegar a Italia, olvidándose del cansancio, de las enfermedades y de los años, reemprendió con renovado ardor su apostolado de predicación en las cuidades y campos. Fue inmenso el bien realizado en este final de su vida. Agotadas sus fuerzas, entregó su alma a Dios en Cotignola, en el Hospital de los Peregrinos el 1 de diciembre de 1482. Tenía 82 años de edad.

   Un año después, su cuerpo permanecía incorrupto. En su sepulcro se obraron muchos milagros. Algunos años más tarde, los franciscanos fundaron un convento en Cotignola y trasladaron los restos del beato a su iglesia. El Papa León XIII aprobó su culto el 13 de mayo de 1901.


BEATOS RICARDO WHITING, Abad de Glastonbury y Compañeros


1 de diciembre

BEATOS RICARDO WHITING,
Abad de Glastonbury
y Compañeros,
Mártires 
(1539 P.C.)

   Glastonbury, por el prestigio que tiene en la leyenda y en la historia, ocupa un sitio único entre los muchos grandes monasterios antiguos de Inglaterra. Aunque no se puede admitir que haya sido fundado por José de Arimatea (ni otros datos fabulosos por el estilo), el simple hecho de que exista tal leyenda prueba cuánto veneraban los ingleses ese monasterio en la antigüedad. Por eso, es un hermoso símbolo el que el último abad de Glastonbury haya muerto por la fe a manos de las autoridades civiles, precisamente en el momento en que tantos monjes, sacerdotes y laicos no estuvieron a la altura de su catolicismo. Ricardo Whiting nació en Wrington de Somerset, probablemente poco después de 1460. Se educó en la Universidad de Cambridge, donde obtuvo el grado de maestro en artes en 1483. En 1505, volvió a la Universidad a doctorarse en teología. Probablemente para entonces ya era monje. Recibió la ordenación sacerdotal en Wells, en 1501 y, durante algunos años, ejerció en el monasterio el cargo de camarlengo. En 1525, a la muerte del abad Bere, la comunidad pidió al cardenal Wolsey que nombrase un substituto. El cardenal eligió a Ricardo Whiting: "monje devoto e intachable, hombre discreto y prudente y sacerdote de gran saber y virtud." Uno de los que firmaron el Iramiento fue Santo Tomás Moro.

   El beato gobernó en paz durante diez años. En 1534, se exigió a los monjes que frmasen el acta de supremacía, en la que se afirmaba que el rey era el jefe de la Iglesia en Inglatrra. A excepción de Moro, Fisher, los cartujos y los franciscanos observantes, muy pocos se habían opuesto hasta entonces al juramento. Así pues, el P. Ricardo y sus monjes lo firmaron tranquilamente. Al año guiente, los agentes reales visitaron el monasterio de Glastonbury. En su informe declararon (no sin lamentarlo) que en el monasterio reinaba tal orden que no se podía acusar de nada a los monjes. A éstos dijeron que no se estaba tramando nada contra ellos. Al año siguiente, fueron suprimidos los monasterios menores. En 1539, fueron suprimidos también los monasterios ma yores, excepto el de Glastonbury, en Somerset. En septiembre de ese año, se presentaron nuevamente los agentes del rey. Confiscaron en el monasterio varios documentos comprometedores (un libro contra el divorcio del rey, varias bulas pontificias y una vida de Santo Tomás Becket) , e interro garon al abad. Ricardo se negó a renunciar a su cargo y manifestó "su traido ra e infame opinión sobre Su Majestad y sus herederos". Por ello fue encar celado en la Torre de Londres. El agente Layton envió a Cromwell un "libro de pruebas" de "diversas y numerosas traiciones" cometidas por el abad, pero el documento no se conserva, e ignoramos su contenido. Lo cierto es que, des pués de leerlo, Cromwell apuntó en sus "Recuerdos": "Además, hacer que el abad de Glaston sea juzgado y ejecutado en Glaston" (como se ve, el poder ejecutivo se adelantaba al judicial). El desarrollo de los acontecimientos es bastante incierto. No sabemos si Ricardo Whiting fue juzgado en Londres, en Wells, o en ambos sitios. Lo cierto es que fue condenado a muerte. El documento de la sentencia no se publicó ni se guardó en los archivos. Generalmrnte se supone que el abad fue condenado por delito de alta traición (en ese caso, tenía derecho a ser juzgado por sus iguales, es decir por los pares del reino). Los documentos que se conservan indican que el crimen de que se le acusó fue haber negado la supremacía del rey.

   El Beato Ricardo llegó escoltado a Wells, el viernes 14 de noviembrr de 1539. Al día siguiente, se le trasladó apresuradamente a Glastonhury. Ahí se le negó el permiso de ir a despedirse de su comunidad. (Según parece, el már tir ignoraba que la comunidad había sido dispersada y que el monasterio estaba vacío). Los guardias le trasportaron en una carreta a la cima de Tor, colina de unos 180 metros de altura, desde la que se domina la ciudad. Ahí, junto a la torre de la capilla de San Miguel, el anciano, que estaba "muy débil y enfermo", sufrió los horrores de la horca y el desentrañamiento. Antes del anochecer, se colocó su cabeza sobre la puerta del monasterio. El cuerpo, di vidido en cuatro partes, fue enviado a Wells, Bridgewater, Ilchester y Rath. Después del abad, dos de los monjes sufrieron idéntico martirio. Fueron éstos el BEATO JUAN THORNE, tesorero de la iglesia de la abadía, y el BEATO ROCELlO JAMES, sacristán. Su "delito", al que se calificó de "sacrilegio", consistió en esconder algunos tesoros de la iglesia para salvarlos de las manos del rey. Es probable que el Beato Ricardo haya sido acusado de lo mismo. El pueblode Somerset veneró durante mucho tiempo la memoria del santo abad; todavía hoy se le recuerda en Glastonbury y sus alrededores. El P. Guillermo Good, S. J., contemporáneo de los hechos, recapituló las pruebas del martirio. Pro bablemente gracias a esa obra, Gregorio XVI permitió que el retrato del mártir se incluyese en los frescos de la capilla del "Venerabile" de Roma. Ricardo Whiting fue beatificado junto con los demás en 1895.

   En la diócesis de Clifton se celebra la fiesta de estos tres mártires el día en que murieron. En cambio, los benedictinos ingleses y la arquidiócesis de Westminster la celebran el 1º de diciembre, junto con la de otros dos abades mártires: Hugo Faringdon y Juan Beche.


BEATOS HUGO FARINGDON, Abad de Reading y Compañeros


1 de diciembre

BEATOS HUGO FARINGDON,
Abad de Reading
y Compañeros,
Mártires 
(1539 P.C.)

   Suele atribuirse al Beato Hugo el apellido de Faringdon porque nació ahí. Su verdadero apellido era Cook. Las armas de su familia (reales o ficticias) eran las de Cook de Kent. El beato ingresó en el monasterio de Reading, donde ejercía el cargo de subcamarlengo cuando fue elegido abad en 1520. La abadía era importante puesto que incluía una curul en la Cámara de los Lores, y quien la ocupaba era magistrado condal. El abad Hugo tomó parte activa en la ejecución de esos deberes civiles, por más que algunos cronistas hostiles afirmnan que lo hizo "sin ningún discernimiento". En todo caso, Leonardo Cox, maestro de escuela de Reading, no lo consideraba como un iletrado, ya que le dedicó una obra de retórica. El beato mantuvo la disciplina en su monasterio y "no podía soportar" a los predicadores de las nuevas doctrinas, a quienes calificaba de "herejes y hombres sin escrúpulos". Sin embargo, cuando empezó a ejercer el cargo de abad, estaba en muy buenos términos con Enrique VIII, tal vez en demasiado buenos términos. En efecto, el rey fue a visitarle y le llamó "mi propio abad", y éste envió como presente al monarca algunos cuchillos de caza y unas truchas pescadas en el Kennet. La cosa no paró ahí, sino que el abad llegó incluso a firmar una petición a Clemente VII para que anulase el matrimonio de Enrique y dio a éste una lista de libros que podían ayudarle a defender su causa. En 1536, firmó los artículos de fe de la Convocatoria, que reconocían virtualmente la supremacía regia sobre la Iglesia de Inglaterra. Todavía en 1537, gozaba el abad del favor del rey, puesto que tomó parte muy prominente en los funerales de la reina Juana Seymour en Windsor. Algunas semanas más tarde, ofendió al monarca, al informar a Cromwell y al abad del vecino monasterio de Abingdon, que corría el rumor de que el rey había muerto. Una comisión le juzgó y le puso en libertad.

   En 1539, fueron suprimidos los grandes monasterios. Todo el mundo sabía que el abad de Reading no estaba dispuesto a entregar el suyo. En efecto, al fin del verano, el P. Hugo fue confinado en la torre de Londres, con el cargo traición. Con él fueron juzgados el BEATO JUAN EYNON y el BEATO JUAN HUGG. Eynon era un sacerdote de la iglesia de Saint Giles, en Reading que ya desde antes había tenido dificultades con las autoridades por haber copiado y distribuido la proclama escrita por Roberto Aske sobre la "Peregrinación de Gracia" (1536). Rugg era un prebendado de Chichester que vivía retirado en la abadía de Reading. Entre otras cosas, se le acusó de haber conservado una reliquia de la mano de San Anastasio, "sabiendo que Su Majestad ha enviado visitadores a la dicha abadía para que acabasen con tal idolatría."(1) Suele afirmarse que estos dos sacerdotes eran monjes, pero no está probado. Como sucede en el caso del Beato Ricardo Whiting, no sabemos en qué términos fue formulada la sentencia; sin embargo, debió aludir indudablemente a la  negación de la supremacía regia, ya que el Beato Hugo habló claramente sobre la cuestión en el cadalso, diciendo que la supremacía de la Santa Sede en lo espiritual era "creencia común de aquellos que mayor derecho tienen a de clarar la verdadera doctrina de la Iglesia en Inglaterra". La ejecución de los tres mártires se llevó a cabo frente a la puerta de la abadía de Reading, el mismo día en que fueron martirizados los monjes de Glastonbury.

   Los tres fueron beatificados en forma equivalente en 1895. La diócesis de Portsmouth celebra su fiesta el 14 de noviembre, en cambio, los benedic tinos ingleses y la arquidiócesis de Westminster la celebran el 1º de diciembre.


BEATO RODOLFO SHERWIN


1 de diciembre

BEATO RODOLFO SHERWIN,
Mártir 
(1581 P.C.)

   Sir William Petre, secretario de Estado de Enrique VIII y de los tres monarcas siguientes e iniciador de los títulos de nobleza de su familia, fundó seis becas en Exeter College de Oxford. El mismo concedió una de ellas, en 1568, a Rodolfo Sherwin, joven gentilhombre de Rodsley, en el Derbyshire. Rodolfo obtuvo el grado de maestro en artes en 1574. Antonio à Wood dice que "se le consideraba como un agudo filósofo y un excelente helenista y latinista". Al año siguiente, Rodolfo se reconcilió con la Iglesia e ingresó en el Colegio de Douai, donde recibió la ordenación sacerdotal en 1577. Algunos meses desués, se trasladó al Colegio Inglés de Roma, donde tomó parte muy promi nente en las deplorables disensiones entre los estudiantes ingleses y galeses. Él fue uno de los cuatro que pidieron a Gregorio XIII que confiase a los jesuitas la dirección del colegio, como sucedió poco después. El nombre de Rodolfo figura en primer lugar en la lista de los que declararon, después de que los jesuitas tomaron la dirección, que estaban dispuestos a ir en cualquier momento a la misión de Inglaterra. En 1580, partió a su patria en el grupo en encabezado por Mons. Goldwell. En Milán pasaron una semana en casa de San Carlos Borromeo, y el P. Sherwin predicó ante él. Desde París escribió a Roma a su amigo Rodolfo Bickley, contándole las aventuras que habían tenido m Ginebra. Terminaba la carta diciendo que se veía obligado a interrumpida porque el P. Paschal "quiere ya ponerse a trabajar en la tarea de afrancesarme". (Es decir que tenía que vestir un traje de laico para disfrazarse, cosa que le disgustaba sobremanera). Las últimas palabras de esa carta son las guientes: "Mi querido Rodolfo, te suplico que, con todo tu fervor, reces una vez el rosario por mí y procura que muchos de mis amigos hagan otro tanyo a fin de que, con humildad y constancia, persevere yo hasta el fin y honre al Señor en la vocación a la que me ha llamado a pesar de mi indignidad."

   Los misioneros se separaron en Reims. El 1º de agosto, Rodolfo Sherwin se embarcó rumbo a Inglaterra. En noviembre, fue arrestado, cuando predicaba en Londres, en la casa de Nicolás Roscarrock y fue enviado a la prisión Marshalsea. Hablando de su breve apostolado, el P. Persons escribió que había predicado en diversas ciudades y que en ese ministerio "tenía autoridad y gracia especial." Desde la prisión el beato se las arregló para hacer llegar a P. Persons un recado humorístico, en el que hablaba de las "campanas" (cadenas) que llevaba en los tobillos. Un mes más tarde, fue trasladado a la Torre de Londres. El 15 de diciembre, se le torturó brutalmente en el potro para que delatase a otros misioneros y dijese lo que sabía sobre una hipotética invasión  a Irlanda. Los verdugos le dejaron tirado sobre la nieve y, al día siguiente volvieron a torturarle. El beato contó a su hermano que, después de la tortura, había pasado cinco días en el calabozo sin comer ni hablar con nadie. "Fue como un sueño ante el Salvador crucificado. Al cabo de ese espacio de tiempo recuperé el sentido, pero no experimenté dolor alguno en las coyunturas, por más que el tormento había sido extremadamente violento." Los perseguidores ofrecieron al P. Rodolfo el gobierno de una sede, si apostataba. Después de más de un año de prisión, fue juzgado con Edmundo Campion y otros más, acusado de haber ido a Inglaterra a provocar una rebelión. El beato hizo notar a sus jueces: "La razón por la que se nos juzga es la religión, no la traición."

   En tanto que llegaba el día de la ejecución, Rodolfo escribió a varios amigos y a un tio suyo, que se hallaba en Rouen y había ejercido anteriormente el ministerio sacerdotal en Ingatestone. En esta última carta decía: "La inocencia es mi único consuelo en medio de todas las acusaciones que se nos hacen a mis hermanos en el sacerdocio y a mí... Quiera Dios perdonar tanta injusticia, convertir a nuestros perseguidores y hacer de ellos maestros de la fe... Así pues, mi buen Juan, ¡Adiós!" El 1º de dieciembre de 1581, fue llevado a Tyburn en la misma carreta en que iba Alejandro Briant. Fue ejecutado después de Edmundo Campion. En el cadalso protestó que era inocente de toda traición, profesó la fe católica y oró por la reina. La multitud oraba en voz alta cuando fue ejecutado. Tenía entonces treinta y un años de edad.

   Rodolfo Sherwin fue uno de los mártitres beatificados en 1886. Su fiesta celebra en la diócesis de Nottingham. Fue el protomártir del Colegio Inglés de Roma.


BEATO EDMUNDO CAMPION


1 de octubre


BEATO EDMUNDO CAMPION, 
Mártir(1)



   El padre del beato, que se llamaba también Edmundo Campion, tenía una tienda de libros en Londres. Tanto él como su esposa fueron católicos hasta la época de la reina Isabel. Edmundo nació hacia 1540. Era un muchacho extraordinariamente inteligente. A los quince años, se le otorgó una beca en el Colegio de San Juan de Oxford, que Sir Thomas White acababa de fundar. Dos años más tarde, Edmundo ingresó en la sociedad de alumnos jóvenes. Pronto se ganó la fama de brillante orador y fue escogido para hablar en el entierro Lady Amy Dudley (Robsart), en los funerales de Sir Thomas White y ante la reina Isabel, cuando ésta visitó la Universidad en 1566. Trece años antes, cuando estaba en la escuela gratuita de Londres, había sido elegido para pronunciar el discurso de bienvenida al predecesor de Isabel. El talento y la personalidad del joven le ganaron la buena voluntad y el patrocinio de la reina, de Cecil y de Leicester. A este último dedicó Edmundo su "Historia de Irlanda". Cecil le llamó más tarde "uno de los diamantes de Inglaterra". Edmundo prestó juramento de fidelidad. Aunque la lectura de los Santos Padres quebrantó su fe en el protestantismo, se dejó convencer por el Dr. Cheney, obispo de Gloucester, y recibió el diaconado de la Iglesia anglicana. El Dr. Gregorio Martin, de quien era muy buen amigo, le escribió desde Roma previniéndole contra la ambición. En efecto, Edmundo era extraordinariamente popular ea Oxford y tenía un grupo de discípulos personales, más o menos como el grupo que Newman habría de tener 250 años más tarde. Pero el hecho de haber recibido las órdenes en una Iglesia sobre la que tenía muchas dudas, empezó a inquietar su mente y su conciencia. En 1569, terminó su período de prefecto de jóvenes en la Universidad. Por otra parte, como la sociedad que le había sostenido durante sus estudios se mostraba reticente a causa de sus tendencias papistas, Edmundo partió a Berlín, donde se estaba tratando de resucitar la Universidad. Hallándose ahí, escribió una breve historia del país.

   Al salir de Oxford, Campion "estaba lleno de remordimientos de con ciencia y angustia de espíritu por haber aceptado las órdenes anglicanas y no hizo ningún esfuerzo por ocultarlo. Por ello, después de la publicación de la bula de San Pío V contra Isabel, su actitud provocó peligrosas sospechas. En 1571, Campion volvió a Inglaterra disfrazado, asistió al juicio del Beato Juan Storey en Westminster Hall y en seguida se trasladó a Douai. En el camino fue arrestado por no llevar pasaporte, pero consiguió cohechar a los guardias dándoles dinero y dejándoles su equipaje. Una de las primeras cosas que hizo en Douai fue escribir una "carta muy valiente" al Dr. Cheney, quien se sentía inclinado al catolicismo. Campion se licenció en teología y recibió el sub- diaconado en Douai. En 1573, se trasladó a Roma e ingresó en la Compañía de Jesús. Como no existía aún la provincia inglesa, fue enviado a la de Bohemia. Hizo su noviciado en Brno y fue a enseñar en el colegio de Bohemia.

   En vista del éxito con que los jesuitas trabajaban entre los protestantes en Alemania, Bohemia y Polonia, el Dr. Allen persuadió a Gregorio XIII que en viase a algunos a Inglaterra. A fines de 1579, los PP. Edmundo Campion y Roberto Persons fueron elegidos para inaugurar la nueva misión. La víspera de la salida del P. Campion de Praga, uno de los padres, movido por un im pulso irresistible, escribió sobre la puerta del cuarto del beato lo siguiea~: "P. Edmundo Campion, Mártir". El P. Campion partió de Roma en la primavera de 1580. El Beato Rodolfo Sherwin describió muy vivamente en una carta a  Adolfo Bickley las peripecias del viaje. Cuando llegaron a Ginebra, que era uno de los bastiones del protestantismo, Campion se hizo pasar por un criado ir landés llamado Patrick. Según parece, todos los miembros del grupo se portaron con esa alegría un tanto desbocada que mueve a las gentes serias a imaginar que todos los ingleses están locos. Poco antes de salir de Ginebra, después de haber discutido con Beza, Campion se enfrentó con un ministro protestante y puso al "pobre diablo" en ridículo delante de todos sus correligionarios. Per sons partió de Saint-Omer a Inglaterra disfrazado de soldado, como si volviese de los Países Bajos. Campion se hizo pasar por mercader de joyas. Su criado era el hermano coadjutor Rodolfo Emerson.

   No todos los católicos recibieron bien a los jesuitas, pues muchos temían que la llegada de los primeros miembros de la "terrible" Compañia de Jesús atrajese sobre ellos nuevos peligros. Los dos jesuitas tuvieron que jurar que "su misión era puramente apostólica, que habían ido simplemente a ocuparse de la religión y a luchar por las almas y que no tenían ni conocimiento ni pretensiones en materias de política." El gobierno se enteró pronto de su llegada, de suerte que los dos jesuitas tuvieron que salir de Londres. Campion trabajó en Berkshire, Oxfordshire y Northamptonshire, donde convirtió a algunos personajes de importancia. En una carta al P. General, decía: "Todos los días recorro una parte de la región. La cosecha es maravillosamente abundante... No podré escapar por mucho tiempo de las manos de los perseguidores... Encuentro mis disfraces perfectamente ridículos; con frecuencia cambio de disfraz y de nombre. Algunas veces he leído cartas en las que se anuncia que Campion ha sido arrestado. Esa noticia provoca tal alboroto en los sitios a los que voy, que no oigo hablar de otra cosa. Este clima de temor en el que vivo ha acabado por curarme del miedo." El P. Campion se entrevistó con el P. Persons en Londres, donde la persecución era especialmente tenaz. En seguida se dirigió a Lancashire, donde predicó casi diariamente con gran éxito Los espías le seguían muy de cerca y, en varias ocasiones, estuvo a punto caer en sus manos. Cincuenta años más tarde, aquellos que habían oído sus sermones los recordaban todavía. Por entonces escribió Campion una obra en latín a la que dio por título "Las Diez Razones", porque en ella exponía los argumentos por los que estaba dispuesto a demostrar a los protestantes más eruditos la falsedad de su doctrina. Naturalmente, era muy difícil dar esa obra a la imprenta; sin embargo, a fin de cuentas se imprimió en secreto en la casa de Doña Cecilia Stonor, en Stonor Park, Berkshire. El 27 de junio de 1581, aparecieron sobre las bancas de la iglesia de la Universidad de Oxford ejemplares de dicha obra. Eso, como era de esperarse, provocó un escándalo mayúsculo y los perseguidores redoblaron sus esfuerzos por capturar al autor. Lo consiguieron tres semanas más tarde.

   Después de la publicación de "Las Diez Razones", el P. Campion juzgó prudente retirarse a Norfolk. En el camino se detuvo en Lyford, en casa de la señora Yate. El domingo 16 de julio acudieron unas cuarenta personas a oírle predicar durante la misa; una de ellas era espía. En el curso de las doce horas siguientes, la casa fue registrada tres veces. Los perseguidores descubrieron finalmente al P. Campion y a otros dos sacerdotes, ocultos dentro de un nicho que había sobre la gran puerta de entrada. Inmediatamente, fueron conducidos a la Torre de Londres. Los guardias los maniataron a partir de Colnbrook, y colocaron a la espalda del beato un letrero que decía: "Campion el jesuita sedicioso." Después de tres días de tortura, el mártir fue interrogado por los condes de Bedford y Leicester (según algunos, también por la reina), quienes trataron de sobornarlo para que apostatase. Como fallasen ése y otros intentos del mismo género, se le torturó en el potro. Poco después, fueron arrestadas varias personas en cuya casa había estado el P. Campion; aunque el gobierno había averiguado los nombres de aquellos cómplices por otro conducto, difundió la falsa noticia de que el mártir los había denunciado. Antes de que pudiese reponerse de la tortura, se obligó al P. Campion a comparecer cuatro veces ante diversos prelados protestantes; el mártir respondió con agilidad y mucho tino a sus preguntas, objeciones e insultos. Después, fue nuevamente torturado en el potro con tal violencia que, al día siguiente, cuando le preguntaron cómo se sentía, respondió: "No puedo sentirme mal, puesto que ni siquiera siento". Como los perseguidores no encontrasen ningún motivo válido para condenarle, le acusaron falsamente, junto con Rodolfo Sherwin, Tomás Cottam, Lucas Kirby y otros, de haber proyectado en Roma y en Reims una revolución en Inglaterra y de haber vuelto al país para provocarla. El juicio tuvo lugar en Westminster Hall, el 14 de noviembre. Cuando los jueces le ordenaron que jurase decir la verdad, el beato estaba tan débil, que ni siquiera podía mover los brazos; entonces, uno de sus compañeros le besó la mano y le ayudó a levantarla. Campion dirigió su defensa y la de sus compañeros con suma habilidad: protestó de su lealtad a la reina, demo lió las acusaciones, demostró la mala fe de los testigos y probó claramente que el verdadero motivo por el que se los juzgaba era la religión. El jurado los declaró culpables, pero no sin haber deliberado antes durante una hora. Después de oír la sentencia de muerte, el beato dirigió la palabra a los jueces: " ...Al condenarnos, habéis condenado a todos vuestros antepasados y, para nosotros, el haber sido condenados junto con todos los hombres ilustres -no sólo de Inglaterra, sino del mundo entero- que lo fueron por vosotros, descastados descendientes de aquellos antepasados, es motivo de gozo y de gloria. Dios vive. La posteridad hablará. El juicio de ambos no estará sujeto a la venta como el de los que acaban de condenarnos a muerte".

   La hermana de Campion fue a verle con un mensaje de Hopton, en el que se le ofrecía un pingüe beneficio a cambio de la apostasía. También fue a visitarle Eliot, el traidor que le había delatado y dado testimonio contra él, quien temía ahora por su vida. El beato le perdonó generosamente y le dio una carta de recomendación para un noble de Alemania, donde podría vivir en paz. El 1º de diciembre fue un día lluvioso y triste. Campion, Sher win y Briant fueron conducidos juntos a Tyburn, donde se los ejecutó con el lujo de barbarie acostumbrado. En el cadalso, el P. Campion se negó por última vez a dar su opinión sobre la bula del Papa contra Isabel y oró públicamente por "vuestra reina y mi reina, a la que deseo un largo y próspero reinado". Unas gotas de la sangre de ese hombre "admirable, sutil, preciso y amable" cayeron sobre un joven de la nobleza, llamado Enrique Walpole, que se hallaba presente. Walpole ingresó en la Compañía de Jesús, murió mártir y está beatificado.

   No sólo la compañía de Jesús, sino también la diócesis de Northampton, Portsmouth, Brno y Praga, celebran la fiesta del Beato Edmundo Campion.

   Estamos perfectamente informados sobre la misión de los PP. Campion y Persons, pero las fuentes son demasiado numerosas para que podamos enumerarlas aquí. Se encon trará una documentación muy suficiente en los artículos que Richard Simpson publicó The Rambler (1856-1858), así como en la biografía que escribió el mismo autor en 1867. Para completarla, véanse las páginas que Camm consagra a Campion en LEM., vol. 11, pp. 266-357. Merecen, además, especial mención, la Vita et martyrium Edmundi Campialli de P. Piombino (Amberes, 1618); el relato del viaje a Inglaterra escrito por el P. PersoM, en Publications de la Catholic Record Society (1906), pp. 186-201; Cardenal Allen, Martyrdom of Father Campion... (ed. Pollen, 1908); J. H. Pollen, quien publicó numero sos artículos en The Month (sobre todo sept. 1897, enero y dic. 1905, y enero 1910). Evelyn Waugh publicó en 1935 una bella biografía del Beato Edmundo, libre de los "prejuicios trasalpinos" que ensombrecen la biografía de Ricardo Simpson. En las pp. 224.225 de la obra de Waugh, hay una buena bibliografía sobre el tema; añádase a ella la obra de A. C. Southern, Elizabethan Recusant Prose (1950), c. III. Acerca de las reliquias de Campion cf. Beda Camm, Forgotten Shrines (1911), pp- 377-378.

(1) Ver: Beato Eduardo Campion, Mártir (1º de octubre) y Los Mártires de Londres de 1588 (1º de octubre)

BEATO ALEJANDRO BRIANT, Mártir


1 de diciembre


BEATO ALEJANDRO BRIANT,
Mártir



   Después de la publicación de las obras de los PP. Campion y Persons, autoridades inglesas hicieron esfuerzos frenéticos por echarles mano. En curso de la persecución, arrestaron a varios católicos muy activos, entre los cuales se contaba Alejandro Briant. Era éste un joven sacerdote secular. Había nacido en Somerset, y se distinguió tanto por su apostura como por su celo. Se había reconciliado con la Iglesia en Hart Hall de Oxford y había ingresado después en el seminario de Douai. Al recibir la ordenación sacerdotal, regresó a Inglaterra en 1579. Al principio, ejerció su ministerio en el oeste del país, donde reconcilió con la Iglesia al padre del P. Persons. El 28 de abril de 1581, fue arrestado en Londres, pues se hallaba precisamente en la casa con tigua a aquélla en que las autoridades buscaron en vano al P. Persons por orden del Consejo Privado de Su Majestad. Los perseguidores, decididos a arrancar al P. Briant algún informe sobre el P. Persons, le tuvieron casi en ayunas durante seis días en la prisión de Counter y, después, le trasladaron a la Torre de Londres. Para que delatase al P. Persons o se comprometiese a sí mismo, los verdugos le encajaron agujas entre las uñas y la carne. Fue el único mártir de esa época a quien consta que se torturó en esa forma. Como ello no diese resultado, le encerraron durante una semana en una celda helada del sótano de la Torre y después le torturaron durante dos días en el potro, hasta el límite de lo posible. El encargado de manejar el potro, un tal Norton, declaró que el P. Briant había sido "torturado más que cualquier otro". E! hecho produjo tal escándalo, que las autoridades se vieron obligadas a encarcelar algunos días a Norton para calmar la opinión pública. El P. Briant oonsiguió escribir desde la Torre una larga carta a los jesuitas de Inglaterra. En ella describe su primer martirio en el potro: al fin de la tortura, "no sentía dolor alguno. Aun puedo decir que, en cierto modo, me sentía consolado y oontento por lo que acababa de sufrir. Dios sabe si eso fue un milagro o no, pero es cierto y mi conciencia da testimonio de ello delante de Dios." Según Norton, cuyo testimonio citamos por lo que pueda valer, el Beato Alejandro sufrió más de lo ordinario después de la tortura. En la misma carta el beato solicitaba la admisión en la Compañía de Jesos y decía que había hecho voto de ingresar en ella si algún día salía de la prisión. Por ello, se le considera «como uno de los mártires jesuitas.

   El P. Briant fue juzgado en Westminster Hall, junto con el Beato Tomás lord y otros, al día siguiente del juicio de Campion, Sherwin y Cottam y por "los mismos motivos". El beato se presentó en la sala del tribunal con la tonsura para manifestar que era sacerdote y llevando en la mano una cruz hecha con trozos de un cuchillo de madera, en la cual se había dibujado con carbón figura de Cristo. A pesar de lo que había sufrido, conservaba una actitud de serenidad, inocencia y bondad casi angelicales." Fue ejecutado en Tyburn el 19 de diciembre de 1581, después de los Beatos Edmundo Campion y Rodolfo Sherwin. En la fecha de hoy, se celebra también el triunfo del BEATO RICARDO UNGLEY, gentilhombre de Ousethorpe y Grimthorpe, que fue ahorcado en York, el 1º de diciembre de 1586, por haber ofrecido hospitalidad a varios sacerdotes.
   La arquidiócesis de Birmingham celebra en este día la fiesta de todos aquellos miembros de la Universidad de Oxford -más de cuarenta-, que fueron martirizados por la fe durante las persecuciones de los siglos XVI y XVII y que han sido beatificados.